ver más

El redescubrimiento de Pierre Bonnard y su círculo y una anticipación local de un gran mercado

Exposiciones, galerías y subastas revalorizan a Bonnard y los Nabis, cuya sensibilidad cromática dialoga con obras actuales.


A la manera de una resurrección silenciosa, el grupo de los Nabis —durante décadas relegado a un segundo plano entre el impresionismo y las vanguardias históricas— vuelve hoy a ocupar el centro de la escena internacional. Exposiciones, mercado y discurso crítico confluyen en un mismo fenómeno: el redescubrimiento de Pierre Bonnard y los Nabis.

¿Quiénes eran los Nabis?

El término “Nabis” —del hebreo nebiim, “profetas”— fue adoptado hacia 1888 por un grupo de jóvenes artistas franceses que, bajo la influencia de Paul Gauguin, buscaban renovar la pintura más allá del naturalismo impresionista. Integrado, entre otros, por Pierre Bonnard, Édouard Vuillard y Maurice Denis, el grupo postulaba una concepción decorativa y simbólica de la pintura: superficies planas, colores intensos y una mirada subjetiva sobre la realidad. Más que una escuela formal, fueron una comunidad de ideas que anticipó, desde la intimidad de lo cotidiano, varias de las búsquedas del arte moderno.

G. Genovés, “Grafiti” 2012

G. Genovés, “Grafiti” 2012

La señal institucional más visible del revival del grupo llega desde La Pedrera, en Barcelona, donde una exposición dedicada a los Nabis revisa el período 1888-1900 y propone una lectura renovada de su papel en la transición hacia la modernidad. Allí, las obras de Édouard Vuillard, Maurice Denis y del propio Bonnard despiertan un interés inusitado.

Pierre Bonnard, Interior (Christie`s)

Pierre Bonnard, "Interior" (Christie`s)

Pero es en Paris donde el fenómeno adquiere un carácter más elocuente. La apertura de la nueva sede de la galería Waddington Custot se realizó con una muestra titulada The Nabi Shock. Que una galería internacional inaugure su espacio parisino con Bonnard y su círculo implica algo más que un guiño histórico. Supone una toma de posición: convertir a estos artistas, durante tanto tiempo considerados periféricos, en emblema de contemporaneidad. La exposición, además, los pone en diálogo con artistas actuales, reforzando la idea de vigencia.

El mercado acompaña

Como suele ocurrir, el mercado no tarda en acompañar —y amplificar— estos movimientos. La reciente subasta en Christie's, en París, de la colección de Claude Terrasse, estrechamente vinculada a Bonnard, superó con holgura las estimaciones. La aparición de obras inéditas —muchas de ellas nunca exhibidas— despertó un fuerte interés entre coleccionistas.

Pierre Bonnard, La terraza (Christie`s)

Pierre Bonnard, "La terraza" (Christie`s)

Una sensibilidad que vuelve

Lejos del análisis estructural de Paul Cézanne o del registro óptico impresionista, los Nabis apostaron por una pintura de la experiencia. Interiores domésticos, escenas íntimas, paisajes filtrados por la memoria: un repertorio en apariencia menor que, sin embargo, desplazó el centro de la representación.

Graciela Genovés, Muchacha con chal

Graciela Genovés, "Muchacha con chal"

En ese universo, el color deja de describir para convertirse en protagonista. La forma se diluye, los contornos se vuelven inestables y la composición responde más a una lógica emocional que a una construcción académica. Durante mucho tiempo, esa libertad los dejó en una zona ambigua de la historia del arte. Hoy, en cambio, es precisamente lo que los vuelve contemporáneos.

Bonnard, Desnudo Sotheby's

Bonnard, "Desnudo" (Sotheby's)

Las exposiciones los revalorizan, las galerías los reposicionan y el mercado legitima su centralidad. El caso de Bonnard resulta paradigmático: un artista difícil de clasificar, ajeno a los programas estéticos más rígidos, cuya obra —íntima, cromática, silenciosa— encuentra una resonancia creciente.

Una anticipación desde Buenos Aires

Este renovado interés internacional por los Nabis tiene entre nosotros un caso singularmente precoz: la obra de Graciela Genovés (1962) Aunque la identificación de la artista con Bonnard es reconocible desde sus primeras exposiciones (entre ellas la del Museo de La Plata en 1993) y fue notoria en las que desde el 2000 presentamos en una decena de muestras individuales en Colección Alvear de Zurbarán: su Autorretrato después de Bonnard, fechado en 2022, resulta especialmente revelador.

Graciela Genovés, “Autorretrato después de Bonnard”

En esa obra, el “después de” no implica copia ni cita literal, sino una operación más sutil: la apropiación de un clima pictórico. Como en Bonnard, en Genovés el espacio se vuelve inestable, el color domina la escena y la figura aparece inmersa en una atmósfera en la que los amarillos priman.

También en sus naturalezas muertas, interiores y escenas de taller pueden leerse el diálogo entre la artista y su mentor, que refleja una alegría interior, hoy más que nunca bienvenida.

* Carlos María Pinasco es consultor de arte.

carlosmpinasco@gmail.com