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Diego Carreño: "El teatro es el lugar que me parece más verdadero"

Con cinco temporadas del unipersonal, el actor defiende el off como semillero, cuenta cómo se reinventó en pandemia y vuelve cada viernes a Almagro.

Diego Carreño llega a entrevistas MDZ con una certeza que sostiene a fuerza de funciones: el teatro no admite truco. Actor y dramaturgo, transita la quinta temporada de La lengua es un músculo, pero el lenguaje es un virus, un unipersonal que define como “un disco solista” para desplegar ideas sin negociar con nadie.

Entre risas y oficio, habla de lo que cambia cuando se está solo en escena, de las voces en off que lo acompañan —con Nazareno Casero entre ellas— y de por qué el circuito alternativo sigue siendo el motor de la cartelera. También repasa la pandemia, el aprendizaje con directores y una experiencia que vive como un sueño: trabajar con su referente, Carlos Belloso.

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Entrevista Diego Carreño

-Estás en tu primera experiencia unipersonal. ¿Qué te atrajo de ese formato?

-Yo vengo de hacer muchas obras con un dúo cómico que tengo, Leandro Aita se llama Hermanos Delay, y esto lo quería hacer más que nada. Es como una especie de disco solista, viste, donde podía meter todo, todas mis ocurrencias, sin tener que ceder ante la mirada del director o del o de o del o de los compañeros. Como lo escribí yo me podía dar el lujo. Hay que ir como encontrándole el código. Te falta el par. Te falta a veces el pie, viste, en el unipersonal, más que nada que es la primera vez que hago uno. Pero bueno, el resultado es muy positivo por ahora. Me siento cómodo.

-¿Qué es lo más difícil de estar solo en escena?

-En el unipersonal te falta el par, viste. Te falta a veces el pie. Cuando hacés un unipersonal te agarrás de cualquier cosa para la posibilidad de entablar lo que vendría a ser un diálogo con otra cosa. También es muy lindo trabajar en grupo porque tenés otras herramientas para contar. Además, lo que estás contando acá necesitás como interlocutor. En la obra aparece en algunas grabaciones o cosas así, pero voces en off. Son todos interlocutores que sí o sí tenés que tener. Entonces te agarrás de cualquier cosa para entablar ese diálogo.

-Después de cinco temporadas, ¿qué tiene el teatro que no te da el cine o la tele?

-Eso es lo maravilloso del teatro: todo es como la primera vez que lo estás haciendo. Te lo tenés que creer vos para que lo crea el otro. Y en el teatro no hay nada de ‘corten’. Salió como salió. No hay nada de eso. Por eso yo digo que es el lugar que me parece más verdadero. A mí el cine, la televisión… yo tuve oportunidad de hacer algo y siempre me aburre mucho, justamente por esto: por la repetición. Y porque además hay cosas que la gente no sabe: te citan a las 08:00 para tirar tu escena y tu primer escena es a las 11:30, viste. En el teatro es otra cosa: no hay vuelta, no hay ‘hacés esta escena y listo’.

-Como espectador, ¿por qué te gusta tanto el teatro?

-A mí además, como espectador, me gusta mucho el teatro, porque el teatro tiene esta posibilidad de vos observar lo que realmente te interesa observar y no necesariamente la mirada del director. En el cine vos vas a tener que mirar lo que el director quiere que veas. En el teatro tenemos la posibilidad de estar mirando al que escucha, al que está un poco más atrás, al que está bailando en el fondo, el prestar atención a los objetos, no sé… pero no necesariamente vas a estar condicionado por lo que el director quiere que veas. Claro, eso es lo que más me gusta como espectador.

La calificación de un director

La calificación de un director

-Estando arriba del escenario, ¿con qué te encontrás en el público?

-Sí, claro. Generalmente con caras sonrientes, que es bueno, porque es una comedia. Igual uno no tiene la posibilidad generalmente de ver más allá de la primera fila, viste, como mucho la segunda, por las luces. Pero sí, generalmente caras sonrientes. Por suerte tengo que decir que sí.

-¿Cómo fue atravesar la pandemia sin teatro?

-Fue difícil. Claro. No podíamos hacer nada. Hicimos alguna que otra obra por streaming. Y nosotros como grupo hicimos una miniserie también que está en YouTube, se llama Yo te amo, yo tampoco. Y era una forma también de no perder, viste, el juego y el entrenamiento. Porque si no era un tiempo largo en el que no íbamos, no podíamos hacer nada.

-¿Un actor sigue aprendiendo siempre? ¿Qué te deja trabajar con directores distintos?

-Yo aprendo mucho. Yo soy… me considero más bien autodidacta, pero siento que aprendo mucho cada vez que trabajo con un director nuevo, viste. Me parece que en ese entrenamiento de ensayo es cuando uno más aprende. Ahora tengo la enorme fortuna de haber escrito una obra nueva y que la va a dirigir Carlos Belloso. Y yo actúo. Y es tremendo trabajar con Belloso. Tremendo. Es una de las mejores experiencias que tuve hasta ahora. Un director totalmente distinto a lo que uno está acostumbrado. Y bueno, me parece que también es una forma de entrenar el oficio, viste, de ir cambiando. El año pasado estuve trabajando con Patricia Palmer, que tiene mucho oficio para la comedia, mucho oficio, y también aprendí mucho de ella: mucho oficio para actuar comedia y para transmitirte marcaciones para que funcionen como gags.

Como se hace un unipersonal

Como se hace un unipersonal

-¿Qué te interesa del teatro alternativo y qué le dirías al público de Corrientes?

-A mí me encanta el teatro… Avenida Corrientes, teatro de todo, de todo, pero de todo lo que yo encuentro en el teatro alternativo capaz que es el que más me interesa. Son historias que capaz no encontramos, son temáticas que quizás no encontrás mucho en el teatro comercial, viste. El teatro comercial generalmente, no digo que sea siempre, pero tiene algunas historias como un poco más pasatistas, como algunas comedias de enredos, estamos más acostumbrados a eso dentro del teatro comercial. Después hay cosas que llegan del off, que está buenísimo que suceda, como La omisión de la familia Coleman, que fue un éxito: en el off pasa al comercial. Por eso me interesa un poco más el teatro alternativo, porque ahí se encuentran temáticas más novedosas, arriesgadas, quizá. Y yo creo que el teatro alternativo hoy por hoy es el gran semillero del teatro nacional: de ahí salen las mejores propuestas, y eso se ve mucho también en la cartelera de calle Corrientes. Yo le diría a la gente que si fue a ver La lengua es un músculo en el Picadilly, que si vio Suavecita en el Metropolitan, Las cautivas, La omisión de la familia Coleman, son todas obras que salieron de ese circuito al que creo pertenecer. Y que si les gustó la experiencia, que vaya en búsqueda de próximos grandes éxitos, porque se van a encontrar con temáticas distintas, más arriesgadas… como está un poco de moda la frase: ‘que te interpelan un poco más’.