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Del amor por la música a los traumas de la infancia: la cruda historia de Julia Zenko, plasmada en su libro autobiográfico

En una entrevista MDZ, Julia Zenko presentó Jaie Sure, su primera obra literaria en la que abre su corazón para contar los momentos que marcaron su vida.

La artista encontró en la escritura una forma de expresar todo lo que había guardado toda la vida.

La artista encontró en la escritura una forma de expresar todo lo que había guardado toda la vida.

Analía Melnik /MDZ

Cuando no se encuentran las palabras para expresar lo que se ve, se vive y se siente, el arte aparece como un salvavidas que facilita canalizar aquello que necesitamos sacar. Precisamente el arte, en forma de canto, actuación y, ahora, escritura, fue lo que la ayudó a Julia Zenko a expresar aquello que dolía, aquello que no entendía, aquello que añoraba; todo aquello que había guardado por años dentro suyo y que, finalmente, pudo manifestar.

Reconocida por ponerle su voz a los famosos jingles de publicidades de los años ’80 y ’90, como el de Aerolíneas Argentinas, Café Cabrales y Cubrecamas Pallete, Julia, además, supo construir un camino propio en la música y el teatro. En su juventud, fue la vocalista de agrupaciones como Amalgama, conformada, también, por Emilio Valle, Pedro Aznar, Eddie Sierra y Ricardo "Topo" Carbone.

Más tarde, tuvo la oportunidad de interpretar en soundtruck de varias películas nacionales, colaborar otros grandes artistas y lanzar sus propios álbumes. Es así que la música se convirtió en su principal sostén, junto a su familia.

Jaie Sure, libro de Julia Zenko
Julia Zenko presentó su libro autobiográfico Jaie Sure el 9 de mayo en la Feria del Libro de Buenos Aires.

Julia Zenko presentó su libro autobiográfico Jaie Sure el 9 de mayo en la Feria del Libro de Buenos Aires.

Sin embargo, todavía tenía sentimientos por expresar, recuerdos por repasar. Si bien la música la había ayudado a dejar atrás la timidez, a atreverse a ser sí misma, faltaba algo más. Así fue que, en plena pandemia, con tantas horas libres y muchos pensamientos dando vueltas por la cabeza, sintió el impulso de comenzar a escribir su historia, en principio, por el miedo de que “lleguen los olvidos”. Una lapicera y un cuaderno fueron los dos únicos elementos que requirió para comenzar a abrir heridas, entender lo sucedido, perdonar y sanar aquello que había reprimido.

De esos escritos nació Jaie Sure, su primer libro autobiogáfico en el que comparte con el lector sus dolores, sus alegrías, sus cuestionamientos y sus amores. Una obra que fusiona la nostalgia de los momentos más cálidos de su niñez y la cruda, pero necesaria, rememoración del abuso que sufrió de niña, de la “doble moral” que se manejaba en su familia, de la red de trata a la que su abuela, Jane, había sido sometida, del sobrepeso que sufrió por callar lo que no entendía, y la aparición de la música como su salvavidas.

En una entrevista exclusiva con MDZ, Julia Zenko repasó los puntos fundamentales de su primera obra literaria y aseguró que seguirá incursionando el arte de escribir para sanar.

Leé la entrevista completa a Julia Zenko

- En una nueva entrevista de MDZ, tenemos el placer de presentar a la actriz, cantante y, ahora, escritora argentina, Julia Zenko. Bienvenida.
- Gracias. Sabés que me sorprende que decís primero actriz y después cantante. Y, en realidad, yo quería ser actriz. Yo empecé estudiando teatro desde antes de ser una cantante profesional, pero todo el mundo me conoce como cantante.

- Claro, porque vos le pusiste la voz a los jingles más famosos de los '80 y '90.
- Sí, y paralelamente a haber empezado a grabar en publicidades, empecé a cantar con un grupo que se llamaba Amalgama y, también, hice muchas cosas de teatro, teatro musical especialmente, pero la mayoría de las personas del público me ubica como cantante. Y ahora en un libro, como escritora.

