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El mercado del arte recupera brillo y se convierte en el nuevo refugio de las grandes fortunas

Mientras el mundo se vuelve más incierto, el mercado global recupera su brillo y el nuestro alienta expectativas

Qunquela Martín, Día de sol 1928

Qunquela Martín, "Día de sol" 1928

Gentileza.

Cada vez que el mundo entra en una etapa de incertidumbre surge la misma pregunta: ¿qué hacen los grandes patrimonios con su dinero? Tradicionalmente, la respuesta apuntó al oro, los bonos soberanos de máxima calificación o el mercado inmobiliario de primer nivel.

Sin embargo, el primer semestre de 2026 dejó otra señal digna de atención: el mercado del arte atraviesa su mejor momento de los últimos cinco años, dando señales que el coleccionismo recupera confianza. Lejos de retraerse por la guerra en Medio Oriente, la persistencia del conflicto en Ucrania o las dudas sobre el crecimiento de la economía mundial, las principales casas de subastas registraron resultados que pocos esperaban hace apenas un año. Christie's anunció ventas por 4.500 millones de dólares durante el primer semestre de 2026, un crecimiento del 71 % respecto del mismo período del año anterior. Las ventas privadas superaron los 1.000 millones de dólares, el mejor registro de la compañía en ese segmento. Sotheby's presentó cifras algo inferiores pero también incrementadas: 3.400 millones de dólares en subastas públicas (59 % más que en 2025) y un récord de 826 millones de dólares en operaciones privadas.La tradicional Spring Week de Christie's en Nueva York alcanzó 1.450 millones de dólares, el mayor resultado de su historia para las ventas de mayo dedicadas al arte de los siglos XX y XXI.

C. Brancusi,

C. Brancusi, "Danaide"

Las ventas privadas superaron los 1.000 millones de dólares

La colección del magnate editorial S. I. Newhouse, vendida íntegramente, aportó por sí sola más de 630 millones de dólares, confirmando que las grandes colecciones siguen despertando una competencia feroz cuando la calidad acompaña. Sin embargo no todo el mercado está de fiesta. Sería un error concluir que el mercado del arte vive una nueva burbuja. Los analistas financieros utilizan una expresión conocida como "flight to quality": cuando aumenta la incertidumbre, el capital abandona los activos más riesgosos y busca refugio en aquellos cuya calidad está fuera de discusión. Eso mismo parece estar ocurriendo en el mundo del arte. Las obras maestras, los grandes impresionistas, los maestros modernos y las piezas con procedencias impecables recuperan protagonismo, mientras que el segmento más especulativo pierde fuerza. No es casual que vuelvan a batir récords artistas como Monet, Rothko, Brancusi o Picasso. Tampoco sorprende el renovado interés por los Old Masters, un sector que hace pocos años algunos daban por agotado y que hoy vuelve a captar compradores de primer nivel. El fin de la fiebre de los NFT

El mejor ejemplo del cambio de ciclo sea el arte digital

En 2021 el mercado parecía haber descubierto un nuevo Eldorado. Los NFT prometían revolucionar el coleccionismo mediante certificados digitales registrados en blockchain. La venta de Everydays: The First 5000 Days, de Beeple, por casi 70 millones de dólares alimentó la sensación de que comenzaba una nueva era. Cinco años después, el panorama es muy diferente. La tecnología blockchain conserva un enorme potencial para documentar la procedencia y trazabilidad de las obras. Pero la fiebre especulativa que impulsó los NFT prácticamente desapareció. Numerosos proyectos perdieron gran parte de su valor y muchos compradores descubrieron que la asombrosa creatividad digital no siempre equivale a valor artístico. El mercado no rechazó la innovación; simplemente la relativizó desinflando una especulación apalancada en campañas de promoción globales. La presentación en el Teatro Colón de Buenos Aires de una obra de Anadol, de la que nos ocupamos oportunamente tal vez, sirve de ejemplo.

Mark Rothko,

Mark Rothko, "Nº 15 Dos verdes con franja roja.

El auge silencioso de las ventas privadas

Existe otro fenómeno menos visible, pero destacable: Cada vez más operaciones multimillonarias ya no se realizan bajo el martillo del rematador. Se negocian en privado. Christie's y Sotheby's dejaron hace tiempo de ser únicamente casas de subastas. Hoy funcionan también como grandes bancos de inversión cultural: asesoran colecciones familiares, organizan ventas confidenciales, estructuran sucesiones, otorgan préstamos garantizados con obras de arte y diseñan estrategias patrimoniales para algunas de las mayores fortunas del mundo. Las cifras del primer semestre muestran precisamente ese crecimiento de las private sales, un negocio mucho menos espectacular, pero extraordinariamente rentable para las empresas y atractivo para quienes prefieren evitar la exposición pública. En ese contexto circularon versiones, nunca confirmadas oficialmente, sobre importantes ventas privadas de obras de primer nivel, entre ellas una de Vincent van Gogh, que distintas publicaciones especializadas situaron por encima de los 190 millones de dólares. La ausencia de confirmación oficial ilustra, justamente, el creciente peso de un mercado que prefiere el anonimato antes que el espectáculo.

Claude Monet,

Claude Monet, "Ninfeas" (1906)

El mercado argentino

Para el lector de estas latitudes todo este panorama le resultará absolutamente ajeno. El mercado local se ubica a años luz de las cifras hasta acá comentadas. Hay, sin embargo, también entre nosotros signos de reactivación. Un mes atrás otro medio, reporteó una subasta en que un óleo de Benito Quinquela Martín se vendió en U$ 150.000. La misma noche obras de Pettoruti y Kosice cambiaron de mano por decenas de miles de la misma moneda. Las transacciones privadas se encuentran en un auge, todavía tímido pero promisorio.

También acá cuenta la selectividad, así como la vuelta por el interés por los grandes maestros. La expectativa de continuidad en la senda de estabilidad pareciera alentar al coleccionismo local a mostrarse más activo. Como en la macro, en el mercado del arte se augura la salida de los “dólares del colchón”.

* Carlos María Pinasco es consultor de arte.

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