De circuito nacional a pista fantasma: qué queda hoy del viejo autódromo de Mendoza
Entre escombros, basura y estructuras destruidas, la realidad del autódromo mendocino es una pista fantasma que contrasta con el proyecto para recuperarlo.
El histórico autódromo mendocino quedó fuera del calendario hace décadas. Hoy, su estado sorprende a quienes lo recorren.
Alf Ponce Mercado / MDZEl viejo Autódromo General San Martín volvió a meterse en la agenda pública. El Gobierno de Mendoza impulsa un plan para reconvertir el predio de la vieja pista en un polo deportivo y recreativo, con concesiones a largo plazo para distintas entidades. La iniciativa busca recuperar más de 117 hectáreas hoy completamente deterioradas y sin uso.
El proyecto apunta a darle una nueva vida a un espacio que, durante décadas, fue referencia del automovilismo nacional. La idea es priorizar actividades deportivas, mejorar la seguridad y sumar propuestas acordes a las necesidades actuales. Hoy, el contraste entre ese objetivo y la realidad del lugar es impactante.
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MDZ recorrió el predio para ver de cerca en qué estado se encuentra el autódromo. Lo que aparece no es solo abandono: es una infraestructura enorme, cargada de historia, que hoy parece detenida en el tiempo.
El camino hacia un circuito olvidado
Llegar hasta el autódromo ya es parte de la experiencia. El recorrido atraviesa el barrio La Favorita por avenida Libertador, hasta tomar calle 20 de Junio y avanzar hacia el sur. Luego de una curva hacia el oeste, un camino de tierra conduce directamente a lo que alguna vez fue uno de los circuitos más importantes del país.
Antes de ver las estructuras, lo primero que aparece es la pista. El asfalto sorprende por su estado, teniendo en cuenta los años sin mantenimiento. Sin embargo, ese contraste se rompe rápido con la gran cantidad de basura acumulada en los alrededores.
Hay residuos de todo tipo: desde desechos domésticos hasta restos de poda y escombros. El lugar se transformó en un punto de descarte informal, lo que profundiza la sensación de abandono.
Una postal de abandono total
Al llegar a la zona de largada, el impacto es mayor. Allí se encuentran los restos de la entrada a las tribunas, los antiguos boxes y el sector donde funcionaban la prensa y el control de carrera. Todo luce vacío, deteriorado y sin señales de mantenimiento.
El predio tiene una estética que remite a un pueblo fantasma. La escala de la infraestructura sorprende, pero al mismo tiempo genera desconcierto: cuesta entender cómo un lugar así quedó completamente abandonado.
En la zona sur todavía se pueden ver restos de las tribunas. El acceso, que pasaba por debajo de la pista, sigue en pie en partes, aunque rodeado de escombros. Lo que antes era un espacio para miles de espectadores hoy es solo ruina.
La pista resiste entre yuyos
A pesar del deterioro general, la pista conserva detalles que hablan de su pasado. La línea de largada a cuadros blancos y negros todavía es visible. También se mantienen los reductores rojos y blancos y las delimitaciones amarillas de los boxes.
Sin embargo, todo está cubierto por yuyos, ramas secas y suciedad. La vegetación crece entre las grietas del asfalto y avanza sobre el circuito. La falta de mantenimiento es evidente en cada tramo.
El autódromo sorprende sobre todo a quienes no conocen su historia. Es difícil imaginar que ese espacio, hoy silencioso y deteriorado, supo albergar grandes competencias del automovilismo nacional e internacional.
Un gigante con historia
El Autódromo General San Martín fue inaugurado el 31 de marzo de 1974 en su versión más emblemática. Ese día corrieron la Fórmula 1 Mecánica Argentina y la Fórmula 2 Nacional, con triunfos de Luis Rubén Di Palma y Jorge De Amorrourtu.
Durante décadas, el circuito fue parte del calendario nacional. Categorías como el Turismo Carretera y el TC2000 pasaron por Mendoza, junto con competencias internacionales como la Fórmula 2 Europea.
Entre sus momentos más recordados está la carrera de 1978, con el último triunfo de Carlos Pairetti en Turismo Carretera. También se destacó la victoria del suizo Marc Sürer en una competencia internacional que puso a Mendoza en el mapa mundial.
Del auge al abandono
El autódromo funcionó activamente hasta fines de los años 90. En 1997 se disputó la última carrera de una categoría nacional, con triunfo de Henry Martin en TC2000. A partir de ahí, el circuito comenzó a desaparecer de los calendarios. declive
El predio estaba concesionado al Automóvil Club Mendoza por 30 años. Cuando ese acuerdo terminó en el año 2000, no hubo continuidad ni inversiones que permitieran sostener el espacio.
A esto se sumaron el robo de materiales, la falta de mantenimiento y el crecimiento urbano en la zona oeste. Los barrios cercanos, especialmente La Favorita, fueron rodeando el circuito y condicionando su uso.
Un futuro en discusión
Hoy el autódromo está lejos de poder volver a funcionar como circuito de alta velocidad. Las condiciones de seguridad y el avance urbano hacen inviable ese escenario sin una inversión muy grande.
El plan del Gobierno busca justamente evitar que el predio siga deteriorándose. La propuesta es concesionar parcelas para desarrollar actividades deportivas y recreativas, sin necesidad de recuperar el uso original.
Mientras tanto, el Autódromo General San Martín sigue ahí, inmenso y silencioso. Un lugar que alguna vez fue símbolo del automovilismo y que hoy espera, entre ruinas y yuyos, una nueva oportunidad.