Julia Zenko junto a sus padres
Julia Zenko en los brazos de su madre Paulina “Pesale” y su padre Roberto “Srulque”.

Julia Zenko en los brazos de su madre Paulina “Pesale” y su padre Roberto “Srulque”.

- Justamente acá tenemos tu primer libro, Jaie Sure, que presentaste en la Feria del Libro. ¿Por qué sentiste la necesidad de empezar a escribir o contar tu historia?
- La verdad es que fue en época de pandemia cuando tenía unas largas horas en casa, la cabeza no paraba y el entorno que estábamos viviendo no era el más hermoso. Y bueno, un día se me ocurrió sentarme con un cuaderno y con una birome, para escribir a mano.

Nunca tuve la necesidad de escribir, pero en esa oportunidad empecé como a recordar cosas de mi infancia, de mi pre-adolescencia y de mi adolescencia; pasaban cosas por mi cabeza. Y, bueno, un día me senté y empecé a escribir sin pensar que iba a ser un libro. Empecé a escribir recuerdos. Mi libro empieza desde mi nacimiento y algunas historias personales muy privadas que la verdad que nunca pensé que iban a terminar en un libro y que todo el mundo pueda leer y enterarse de cosas vividas durante mi infancia.

- Son recuerdos súper íntimos, personales que terminan expuestos en el libro. ¿Por qué termina siendo un libro? ¿Fue por recomendación de conocidos?
- Yo trabajo en todo lo que tiene que ver con comunicación y prensa con una chica que se llama Alelí Alegría Cuba. Un día que tuvimos una reunión para la que la convoqué en mi casa, cuando ya podíamos empezar a conectar con la gente, sin barbijo, lavándonos las manos, sacándonos los zapatos, todo eso que hacíamos. Así que la cité a mi casa a Alelí para trabajar cosas para prensa, recortes. Yo tengo un camino muy extenso, de muchos años y le quería dar material.

Estábamos charlando y, de repente, le digo: “Alelí, empecé a escribir algunas cosas, algunos recuerdos míos. Te los puedo leer”. Pero se lo dije como una amiga, no para que sea parte del laburo. Entonces, agarré el cuaderno, empecé a leerle algunas cosas y me dice: “Julia, esto es un libro”. Yo le digo: “No, no. Un libro no porque son cosas muy personales”. Es como que me puse a escribir, y lo digo en el libro, por si algún día llegan los olvidos, ese temor que algunas personas tenemos. Pero ella me dice: “No, no esto es un libro. Yo voy a hablar con Galerna, con Caro Di Bella". Y dije “bueno”, como tengo el sí fácil.

Me metí y, te soy sincera, cuando empecé con las notas a hablar de estos recuerdos y revivir algunas situaciones, hablé con mi hermano y le dije: “Juan, ¿en qué me metí?”. Pero bueno, hacía falta. Creo que era algo que tenía adentro que quería salir. Hay algunas anécdotas hermosas. Hablo de mi familia, de mis abuelas, de mis abuelos, de mis padres, de mi hermano. Nunca tuve ese perfil de contar cosas muy privadas. Siempre hablé de mi laburo.

Julia Zenko y su hermano Juan Simón
Julia junto a su hermano, Juan Simón.

Julia junto a su hermano, Juan Simón.

- En el libro, hablás tanto de lo lindo de tu infancia y adolescencia como, también, de lo cuestionable y de lo trágico. Precisamente, hablás de tu nacimiento como si se hubiese tratado de una "casi tragedia".
- Sí, así empieza el libro, hablando de la "casi tragedia" que fue mi nacimiento. Yo nací con placenta previa y, para los que no saben, en un nacimiento sale primero el bebé y después la placenta; en mi caso, salió primero la placenta. Lo que provoca en casi todas con placenta previa son hemorragias. Mi mamá siempre me contaba eso y la verdad que no les recomiendo a aquellas mujeres que tengan hijas mujeres que les cuenten si tuvieron un parto difícil. Yo creo que, a mí, el que mi mamá me haya contado eso hizo que, en el momento de parir -yo tengo dos hijas-, haya alguna situación interna que cerraba... y nacieron por cesárea las dos.

