Presenta:

De tres finales perdidas a una comunidad gigante: la historia de Habemus Fútbol contada por Eric Zeta

Es uno de los creadores y cofundadores de Habemus Fútbol, y repasó junto a MDZ los comienzos de la comunidad, su crecimiento durante una década, el vínculo con su hermano Daro y cómo lograron convertir el humor y el folclore del fútbol en un verdadero fenómeno digital.

Habemus Fútbol nació, como muchas grandes historias, casi sin que sus protagonistas imaginaran hasta dónde podía llegar. Lo que comenzó hace una década como un espacio para compartir humor, memes y contenido relacionado con el fútbol terminó transformándose en una comunidad que hoy trasciende la pelota y tiene presencia en distintas plataformas, eventos y ámbitos de la cultura popular.

Eric Zeta, creador y cofundador del proyecto junto a su hermano Daro, habló en Entrevistas MDZ sobre aquel comienzo y recordó que el nacimiento de Habemus estuvo marcado por un momento particularmente doloroso para los argentinos: tres finales perdidas por la Selección.

“Yo siempre digo que la criatura tiene diez años. Hace una década que estamos con Daro en esto. Creo que se crea por las desgracias futbolísticas de la Selección”, contó entre risas. El Mundial de Brasil 2014 y las dos finales de la Copa América de Chile fueron el contexto en el que los hermanos comenzaron a darle forma a una idea que, con el tiempo, se convertiría en mucho más que una página de fútbol.

Entrevista completa a Eric Zeta

En aquel entonces, Eric y Daro ya tenían una dinámica muy particular: eran hermanos, pero también representaban dos de las grandes pasiones enfrentadas del fútbol argentino. Eric es hincha de Boca y Darío de River. La rivalidad que vivían puertas adentro comenzó a transformarse en contenido y terminó siendo uno de los sellos distintivos de Habemus.

El meme que les mostró el camino

Antes de convertirse en una comunidad consolidada ,Habemus Fútbol tuvo un momento que funcionó como una señal. Eric recordó que, en los primeros tiempos, todavía no existía el ecosistema de creadores de contenido tal como se conoce actualmente.

“Arrancamos con los videos largos en YouTube. Al principio era lo más fuerte que estaba y después seguimos con Facebook, Instagram”, explicó.

Pero hubo una publicación que cambió las expectativas. En una época en la que la cuenta todavía prácticamente no tenía seguidores, uno de sus contenidos consiguió una cantidad inesperada de interacciones.

“Me voy a dormir, me levanto y tenía mil compartidos en Facebook. No tenía seguidores, no tenía ningún padrino, nadie que pueda compartir. Fue una locura y fue un poco lo que nos encaminó”, recordó.

Ese episodio les confirmó que había algo allí que podía funcionar. El humor futbolero, la chicana y la posibilidad de transformar situaciones cotidianas del fútbol en contenido tenían una enorme respuesta de la gente.

“Me gusta decir que somos creadores”

Con el crecimiento de las redes también aparecieron nuevas etiquetas: influencer, youtuber, tiktoker. Sin embargo, Eric tiene una definición propia sobre su trabajo.

“Yo siento la palabra influencer. Significa influencia hacia, pero a mí me gusta decir que somos creadores”, sostuvo.

Para Zeta, la diferencia está en todo el trabajo que existe detrás de una publicación que muchas veces el público solamente ve durante algunos segundos.

La Bombonera es el templo del futbol mundial

“Hay un guión, hay horas de preparación. Hay mucha producción de fondo”, explicó.

Esa mirada también representa la evolución de Habemus Fútbol. Lo que alguna vez comenzó principalmente con memes y humor fue incorporando nuevos formatos, segmentos y temáticas.

Habemus Fútbol ya no habla solamente de fútbol

Uno de los grandes cambios de los últimos años fue la expansión de la comunidad hacia otros terrenos.

“Hace más o menos un año, más que nada por Daro, dijimos: ‘Che, ya estoy hinchado las pelotas de hablar de fútbol todo el tiempo’”, contó Eric.

La música, el turismo y la tecnología comenzaron a ocupar un lugar cada vez mayor. El objetivo, según explicó, fue encontrar nuevas formas de crear contenido sin abandonar la identidad original.

“Estamos con música, turismo y también con toda la parte gamer o tech, que nos gusta mucho”, señaló.

El crecimiento también implicó una transformación interna. Habemus pasó a funcionar como un equipo de trabajo con distintas áreas: “Ya somos diez en Habemus trabajando y estamos segmentando cada área”.

La comunidad también comenzó a participar de eventos y coberturas internacionales. Para Eric, uno de los grandes hitos fue poder llevar ese trabajo al Mundial.

Boca y River: hermanos, rivales y socios

La historia de Habemus tiene un ingrediente que resulta difícil de separar de su identidad: la rivalidad entre sus propios creadores.

Eric es de Boca. Daro de River. Y esa diferencia estuvo presente desde que eran chicos.

“Yo soy más grande y hubo tratativas, negociaciones para ver si le llevábamos la camiseta y todo. No hubo caso. No le gustó Boca, eligió River”, relató.

