El "mendocino" que custodia y vive en la casa de San Martín en Boulogne sur Mer

Hay un granadero al frente de la custodia de cada lugar en donde José de San Martín estuvo o lo tuvo como protagonista y su casa en Boulogne sur Mer no es la excepción. Allí murió y el custodio, Martín Rodríguez, es tucumano como Noemí, su esposa, radicados ambos en Mendoza, en donde sus hijos concurren a la universidad. Habló con el programa "Otra Manera" por MDZ Radio, con Gabriel Conte, Santiago Montiveros y Mariano Bustos.

MDZ Sociedad

El granadero Martín Rodríguez.

En 113 Grande rue, 62200 Boulogne-sur-Mer, Francia vive un mendocino por adopción. Se llama Martín Rodríguez y es granadero, nació en Tucumán, igual que su esposa, Noemí, pero pronto se vinieron a vivir a la tierra en donde el Libertador montó la campaña libertadora de Argentina, Chile y Perú y tuvieron a sus hijos, que siguen aquí. A él la Nación le ha encomendado la custodia de la casa en donde vivió en sus últimos dos años José de San Martín, su hija, su yerno y sus dos nietas. Allí murió el Libertador argentino y Martín, que aquí practica es runner con varias maratones y hasta escaladas a cuestas, es quien reside, directamente, en tan particular locación. Es su encargado, su guía, custodio y oficia -de algún modo- de representante argentino en la vida de la comunidad.

Un granadero de San Martín en MDZ

Martín Rodríguez en acción

Dialogó con el programa "Otra Manera", por MDZ Radio y relató cómo llegó a vestir el uniforme de granadero y cómo llegó a tan particular tarea, para la que le dieron un plazo de dos años que está pronto a expirar.

La casa de San Martín tiene cuatro pisos. En el primero y segundo está el museo y él reside en el tercer piso. "Es mi casa", le dijo a MDZ.

Su emoción al recordar a Mendoza y, particularmente "a sus tortitas", como lo contó en la entrevista que podés escuchar abajo. Pero además, incluimos otras notas, perspectivas y álbum de fotos que dan cuenta de su tarea en Francia:

Además de este diálogo con MDZ, días atrás el cronista Mario Markic lo entrevistó en Francia y su imagen dio la vuelta por el país. Obviamente, en Mendoza, los pechos se hincharon al ver a un comprovinciano, conocedor de la cordillera que el Ejército Libertador cruzó a lomo de mula,  como custodio y guía en la casona de Boulogne sur Mer.

Aquí te dejamos el programa completo que, además, es muy bueno:

Granadero y guía

Rodríguez, se presta en forma cotidiana a los requerimientos de los turistas argentinos que visitan la casa museo. En este caso, un video que grabó para alumnos de una escuela de Rosario:

Un hombre de dos mundos

Recorremos aquí su propia fotogalería, que lo muestra al servicio en la casa de San Martín, y como runner y escalador en Mendoza:

El granadero en sus funciones.
Rodríguez, en la MIM 2014.
Rodríguez con Mario Markic en Boulogne sur Mer.
Rodríguez, en el Cerro Arco.

La historia de la casa

Eduardo Lazzari contó los detalles de la historia de San Martín en su casa de Boulogne sur Mer. Escribió: 

En los inicios de 1848, estalla una revolución en París, y San Martín, que era un hombre amante del orden, decide viajar con su familia a Inglaterra. Emprende el viaje hacia Boulogne Sur Mer, por entonces el puerto más importante sobre el canal de la Mancha, para cruzar ese estrecho. El viaje lo realiza en tren, nueve años antes que el ferrocarril llegara a su tierra argentina. Los Balcarce y don José se alojan en un hotel del centro de la ciudad costera, y el Libertador queda fascinado con las murallas medievales del casco antiguo de la ciudad, queda maravillado por la enorme catedral, y meditando su destino, decide quedarse a vivir allí. Su presencia no pasó desapercibida y un abogado, don Adolphe Gerard, lo entrevistó para ofrecerle alquilar un piso del edificio que había construido para su domicilio, y que era muy grande. San Martín aceptó y se mudó con Balcarce, Mercedes, Josefa y su nieta Mercedes.