Yo me psicoanalizo desde hace muchos años y creo que eso que me contó mi mamá me dio un poquito de miedo. Más allá de que fui una nena muy miedosa, algunos miedos los tengo bastante controlados gracias a la terapia.

Creo que por ese tema que casi no la contamos mi mamá ni yo, me pusieron Jaie Sure que es mi nombre en ídish. Yo siempre pensé que Jaie era Julia. Y yo me llamo Julia Nora Sara; tres nombres que pusieron a falta de uno. Pero Jaie significa "vida" y creo que me pusieron ese nombre por eso.

Ahora, cuando empecé a buscar el título y a contar esto, hablé con la mamá de Dan Breitman, que es una capa con todo lo que tiene que ver con el ídish, ese idioma que no es el hebreo tradicional, y me dijo: "Jaie viene de Jae que significa vida". Así que me llamo "Vida".

Julia Zenko
Julia nació el 30 de octubre de 1957.

Julia nació el 30 de octubre de 1957.

- ¿Y por qué elegiste tu nombre como el título de tu libro?
- Porque a mí me decían así cuando era nena y cuento cosas de mi infancia. Prácticamente, de eso se trata el libro. Faltan un montón de recuerdos que me empezaron a venir después. Y quise ponerle ese nombre porque es esa nena la que está hablando en ese libro.

- Es esa nena que, como vos contás, en un principio, miraba al mundo con timidez, que era muy observadora, pero que también callaba muchas cosas que pasaban o que se cuestionaba y no entendía. ¿Cómo pudiste sanar eso que callabas? ¿Creés que fue importante la música?
- Yo, como vos bien dijiste, era muy tímida. Había cosas que yo no podía expresar con palabras. Y tengo la seguridad de que a través del canto pude empezar a conectarme con los demás. A mí me costaba mucho hablar especialmente con varones, con amiguitos, con amiguitas. Me costaba mirar a los ojos, por eso insisto en que hablar mirándose a los ojos es hermoso, y eso les enseñé a mis hijas.

Cuando yo tenía ocho años, me ponía a cantar con esto que tengo acá, que lo llevo todo el tiempo. Tiene una "W" ahí, porque este es un elemento que se ponía en el centro del Wincofon, el tocadiscos; se ponía este aparato en el medio del Wincofon y se colocaba el disco para que gire bien y no se vaya de un lado para el otro. Bueno, yo sacaba esto y me paraba frente al espejo que teníamos en una especie de hall en mi casa en Devoto. Esa nena que yo veía ahí -en el espejo-, en mi fantasía era una nena que podía hablar a través de la música, con una sonrisa y feliz.

Evidentemente esa nena que yo fui era muy observadora; veía cosas y no podía hablar; no lo podía transmitir con palabras. Entonces creo que, así como armé un espectáculo años más tarde, que se llamó El Remedio es Cantar, yo creo que el cantar para mí fue una especie de terapia, desde chiquita.

- ¿Cómo descubriste la música? ¿Cómo llegó la música a tu vida?
- En mi casa siempre hubo música. Les gustaba cantar. Mi papá cantaba tangos. Se escuchaba la radio. En la tele se veían películas musicales argentinas. La música estuvo conmigo desde siempre. Es más, a los seis años canté en el cumpleaños de mi hermano, que cumplía 13, es decir, era el Bar Mitzvá típico de la colectividad judía. Ahí canté El orangután de Chico Novarro, que es una canción con música tropical. A los seis años ya cantaba, pero nadie me decía "dale, cantá, nena, que cantás bien".

El incentivo lo tenía naturalmente en mi casa, con mi familia. A los 12 años, en una clase de música, estábamos preparando la canción de fin de año porque pasábamos a la secundaria y la maestra de música nos hizo grabar la canción que íbamos a cantar tipo playback por si no sabíamos la letra o nos poníamos nerviosos. Entonces, todos mis compañeritos dijeron "que Julia cante más cerca del micrófono porque es la que mejor canta".

