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"El Flaco" Pailos sobre la deconstrucción del humor: "Hay que adaptarse para no ser cancelado"

El humorista pasó por la redacción de MDZ para repasar su vigencia en la cartelera porteña, sus anécdotas en Videomatch y cómo se adapta a las exigencias de la época actual.

Durante su visita a la redacción de MDZ, Fernando "El Flaco" Pailos compartió con calidez y simpatía su visión sobre el humor nacional, su dinámica de trabajo entre Córdoba y Buenos Aires, y las claves que le han permitido mantenerse como uno de los referentes indiscutidos de la risa en Argentina a lo largo de más de 40 años de trayectoria.

Mirá la entrevista completa a "El Flaco" Pailos en MDZ

Pailos detalló su presencia actual en la escena teatral porteña, donde realiza funciones todos los viernes en el Paseo La Plaza como antesala a la temporada de verano en Villa Carlos Paz. Asimismo, el comediante profundizó sobre uno de los proyectos más ambiciosos y disruptivos de su carrera reciente: "Pailos Sinfónico", un espectáculo donde fusiona la música clásica y los formatos orquestales con el humor.

El recuerdo de Videomatch y hacer humor en tiempos de la brevedad

En un tramo de la entrevista, el humorista rememoró con detalle su desembarco en la televisión masiva a finales de los noventa. Tras un casting al que asistió casi por casualidad impulsado por su esposa y un amigo camarógrafo, fue convocado para el histórico Campeonato Nacional del Chiste de Videomatch en 1999, representando a la provincia de Córdoba vestidito con smoking y escudo oficial.

Durante aquella primera participación en los estudios de Telefe, Pailos debía contar una serie de chistes breves pero terminó extendiéndose durante 11 minutos ininterrumpidos con una rutina sobre borrachos. Pese al temor inicial por el reto de la producción al cortar el tiempo de aire, Marcelo Tinelli se acercó al camarín con la planilla del minuto a minuto para mostrarle que esa improvisada historia había registrado el pico de audiencia del programa en lo que iba del año. Aunque quedó eliminado en esa primera fase, el impacto generado hizo que la producción inventara un repechaje y, al año siguiente, quedara incorporado al staff permanente junto a figuras como Cacho Garay y Beto Moya, lo que significó un antes y un después definitivo en su carrera.

Consultado sobre cómo convive ese estilo de relatos extensos y pintorescos con la era actual de la inmediatez, Pailos reconoció la necesidad de adaptarse a las nuevas dinámicas sin perder su impronta. En un contexto dominado por las redes sociales, donde el público consume contenidos breves y al instante, el comediante explicó que busca equilibrar las anécdotas de su juventud —como cuando la policía lo llevó a devolver una campera tras un recital de Riff— con formatos más condensados que se viralizan en plataformas. Para sostener ese ritmo acelerado, aprovecha las grabaciones de su programa de radio en Córdoba para generar fragmentos cortos de humor, actualiza permanentemente los temas de sus rutinas y busca conectar con las generaciones jóvenes sin depender exclusivamente del remate rápido ni del chiste repetido.

La ronda de chistes

Evolución, "deconstrucción" y el contexto del humor

Al abordar los límites actuales del humor y los señalamientos de época, Pailos fue claro sobre su postura de autorregulación consciente y apertura al cambio, distanciándose de posturas rígidas y priorizando la empatía con el espectador. Explicó que el salto de los bares a los escenarios teatrales, sumado a las observaciones de su entorno familiar —especialmente de su hija adolescente y su esposa psicóloga—, lo llevaron a reducir paulatinamente el uso de malas palabras y a dejar de lado temáticas o chistes sobre colectivos vulnerados y estereotipos que quedaron fuera de época.

En lugar de recurrir al chiste fácil o repetido, el comediante decidió apostar por la creatividad explorando nuevos recursos narrativos. Fue así como desarrolló exitosas rutinas basadas en la parodia de doblajes cinematográficos —como sus recordados Superman mendocino o Rocky porteño— y en espectáculos conceptuales sobre romanos, piratas o vivencias de su propia infancia, demostrando que es posible hacer reír desde otros lugares.

Finalmente, si bien reconoció que algunos colegas la han pasado mal en los últimos años, remarcó la necesidad de encontrar un "punto medio" que contemple el contexto y el espacio en el que se actúa. Para Pailos, la comedia es una construcción que se va moldeando con el público y, en ese sentido, el humor cordobés resulta pionero: "Los cordobeses hacemos stand up hace mil años, empezó con un tipo contando historias que le habían pasado a él", concluyó, reafirmando que la esencia del relato popular trasciende modas y épocas.