El dato que muestra cuando la mala relación con el jefe puede llevar a renunciar al trabajo
La relación entre los empleados y sus jefes es determinante para un buen desempeño. Lamentablemente, no siempre se trabaja en un buen clima laboral.
La mala relación con el jefe genera un mal clima de trabajo
Según la nueva edición del estudio “Líderes o Jefes” realizado por Bumeran, la app especializada en empleo de Latinoamérica, el 49% de las personas trabajadoras en el país tiene una percepción negativa de su jefe: el 26% la califica como regular y el 23% como mala.
Este dato representa una mejora respecto a 2025, cuando el 52% tenía una opinión negativa.
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Sin embargo, el 73% de los talentos consideró renunciar a su trabajo debido a una mala relación con su superior, apenas 4 puntos porcentuales menos que el año anterior.
Entre quienes tienen una percepción negativa, el 50% señala que su jefe no les brinda el reconocimiento que merecen, el 48% menciona que no escucha sus necesidades y el 47% indica que no confía lo suficiente en su personal o en el resto del equipo.
En cuanto a las cualidades más apreciadas en un jefe, el 64% destaca la importancia de que escuche las necesidades de los miembros del equipo, el 60% menciona que contribuya al crecimiento personal y profesional, y el 57% señala que sea comunicativo.
Casi seis de cada diez talentos no consideran a su superior un líder. En Argentina, el 59% de los talentos no considera a su superior un/a líder, lo que representa un descenso de 5 puntos porcentuales respecto a 2025, cuando el 64% compartía esta percepción.
A nivel regional, Argentina es el segundo país con el porcentaje más alto de talentos que creen esto, solo superado por Chile con el 65%. Le sigue Panamá con el 54%, Perú con el 53% y Ecuador con el 46%1.
El 81% de las personas trabajadoras en Argentina considera tener las cualidades necesarias para convertirse en líder. Sin embargo, es el país de la región donde menos personas creen tener esta capacidad: en Panamá y Ecuador el 94% cree poder ser líder, en Perú el 93% y en Chile el 90%. Además, esta tendencia se encuentra en descenso respecto a años anteriores: en 2025 el 83% de los talentos pensaba que podía ser líder y en 2024 el 89%.
El 84% manifiesta que le gustaría tener la oportunidad de desempeñarse como líder, frente a un 16% que prefiere evitarlo.
Entre aquellos que desean liderar, el 65% lo haría para mejorar las condiciones laborales y el ambiente de trabajo para todos, otro 65% para guiar y apoyar a otros en su desarrollo profesional, el 64% para contribuir al crecimiento y éxito de la organización y el 62% para asumir mayores responsabilidades y desafíos profesionales1.
La capacidad para inspirar y motivar es fundamental para ser un buen líder. El 80% de los profesionales en Recursos Humanos considera que esta es una característica esencial, mientras que el 79% opina que lo es la habilidad para comunicarse de manera clara y efectiva y el 77% destaca la honestidad y transparencia en sus acciones y decisiones.
El 98% afirma que es importante para el funcionamiento de la organización que las personas en cargos jerárquicos sean buenos líderes, mientras que solo un 2% no lo cree necesario.
El 44% de los especialistas en Recursos Humanos considera que el liderazgo en su organización es deficiente, 13 puntos porcentuales más que en 2025 cuando el 31% lo creía.
Por otro lado, el 24% de los especialistas considera que el liderazgo es regular, el 22% piensa que es bueno y el 10% excelente.
La tendencia negativa se repite en Panamá, con el 76%, Perú con el 58% y Chile con el 56%, mientras que en Ecuador el 74% tiene una percepción positiva de los líderes de su organización.
Los indicadores claves para identificar a un buen líder incluyen el clima de trabajo (74%), el aumento en la satisfacción y compromiso de los miembros del equipo (70%) y los resultados que obtienen los equipos (66%)1.
Cuando una persona en posición jerárquica tiene problemas de liderazgo, el 50% de los especialistas indica que si los problemas son persistentes explora alternativas como reasignación de roles, cambios en la estructura organizativa o incluso terminación del empleo.
El 44% crea un plan de desarrollo que aborde específicamente las áreas de mejora en sus habilidades de liderazgo, otro 44% habla con la persona destacando áreas de fortaleza y áreas que requieren desarrollo, el 39% evalúa las habilidades de liderazgo de la persona identificando áreas de mejora y comprensión de las razones detrás del problema, y el 35% aborda la situación proporcionando recursos como cursos de desarrollo, libros, herramientas de evaluación o sesiones de coaching.
En respuesta a esto, el 66% de los profesionales en Recursos Humanos informa que no implementa estrategias para ayudar a las personas en posiciones jerárquicas a desarrollar el liderazgo.
De aquellos que sí implementan estrategias, el 50% establece sistemas de seguimiento y evaluación para monitorear el progreso de los líderes en desarrollo, identificar áreas de mejora y ajustar las estrategias de desarrollo según sea necesario, el 19% organiza talleres, seminarios y cursos específicos diseñados para fortalecer las habilidades de liderazgo y otro 19% ofrece programas de mentoring y coaching