El Niño ya muestra sus efectos: cuáles serán las regiones con más lluvias y riesgo de inundaciones
Los pronósticos prevén precipitaciones superiores a la media y alertan por posibles crecidas en ríos y zonas urbanas.
El impacto no se limita al agua en las ciudades: rutas cortadas, alcantarillas descalzadas y semanas de parálisis para la agricultura, la ganadería y el turismo.
Archivo.El Niño, declarado a principios de junio de este año, se manifiesta de manera gradual, alcanzando su mayor impacto hacia el verano, en especial sobre el nordeste argentino, sumando sus efectos a la crecida estacional de principios del otoño del río Paraná, haciendo que el riesgo de inundaciones sea mayor y más extendido tanto espacial como temporalmente en sus localidades ribereñas.
Además, hay que tener en cuenta que los ríos de la cuenca del Plata no responden en bloque. El Paraguay crece de forma gradual, amortiguado por el Pantanal; el Uruguay, en cambio, reacciona rápido y deja poco margen de anticipación. La señal húmeda de El Niño comienza a avanzar de norte a sur y a medida que nos acercamos a la primavera, será cada vez más fuerte. Los mapas mensuales de anomalías de precipitación que elabora Meteored a partir del modelo europeo Ecmwf empiezan a mostrar esa señal con una precisión que hace veinte años atrás era impensada.
Las zonas más castigadas por las precipitaciones excesivas
Ya comienza a verse la firma de El Niño en las precipitaciones: en los meses de agosto, septiembre y octubre, las lluvias excesivas se concentran en el este y nordeste del litoral, en tanto que la zona central comienza a tener precipitaciones mensuales hasta un 30 % superiores a las normales. La zona cordillerana de Cuyo y el NOA también mantienen excesos de precipitación hasta mediados de la primavera, una buena noticia para la recarga de glaciares, en tanto que el oeste del sur patagónico tendrá un marcado déficit de lluvias.
A partir del verano, se intensifica el exceso de precipitaciones en prácticamente todo el litoral: los mapas de anomalías de precipitaciones ubican el núcleo más lluvioso sobre Chaco, Formosa, Corrientes, Misiones, Entre Ríos y el nordeste de Santa Fe, con excesos que pueden superar ampliamente en más de 60 mm a las lluvias del mes. Por otro lado, en la zona central, durante el verano se esperan anomalías que pueden superar ampliamente las lluvias medias para cada mes de la estación; lo mismo para otras regiones donde las precipitaciones suelen ser escasas. Nuestro modelo indica esa situación en regiones semiáridas del oeste argentino y la Patagonia.
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La memoria del agua
Es importante destacar que no hace falta un Súper Niño para inundar una ciudad. En algunas localidades, la coincidencia de crecidas con precipitaciones locales hace que el sistema de drenaje urbano se convierta en el eslabón más frágil en la gestión del riesgo de inundaciones. Y en otras ocasiones, inundaciones urbanas han ocurrido en situaciones de neutralidad o La Niña, siguiendo los caprichos del tiempo y el clima.
El impacto no se limita al agua en las ciudades: rutas cortadas, alcantarillas descalzadas y semanas de parálisis para la agricultura, la ganadería y el turismo regional integran los escenarios más severos. La consigna de los especialistas es alertar sin alarmar: gobiernos con protocolos aceitados y familias con un plan básico hacen la diferencia entre emergencia y desastre.
* Mauricio Norman Saldívar, experto de Meteored Argentina.