Se ve que mi mamá también le prestó atención a eso y, a partir de los 12 años, me llevó a estudiar canto a una maestra, Esther Plotkin, que nunca voy a olvidar. Y empecé a estudiar canto, pero como un juego.

La familia de Julia Zenko
Julia Zenko junto a su padre Roberto, su madre Paulina, su abuela Jane, su abuelo David y su hermano Juan.

Julia Zenko junto a su padre Roberto, su madre Paulina, su abuela Jane, su abuelo David y su hermano Juan.

- Claro, vos no lo habías pedido.
- No, yo no quería ir a estudiar canto y mi vieja fue muy piola, muy inteligente. A partir de ahí ya cantaba en las fiestas del colegio, en algunos eventos y ahí empecé a notar que cuando cantaba algo pasaba entre los que me miraban, los que me escuchaban y dije: "Okay, acá estoy con mi canto".

- ¿Y dudaste alguna vez si dedicarte a la música? Porque hablabas del teatro...
- Sí, yo quería ser actriz, básicamente. Pero yo sigo creyendo cada vez más que hay un destino que está marcado para cada uno de nosotros, si lo elige bien.

- En el libro también hablás mucho de tu abuela materna, Jane. ¿Qué significó ella para vos? ¿Qué es eso de ella que veías y no entendías?
- Bueno, había muchos secretos en su momento. Hay algunos detalles en el libro con respecto a la historia de la abuela Jane. Ella tuvo una infancia muy dura; se crio en Polonia y se vino para la Argentina con un señor que ella mucho no quería. Mi abuela tiene una historia muy similar a lo que se cuenta en el libro La Polaca, que traían chicas engañadas de Polonia y las hacían trabajar. Le decían que se iba a casar con ese señor que la traía.

Julia Zenko y sus abuelos
Julia Zenko admiraba mucho a su abuela Jane y a su abuelo de corazón, David

Julia Zenko admiraba mucho a su abuela Jane y a su abuelo de corazón, David

Ahí cuento en el libro que mi abuela quedó embarazada a los 14 años. Cuando venían de Polonia, el barco hacía una escala por Montevideo, Uruguay y ahí, de casualidad, por el destino, nació mi mamá, y después vinieron a la Argentina con mi mamá de bebita. Y mi abuela se separó del papá de mi mamá porque en realidad nunca estuvo muy enamorada y hay una historia que se ocultó y mi mamá no quería contar. Yo preguntaba y preguntaba, y nadie me contestaba.

Todas esas cosas que viví y que callé, las saqué para afuera en el libro.

- En tu infancia, eso que callabas lo trasladabas al peso; tratabas de canalizarlo por otro lado.
- Me comía todo. A los 12 años pesaba 72 kilos. Mis viejos, en vez de llevarme a una terapeuta, un analista, porque en esa época ir a un psicólogo era de locos, me llevaban a médicos que me daban anfetaminas, donde me bajaba el potasio, me llevaban a lugares para hacerme masajes con cosas muy agresivas, y yo era una nena. Por suerte en un momento dejé de tomar esas pastillas y empecé a tomar conciencia de que había otras formas de cuidar la estética del cuerpo. Había que tratar la cabeza en realidad.

- ¿Cuándo fue que vos empezaste a decir necesito terapia o buscar la solución por otro lado?
- La terapia vino muchos años después. Yo me había casado y me separé cuando mi hija Laura tenía un año. Ahí empecé a hacer terapia. Antes, nada, tuve que cuidarme con las comidas.

Julia Zenko en el cabaret de su abuelo Simón, en San Pablo
Julia tenía tan solo 15 años cuando iba junto a su madre Paulina al cabaret de su abuelo Simón, en San Pablo.

Julia tenía tan solo 15 años cuando iba junto a su madre Paulina al cabaret de su abuelo Simón, en San Pablo.