Yo no veo el deporte como de vida o muerte

Con los años, aquella rivalidad familiar se convirtió en una herramienta creativa. Las cargadas y las discusiones futboleras pasaron a formar parte de los contenidos y permitieron que muchos usuarios se sintieran identificados.

Incluso hubo momentos en los que la chicana fue particularmente intensa. Eric recordó especialmente el descenso de River en 2011.

“Todo ese año fue terrible. No vimos la final juntos. La vuelta la vimos en la misma casa”, contó.

Sin embargo, detrás de las bromas existe una postura clara respecto de la rivalidad futbolística.

“Yo no veo el deporte como vida o muerte. Más allá de algún chiste y todo, tratamos de bajar ese mensaje también a las redes”, explicó.

Para Eric, el fútbol puede generar pasión, discusiones y cargadas, pero sin necesidad de transformar al rival en un enemigo.

“El que se enoja, pierde”

En una época en la que el contenido futbolero muchas veces se alimenta de la provocación y el enfrentamiento, Eric asegura que Habemus intenta encontrar el humor incluso en los momentos más difíciles.

“El que se enoja, pierde”, resumió.

El propio Eric reconoce que existe un atractivo evidente en mostrar la reacción de un hincha después de una derrota, pero establece un límite: “No me meto nunca en la vida privada de los jugadores. Si tengo que criticar algo, es lo que hacen con el club y lo que hacen en la cancha”.

Esa diferencia también aparece en su manera de manejar los comentarios negativos.

“Creo que no tenemos haters”, afirmó. En lugar de bloquear automáticamente a quienes los cuestionan, contó que muchas veces intenta responder y entender qué hay detrás de una crítica.

Del “agarrá la pala” a los periodistas creando contenido

El crecimiento de Habemus también significó atravesar una etapa en la que no todos entendían qué estaban haciendo.

Eric recordó que, cuando comenzaron, recibían comentarios de personas que les decían que “agarraran la pala” y que eso no era un trabajo.

Con el paso del tiempo, el escenario cambió.

“Fíjate hoy que la gran mayoría tienen un canal. Nombrá el que vos quieras, está de este lado”, señaló.

Para Zeta, la gran diferencia de las redes está en la posibilidad de construir una comunidad y tener una interacción directa con el público, algo que históricamente fue más difícil en los medios tradicionales.

“La diferencia más grande es la comunidad que se puede llegar a armar y el feedback, romper esa pared que en la tele o en lo tradicional es muy difícil”, analizó.

La Bombonera, Boca y una mirada hacia el turismo

La expansión de Habemus también llevó a la comunidad a producir contenidos vinculados con Buenos Aires y el turismo. Y allí el fútbol vuelve a ser una puerta de entrada.

Para Eric, hay un lugar que funciona como símbolo mundial: la Bombonera.

“El templo del fútbol mundial”, definió.

Incluso se animó a ubicar a Boca entre los clubes más importantes del planeta: “Para mí, después del Real Madrid, si quieren Manchester United, está Boca”.

Pero su explicación no se limita al club. Para Eric, la experiencia que busca el turista está relacionada también con el barrio de La Boca, Caminito, su historia y todo el imaginario cultural que rodea al club.

Un sueño cumplido en el Mundial

Después de años de trabajo, uno de los grandes sueños de Eric fue poder cubrir un Mundial desde el lugar de los hechos.

Ya había tenido la posibilidad de participar de la cobertura de Rusia 2018 desde los medios y, para Qatar 2022, Daro viajó mientras él decidió quedarse y trabajar desde Argentina.

El Mundial más reciente significó, finalmente, cumplir esa cuenta pendiente.

“Este fue el primero en el lugar de los hechos. Fue un sueño”, contó.

En medio de la vorágine de la cobertura, hubo un momento en el que decidió frenar y mirar todo lo que había conseguido.

“Me hizo acordar mucho cuando arranqué, que tenía que laburar de otra cosa y las pocas horas que tenía las dedicaba todo a esto”, recordó.

El próximo objetivo: seguir creciendo

A nivel personal, Eric también atraviesa un momento de fuerte crecimiento en redes. Contó que comenzó el año con alrededor de 300 mil seguidores en una de sus cuentas de Instagram y que actualmente se encuentra cerca del millón.

Parte de ese crecimiento llegó gracias a un contenido inesperado: los “pelados”, una temática a la que logró encontrarle una vuelta humorística y que terminó convirtiéndose en uno de sus grandes motores de alcance.

Pero el objetivo no termina en los números.

Eric quiere que Habemus continúe expandiéndose y que, con el tiempo, la comunidad pueda ser reconocida también por otros contenidos.

“Que el día de mañana la gente me recuerde por algo de música o mismo: ‘Che, hice un viaje por vos’”, imaginó.

Mis viejos no son futboleros

Diez años después de aquel primer salto al vacío, Habemus Fútbol parece haber dejado atrás la etiqueta de una simple página de memes. Con una estructura de trabajo cada vez más grande, nuevas áreas, millones de interacciones y una comunidad que se expandió más allá del fútbol, Eric y su hermano Daro construyeron un proyecto que nació de una pasión compartida y terminó convirtiéndose en un verdadero fenómeno de las redes.