Las escaleras de la casa en Boulogne sur Mer.

Esta casa es hoy propiedad del gobierno argentino, y Francia le ha concedido valor extraterritorial, ya que es considerada territorio nacional, al igual que una embajada. El museo que contiene, que abarca tres pisos, es una pieza maravillosa del patrimonio nacional: están reproducidos los dormitorios de San Martín y de su hija y yerno, que son los lugares donde el 17 de agosto de 1850 falleció el padre de la Patria. Los muebles son copias, ya que los originales fueron donados por la nieta Josefa al Museo Histórico Nacional de Buenos Aires. Es bueno recordar que los relojes de la casa se detenían manualmente a la hora de la muerte. De ahí surge la leyenda de que el reloj de la sala se paró a las tres de la tarde. Pero impresiona que, una vez finalizado el funeral y el duelo, la familia de San Martín encontró su reloj de bolsillo, esta vez sí detenido a las tres, vaya a saberse por qué razón, quizá mágica.

El museo de San Martín es atendido cordialmente por un granadero argentino, designado por dos años, y que vive en la casa, haciéndose cargo, con gran dedicación, esmero y alegría, de la conservación, limpieza y las visitas guiadas que son habituales porque es un lugar bastante visitado por franceses, ingleses, argentinos, peruanos y chilenos. Son tres pisos y sin embargo, hace varios años que el ascensor no funciona. Fue el único detalle que desentona con el ambiente de la casona, que posee además un hermoso jardín, generalmente cuidado por la esposa del granadero destinado allí.

Una réplica de la Bandera del Ejército Libertador.

El alcalde de Boulogne Sur Mer autorizó la sepultura de José de San Martín, que sigue siendo en esa ciudad considerado el habitante más importante de los últimos siglos, en la cripta de la Catedral Basílica, donde permaneció hasta 1861, y hoy se levanta una capilla evocativa con un busto del Libertador realizado por el escultor Juan Carlos Ferraro.

Su segunda tumba en Brunoy

La familia de Balcarce se mudó poco tiempo después de la muerte de don José a Brunoy, un suburbio parisino al sur de la ciudad luz. Allí, en 1860 murió la mayor de sus hijas, María Mercedes. Sus padres levantaron una bóveda en el cementerio de Brunoy y decidieron trasladar los restos de San Martín desde Boulogne Sur Mer, para que reposaran junto a los de su nieta querida.

En 1880 los restos del Libertador fueron trasladados a Buenos Aires, cuando ya su hija Mercedes yacía junto a él en Brunoy. En 1951, la hija del Libertador, su yerno, que había muerto en 1885 y su nieta María Mercedes fueron trasladados a Mendoza, donde reposan en la Basílica San Francisco. Durante treinta años, la última nieta de San Martín, Josefa, que se había casado con un mexicano, Fernando Gutiérrez Estrada, se dedicó al cuidado de la bóveda familiar en Brunoy, donde vivió hasta su muerte, en 1924. Fue condecorada por Francia por su participación como coordinadora de enfermeras en las batallas de la Primera Guerra Mundial libradas por el ejército francés en los alrededores de París. Una fundación llamada Gutierrez Estrada – Balcarce, fundada por los esposos, sigue trabajando en el ámbito social en Brunoy. Los restos de Gutiérrez Estrada y Josefa Balcarce San Martín fueron llevados desde la bóveda familiar de la que hablamos hacia México.

Las perlitas

El granadero Martín Rodríguez ya tiene una posición social en la ciudad en donde murió el General San Martín. A tal punto, que fue invitado a la boda del alcalde, a la que asistió el expresidente de Francia, Francoise Hollande:

El novio, Hollande y el granadero.
El casamiento.

Rodríguez también estuvo en la despedida de Jorge Faurie como embajador de Francia para hacerse cargo de la Cancillería en Argentina:

Recibir a la Fragata Libertad justo allí

Las fotos

La casa de San Martín.
La casa de San Martín.
La casa de San Martín.
El frente de la casa.
La casa de San Martín.
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