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El hábito cotidiano que ayuda a las nuevas generaciones a hacer una pausa frente al estrés

El estrés se volvió parte de la rutina de los jóvenes y pequeños hábitos, como masticar chicle, pueden ayudar a recuperar la calma y atención.


Durante mucho tiempo hablamos del estrés como una situación extraordinaria: algo que aparece cuando atravesamos una etapa particularmente exigente, un problema puntual o una época de mucho trabajo. Pero para las nuevas generaciones, la percepción parece ser otra. El estrés dejó de ser una excepción y pasó a formar parte del paisaje cotidiano.

El estrés dejó de ser una excepción para los jóvenes

Según la encuesta 2025 de Deloitte, el 36% de la Gen Z afirma sentirse estresada o ansiosa la mayor parte del tiempo. Las preocupaciones económicas, el futuro financiero y el trabajo aparecen entre los principales factores asociados a esa sensación. Más allá de las causas, hay un dato que resulta difícil de ignorar: para muchos jóvenes, vivir bajo cierto nivel de presión se volvió parte de la normalidad. En ese contexto, es importante repensar qué entendemos por bienestar. No siempre se trata de grandes cambios de hábitos o de soluciones estructurales. A veces, la respuesta puede estar en algo mucho más pequeño: una caminata, una canción, un café, unos minutos sin mirar el teléfono o simplemente respirar antes de entrar a una reunión. Son gestos cotidianos, casi imperceptibles, que pueden marcar una diferencia cuando lo que necesitamos es recuperar por un momento el control sobre nuestro tiempo y nuestra atención.

El estrés dejó de ser una excepción y pasó a formar parte del paisaje cotidiano.

Es justamente en esos pequeños momentos donde se inscribe “Mastica A Tu Manera”, la nueva campaña de Trident, que propone ampliar la conversación alrededor del chicle y de las ocasiones en las que forma parte de la vida cotidiana. La idea parte de un hábito simple —masticar— para convertirlo en un pequeño ritual asociado a situaciones que pueden generar tensión, desde un examen o una entrevista hasta una primera cita. La campaña se lleva adelante en colaboración con Maluma. La participación del artista permite llevar esa idea a una experiencia concreta. Su vida transcurre entre escenarios, viajes, compromisos y exposición permanente, pero detrás de esa dinámica también existe una experiencia mucho más universal: la necesidad de encontrar pequeños recursos para hacer una pausa y recuperar el equilibrio. El contenido busca poner el foco justamente ahí, en una conducta sencilla que puede incorporarse a momentos de alta exigencia sin necesidad de cambiar la rutina.

Pequeños rituales para recuperar el control y la atención

Esta mirada también plantea una oportunidad para una categoría históricamente asociada con el después de comer o con la sensación de frescura. El desafío está en reconocer que los hábitos de consumo también cambian cuando cambian nuestras rutinas y nuestros momentos de tensión. Un chicle puede estar presente después de una comida, pero también antes de un parcial, camino a una entrevista o en esos minutos previos a una situación que nos exige concentración. En una época marcada por la hiperconectividad, la velocidad y la sensación de estar permanentemente disponibles, recuperar pequeños espacios de desconexión adquiere un nuevo significado. No porque unos minutos puedan resolver aquello que nos genera estrés, sino porque pueden ayudarnos a recuperar algo que muchas veces perdemos en medio de la rutina: la capacidad de detenernos.

El desafío está en reconocer que los hábitos de consumo también cambian cuando cambian nuestras rutinas y nuestros momentos de tensión.

Tal vez resetear no implique escapar de lo que nos pasa, sino encontrar un pequeño momento para volver a enfrentarlo con otra perspectiva. Y, a veces, ese momento empieza con algo tan sencillo como hacer una pausa.

* Lauren Flanigan, Directora Global de Marcas de Refrescantes en Mondelez y Pilar Soraide Beldent Brand Manager