- Vos sentías que había una doble moral en la familia que por un lado te prohibía algunas cosas y, por el otro, naturalizaba cuestiones cuestionables para una niña. ¿Qué situaciones te hacían pensar eso?
- Y, por ejemplo, mi abuelo biológico que vivía en Brasil. Digo eso porque mi abuelo del alma era David, que estaba cuando nací y que me enteré después que no era mi abuelo biológico. Esa fue otra de las angustias que viví de chiquita, al enterarme que mi abuelo adorado no lo era, y ese señor que visitábamos en San Pablo, Brasil, era mi abuelo biológico. Él tenía una barbería y tenía un cabaret. Y mi mamá me llevaba y yo era chica; tenía 13 o 14 años. Lo que pasa es que yo era muy grandota, pero era una nena. En el cabaret yo veía a mujeres, que entraban hombres, que tomaban copas, que se besaban y se preparaban para irse a tener sexo. Después volvían esas mismas mujeres y se iban con otro. Yo veía todo eso y no decía nada.

Yo hablo de la doble moral porque recuerdo que, una vuelta, cuando yo tenía creo que 18 años y vivía todavía con mis viejos, llegué a mi casa a las 8 de la mañana porque estuve en una fiesta. No había tenido sexo con nadie; no hice nada más que divertirme. Y cuando llegué a casa, mi vieja estaba sentada en un sillón con el cinturón de un pantalón de mi papá. No teníamos teléfono, no podía avisar que iba a llegar tarde. Me pegó pegó con el cinturón y yo después de esa situación me tuve que ir de mi casa.

Entonces, yo pensaba "me llevaste a un cabaret cuando tenía menos de 15 años y, ahora, que ya soy prácticamente una mujer hacen esto por el qué dirán". El tema era qué iban a decir de vos todos los vecinos, como si yo fuera una degenerada. Por eso hablo de la doble moral, vivir en un ambiente con tantos secretos, con tantas mentiras y que a mí, por haber llegado un día a las 8, me hayan hecho eso.

Entrevista a Julia Zenko

Julia Zenko: "Saqué afuera esa niña que tenía mucho para decir"

- ¿Qué representa este libro para vos?
- Mi libro habla básicamente de dos o tres puntos importantes. Uno de esos puntos importantes es tener en cuenta la autoestima. Yo siempre tuve una autoestima muy baja. Entonces creo que, a pesar de todo lo vivido y a pesar de esa sensación de timidez, de falta de amor que se puede leer en este libro, tiene que ver con que, más allá de todo, la fuerza interior hace que puedas lograr cosas que nunca te habías imaginado. Por ejemplo, escribir un libro nunca se hubiese cruzado por la cabeza.

Y, también, el mensaje de que hay que hablar de chiquita, de grande. Siempre hay que sacar todo para afuera. Por eso, la canción de Piero Soy pan, soy paz, soy más es característica de mi libro y de mi vida en general.

Vamos, decime, contame todo lo que a vos te está pasando ahora,
Porque si no cuando está tu alma sola, llora
Hay que sacarlo todo afuera
Como la primavera
Nadie quiere que adentro algo se muera
Hablar mirándose a los ojos
Sacar lo que se puede afuera
Para que adentro nazcan cosas nuevas.

Ese es mi mensaje. Ese es el mensaje que también le doy a mis hijas desde chiquitas.

Julia Zenko y sus hijas
Las hijas de Julia, Elis García y Laura González, también son artistas

Las hijas de Julia, Elis García y Laura González, también son artistas

- Para finalizar, ¿qué sigue? ¿Querés seguir escribiendo?
- Me dieron ganas de seguir escribiendo muy lentamente y con mi tiempo. No es que ya voy a sacar otro libro. Pero siento que me sirvió. Aparte, para mí, el decir: "¿Viste Jaie Sure? Vos podés escribir un libro también. Y me gusta que las devoluciones de todas las personas que ya lo leyeron sean: "Qué lindo escribís, qué bien escribís". Y bueno, seguimos.

Mirá la entrevista completa a Julia Zenko:

Entrevista MDZ: Julia Zenko presenta su libro Jaie Sure