Presenta:

De Francisco a León XIV: el diálogo como camino para evitar el enfrentamiento

Francisco hablaba de la “santidad pequeña de la negociación” y León XIV retomó la necesidad de diálogo y responsabilidad compartida.

Francisco dedicó una de sus misas matutinas en la Casa Santa Marta a reflexionar sobre la necesidad de superar la rigidez y buscar caminos de reconciliación.

Francisco dedicó una de sus misas matutinas en la Casa Santa Marta a reflexionar sobre la necesidad de superar la rigidez y buscar caminos de reconciliación.

Archivo.

En junio de 2016, el papa Francisco dedicó una de sus misas matutinas en la Casa Santa Marta a reflexionar sobre la necesidad de superar la rigidez y buscar caminos de reconciliación. A partir del Evangelio de Mateo, sostuvo que la enseñanza de Jesús invita a ir “hacia arriba”, superando una interpretación rígida de la ley.

Francisco advertía entonces sobre una sociedad acostumbrada a los insultos y las descalificaciones. Para el Papa, no solo matar constituye una agresión contra el otro: también lo es insultarlo, despreciarlo o atacar su dignidad. Por eso, vinculaba la reconciliación con la propia relación con Dios. “Si, pues, al presentar tu ofrenda en el altar te acuerdas entonces de que un hermano tuyo tiene algo contra ti, vete primero a reconciliarte con tu hermano”, recordó Francisco durante aquella homilía. La propuesta no consistía en renunciar al ideal, sino en reconocer que las personas y las sociedades muchas veces no pueden alcanzar inmediatamente la perfección. En esos casos, planteaba buscar acuerdos que permitan evitar el enfrentamiento.

La “santidad pequeña”

Francisco definió esa actitud como el “sano realismo” de la Iglesia y rechazó la lógica de “o esto o nada”. Según explicó, el camino consiste en buscar la perfección, pero también en hacer aquello que sea posible para evitar que las diferencias terminen en una guerra. “Me pongo de acuerdo contigo, al menos no nos insultamos, no declaramos la guerra y vivimos todos en paz”, resumió. Para el entonces pontífice, esa capacidad de negociar no debía entenderse como una renuncia a las convicciones. Por el contrario, podía convertirse en una forma concreta de convivencia. De allí surgió una expresión que resumía su planteo: “la santidad pequeña de la negociación”. La idea aparece nuevamente, una década después, en el discurso pronunciado por León XIV ante participantes del encuentro “Fratelli Tutti: Diálogo Socioambiental Norte-Sur”, realizado el 12 de septiembre de 2026.

Francisco advertía entonces sobre una sociedad acostumbrada a los insultos y las descalificaciones.

Francisco advertía entonces sobre una sociedad acostumbrada a los insultos y las descalificaciones.

Responsabilidad compartida

León XIV planteó que los grandes desafíos sociales requieren la participación conjunta de distintos sectores. Instituciones públicas, empresas, trabajadores, universidades, comunidades y organizaciones sociales deben compartir conocimientos, capacidades y recursos al servicio del bien común. El Papa vinculó esta perspectiva de diálogo con la doctrina social de la Iglesia y con la necesidad de recuperar “la lógica de la subsidiariedad”, reconociendo tanto la responsabilidad de cada actor como la necesidad de trabajar en conjunto.

En ese marco, sostuvo que el diálogo pertenece a la misión de la Iglesia y que debe permitir mirar de frente las realidades concretas de cada época. También señaló que esa mirada debe prestar especial atención a quienes sufren con mayor intensidad las consecuencias de los cambios sociales, económicos y tecnológicos. Para León XIV, los desafíos derivados del desarrollo tecnológico tampoco pueden resolverse desde una única institución. La pregunta central, sostuvo, no es simplemente si determinadas herramientas deben aceptarse o rechazarse, sino qué humanidad se quiere construir y qué lugar ocupará cada persona en ella.

Leon XIV vinculó esta perspectiva de diálogo con la doctrina social de la Iglesia y con la necesidad de recuperar “la lógica de la subsidiariedad”.

Leon XIV vinculó esta perspectiva de diálogo con la doctrina social de la Iglesia y con la necesidad de recuperar “la lógica de la subsidiariedad”.

Escuchar sin diluir diferencias

El pontífice también vinculó el diálogo con la experiencia sinodal de la Iglesia. “Escuchar verdaderamente las diferencias no significa diluirlas”, afirmó, sino aprender a discernirlas y buscar, a partir de ellas, aquello que pueda servir al bien común. La propuesta adquiere especial relevancia, según León XIV, en un contexto en el que las narrativas polarizadas se amplifican rápidamente y el enfrentamiento puede convertirse en un instrumento de poder.

Por eso, consideró significativo que personas e instituciones con intereses y perspectivas diferentes puedan sentarse a una misma mesa. Pero advirtió que el diálogo verdadero exige más que cordialidad: implica permanecer en la conversación cuando aparecen intereses contrapuestos y cuando alcanzar decisiones requiere aceptar renuncias concretas.

Así, aquella “santidad pequeña de la negociación” de la que hablaba Francisco encuentra una continuidad en la propuesta de León XIV: sostener las diferencias sin convertirlas necesariamente en enfrentamiento, buscar acuerdos posibles y asumir que los grandes problemas requieren responsabilidad compartida.

* Mg. Juan Manuel Ribeiro, especialista en educación.