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Embarazo no intencional en la adolescencia: prevenir también es dar herramientas para decidir

La fecundidad adolescente cayó 71% desde 2014, pero persisten diferencias, mitos y dificultades para acceder y usar correctamente anticonceptivos.

Prevenir un embarazo no es lo mismo que prevenir una maternidad.

Prevenir un embarazo no es lo mismo que prevenir una maternidad.

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Hablar de embarazo en la adolescencia requiere una mirada que vaya más allá de los anticonceptivos. Porque no todos los embarazos que ocurren en esta etapa son iguales, ni todos forman parte de un mismo proyecto de vida. Los últimos datos de la Dirección de Estadísticas e Información en Salud (DEIS) del Ministerio de Salud de la Nación muestran que la fecundidad adolescente viene disminuyendo de manera sostenida en Argentina: cayó un 71% entre 2014 y 2024 y un 15% entre 2023 y 2024.

Es una tendencia importante. Pero el descenso no fue igual en todo el país y todavía existen diferencias marcadas entre las distintas jurisdicciones. El 26 de septiembre se conmemora el Día Mundial de la Prevención del Embarazo no Planificado en la Adolescencia, y esto nos recuerda que la prevención no depende solamente de una decisión individual: también requiere acceso a información, métodos anticonceptivos y servicios de salud.

Saber que existen métodos no siempre alcanza

En la consulta muchas veces aparece una situación que puede parecer contradictoria: adolescentes que conocen distintos métodos anticonceptivos, pero tienen dudas sobre cómo utilizarlos, qué hacer frente a un olvido o cuál es el más adecuado para ellas. Conocer un método no es lo mismo que saber utilizarlo correctamente, tener acceso a él o poder sostenerlo en el tiempo. Y ahí es donde muchas veces vemos ese vacío, que con el tiempo fue tomando mayor protagonismo a la hora de evitar embarazos no intencionales. Con los preservativos, por ejemplo, algunos errores frecuentes son colocarlos después de haber comenzado la relación sexual, no utilizarlos durante toda la relación, conservarlos de manera inadecuada o no verificar su integridad y fecha de vencimiento. Incluso, cada tanto surgen modas en donde se lo intenta dejar de lado y no usarlo, sin saber (o a veces, incluso sabiéndolo) que no sólo previene embarazos no intencionales sino infecciones de transmisión sexual.

Adolescentes que conocen distintos métodos anticonceptivos, pero tienen dudas sobre cómo utilizarlos.

Adolescentes que conocen distintos métodos anticonceptivos, pero tienen dudas sobre cómo utilizarlos.

En el caso de los anticonceptivos hormonales también pueden aparecer olvidos, interrupciones o dificultades para mantener una toma regular. Por eso la elección del método debería ser personalizada. No existe un anticonceptivo que sea “el mejor” para todas las personas. La elección depende de las preferencias, las características de cada adolescente, sus antecedentes, su posibilidad de sostener el método y también de su proyecto reproductivo. La consulta profesional no debería ser un espacio de juicio, sino de información y acompañamiento para tomar decisiones.

Los mitos también forman parte de la consulta

Hay preguntas que siguen apareciendo con frecuencia.

  • “Si es la primera vez, no puedo quedar embarazada”.
  • “Si justo estoy menstruando y tengo relaciones sin protección, no puedo quedar embarazada”. “Si tomo anticonceptivos, no necesito preservativo”.
  • “La anticoncepción de emergencia es abortiva”.

Son creencias diferentes, pero tienen algo en común

Pueden llevar a tomar decisiones basadas en información totalmente incorrecta. La anticoncepción de emergencia merece, además, una mención particular. No es un método anticonceptivo para utilizar de manera habitual y no reemplaza la posibilidad de elegir posteriormente un método adecuado. Pero tampoco debe estar rodeada de miedo o culpa: es una herramienta de prevención para situaciones en las que hubo una relación sexual sin protección o una falla del método utilizado. Y cuanto antes se utilice, mayor es su eficacia.

Prevenir un embarazo no es lo mismo que prevenir una maternidad. Esta distinción es importante. Un embarazo buscado en la adolescencia no debería ser presentado automáticamente como algo negativo. La maternidad y la paternidad son experiencias personales, y cada persona tiene una historia y un proyecto diferente. Cuando hablamos de prevención del embarazo no intencional hablamos de otra cosa: de evitar que un embarazo ocurra cuando todavía no era parte del proyecto de esa persona. En ese sentido, la anticoncepción también forma parte de la planificación reproductiva: permite separar el momento en que una persona comienza su vida sexual del momento en el que decide buscar un embarazo.

En el caso de los anticonceptivos hormonales también pueden aparecer olvidos, interrupciones o dificultades para mantener una toma regular.

En el caso de los anticonceptivos hormonales también pueden aparecer olvidos, interrupciones o dificultades para mantener una toma regular.

Salud sexual es mucho más que anticoncepción

Tampoco alcanza con hablar solamente de prevenir embarazos. La salud sexual adolescente incluye la prevención de infecciones de transmisión sexual (ITS), el uso adecuado del preservativo, el acceso al testeo cuando está indicado y la vacunación, entre otras herramientas. El preservativo ocupa un lugar fundamental porque, a diferencia de los métodos anticonceptivos hormonales o de los dispositivos intrauterinos, también ofrece protección frente a numerosas ITS. Por eso, utilizar un método anticonceptivo para prevenir un embarazo no significa que el preservativo deje de ser necesario cuando existe posibilidad de exposición a una infección de transmisión sexual.

* Dra. Yael Braunsteni (MN 161369) ginecóloga especialista en medicina reproductiva de Halitus Instituto Médico.