El complejo proceso para limpiar el agua del acuífero contaminado

Una parte del acuífero de una zona privilegiada de Mendoza está contaminado con productos provenientes de la producción de combustibles. Para poder descontaminarlo se ejecuta un complejo sistema. Se extrae el equivalente a 4 mil piletas de natación por año para "limpiar el agua" y luego reinyectarla al acuífero. 

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Pablo Icardi

El ingreso de la planta Fambén

Hay un lago subterráneo que tiene una capa de contaminación con productos derivados de los combustibles. No se ve, pero es una mancha que se extiende por 8 kilómetros desde la refinería de Luján de Cuyo hacia el noreste. Es una de las zonas más retratadas en postales: las viñas, la cordillera de fondo y el tránsito hacia Chile. 

Como contó MDZ, esa contaminación se produjo tras años de descuidos en la refinería. Los focos son antiguos, pero las consecuencias aún se viven. 

La mayor parte del tiempo hay silencio al caminar entre las viñas. Pero bajo la superficie hay un descomunal movimiento para intentar descontaminar el agua. Son miles de metros cúbicos de agua con MTB y benceno acumulados desde hace décadas por malos manejos de la industria. Es el pasivo ambiental más grave de los que ha generado la industria petrolera en la provincia y también el más costoso para YPF: hasta ahora debió gastar 44 millones de dólares en el saneamiento y la cuenta sigue. Quienes ven en perspectiva ambiental el problema, lo cuantifican de manera más drástica: se impactó el acuífero de una de las zonas productivas más valoradas por el mercado y si la "pluma" de contaminación avanzaba más, se podía descontrolar. Ahora, incluso, se investiga si hubo consecuencias para la salud de las personas. 

Parte de los antiguos filtros para depurar el agua contaminada

Un largo proceso

Cuando saltó el alerta, el Departamento General de Irrigación emitió una resolución donde intimaba a YPF, por entonces en manos de la española Repsol, para que cese el vertido en 5 días y en 15 presente un plan de remediación. Hubo reacciones espasmódicas y la crisis aguda no se resolvió de inmediato. La petrolera llegó a comprar las fincas más afectadas y aún hoy es propietaria de 70 hectáreas de viña. En paralelo, se recurrió administrativamente a las sanciones y se abrió una instancia política de negociación. Mientras, la contaminación seguía expandiéndose bajo el subsuelo.

Los dos caminos a seguir eran la mitigación, para dar respuesta a los usuarios del agua que tenían contaminado ese recurso, y el saneamiento del acuífero. La salida no era tan sencilla: hoy, 16 años después, el problema persiste y seguirá.

Planta Fambén, donde se "limpia" el agua.

La “mancha” de contaminación con productos más peligrosos (como el benceno) se retrajo, según aseguran desde el Departamento General de Irrigación, y tiene 3 kilómetros de extensión. Eso, siempre en base a los modelos realizados. Incluso desde esa institución no pueden descartar que aparezca nuevamente contaminación en algún pozo. El área impactada con MTBE sí se expandió y llega a los 8 kilómetros.

Área impactada con MTBE

La primera estrategia fue crear una barrera hidráulica en la periferia de la refinería para extraer el agua contaminada para evitar que se expanda, filtrarla y luego entregarla a las fincas. En paralelo, YPF tuvo que construir sistema de filtración para cada propietario que lo requiera. Esos filtros son parte del paisaje en la zona. Además, se hicieron pozos de profundidad para captar agua que está por debajo de la mancha y sin contaminantes.

Tras avanzar en los estudios, descubrieron que la barrera hidráulica no alcanzaba. Para eso se pensó en otra barrera hidráulica para “construir un límite físico en el frente de la pluma de MTBE, para evitar su flujo y migración en el acuífero a través de su captación en pozos de captación de agua subterránea, a fin de remediar la calidad del agua subterránea”, según dice textualmente el acuerdo firmado por YPF el Departamento General de Irrigación, al que MDZ tuvo acceso. 

Modelar y ejecutar ese plan llevó años y, recién el año pasado, la planta Fambén Sur, donde funciona esa tercera barrera, entró en pleno funcionamiento. Incluso aún falta un pozo más.

Planta Fambén, desde el aire.

Esa barrera hidráulica está formada por cuatro pozos de “captación” que están ubicados en las fincas Muñoz, Cuervo y Avecilla. En total se pueden extraer hasta 200 metros cúbicos por hora, un enorme volumen de agua. A ese sistema se le suma un pozo inyector a través del cual se “devuelve” el agua al acuífero. En el medio es donde funciona el complejo sistema para sacar los contaminantes producidos por la nafta.

Pozo inyector

Las 4 mil piletas

Por año se procesan 10 millones de metros cúbicos de agua que son extraídos, limpiados y reinyectados a las napas o distribuidos en las fincas que fueron afectadas por la contaminación. 

Es el equivalente a 4 mil piletas olímpicas llenas de agua que se absorben del subsuelo y luego se devuelven reciclados. 

La primera barrera hidráulica está en los alrededores de la destilería. Son tres pozos que captan el agua impactada con químicos, la transportan para filtrarla con carbón activado y luego se devuelve a un circuito interno de la propia refinería para ser usada como refrigerante de los procesos internos. Esa barrera está en la zona de trinchera, el área más afectada por las filtraciones de nafta que ocurrieron durante la década de los '90. Allí se hallaron compuestos tóxicos como el benceno y la propia empresa petrolera denunció la contaminación. 

La planta Fambén es donde se hace un proceso inédito para Mendoza. En el lugar se recibe el agua extraída de cuatro pozos aledaños que desembocan en lagunas artificiales y cuatro módulos de "Stripping". Se trata de un complejo proceso de depuración realizado para extraer el MTBE del agua. Esa sustancia, que fue creada para mejorar el octanaje de las naftas y quitar el plomo, es muy soluble en agua y difícil de controlar. 

Por eso se extrae, se "ventea" con filtros de aire, luego se pasa por otros filtros de carbón y cuando el agua está descontaminada, se inyecta nuevamente al acuífero. 

Destileria refineria YPF Luján

La planta está casi al máximo de su capacidad, pero el proceso aún está bajo evaluación. El INA monitorea el resultado. Ante la consulta de MDZ, desde ese organismo no brindaron información oficial porque, explicaron, tienen una cláusula de confidencialidad. Sí hubo un recálculo realizado a pedido de los auditores que obligó a ampliar la planta Fambén para evitar que la mancha se expanda. 

Aún con todo el sistema en marcha, nadie se anima a calcular cuándo estará saneado el acuífero.

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