ver más

Daniel Balmaceda: "Las piezas de la historia se usan para hacer política"

El historiador Daniel Balmaceda analizó el uso político del pasado, la construcción de los héroes nacionales y las discusiones que atraviesan a la Argentina.


El historiador y divulgador argentino Daniel Balmaceda reflexiona sobre el pasado y su vínculo con el presente en una nueva entrevista con MDZ, donde analiza la construcción de los héroes nacionales, el uso político de la historia y las discusiones que atraviesan al país desde el siglo XIX hasta la actualidad.

Con su estilo claro y didáctico, repasa episodios clave de la formación argentina y cuestiona las miradas simplificadas sobre el pasado. En la conversación, Balmaceda explica cómo surgió su vocación por la historia, recuerda las lecturas que marcaron su infancia y detalla por qué la Guerra de la Independencia se convirtió en el período que más lo atrapó. También se detiene en figuras como San Martín, Belgrano, Güemes y Pueyrredón, y analiza el papel que cada uno cumplió en la campaña libertadora.

El historiador advierte además sobre los riesgos de juzgar los hechos del pasado con criterios actuales y sostiene que el abuso de la historia para justificar posiciones políticas es una práctica tan antigua como la propia Argentina. Para Balmaceda, comprender el contexto de cada época es la única forma de evitar distorsiones y entender realmente cómo se construyó el país.

Mirá la entrevista completa con Daniel Balmaceda

Entrevista completa con Daniel Balmaceda

- ¿Recordás cuál fue el primero?

- Sí, el primero que me regalaron no lo leí porque todavía no sabía leer: fue el Martín Fierro. Pero me acuerdo que mi viejo me lo leía, me iba leyendo los versos y me explicaba esas palabras difíciles. Después sí, Los cazadores de microbios. Era un libro que era un recorrido de su autor por todos los que mejoraron la salud a través de los microscopios, pasando por biografías muy amenas. A mí me pareció muy interesante y, por supuesto, en ese momento para mí no significó nada especial. Sí, era muy atractivo, pero no pensé que estaba delineando no solo un perfil, sino la forma en que iba a terminar escribiendo, con ese tipo de amenidad. Ahora me doy cuenta de lo que significó para mí aquel libro.

- ¿Cuándo te diste cuenta de que se había terminado de delinear ese perfil y que vos querías hacer eso?

- En algún momento, ya muy metido en las redacciones, en el periodismo gráfico, sentí que la actualidad no me estaba resultando tan atractiva y que me interesaba más el tiempo libre para leer libros de historia, principalmente historia argentina. Ya había tenido algún tipo de participación en temas de historia porque presidí la Fundación Cristóbal Colón, donde había una actividad muy entretenida: vos le podías escribir a Colón a una casilla de correo y él te contestaba desde altamar. Por lo tanto, a tu casa llegaba una botella con una especie de pergamino un poco quemado y manuscrito, con la respuesta de Colón a tu carta. Además era gratuito. Colón recibía cartas, cantidades de cartas de los colegios, de gente grande también, y se la pasaba respondiendo cartas. Eso fue previo. Pero después, ya enfocado mucho en el periodismo, llegó ese momento de decir: basta de actualidad y vamos un poco más con el espejo retrovisor.

- ¿Y qué fue lo que te cautivó de la historia argentina?

- Principalmente la época de la Guerra de la Independencia, porque la aprendí mucho en la escuela, con muy buenos profesores, y toda esa época la conocí bastante. Entonces ya venía con ese background de la Revolución de Mayo, de comprender muy bien lo que significaba la Guerra de Independencia y cómo se había ido formando toda nuestra nación, la patria. Hasta en un principio pensé que iba a quedar muy encerrado en ese período. De hecho, tengo muchos amigos, grandes historiadores, que solo se dedican a estudiar su parte fragmentada, sobre todo esta época, la de San Martín, Belgrano, etcétera. Ese fue el anzuelo con el que la historia argentina me capturó.

- Si hablamos de discusiones entre liberales y nacionalistas, podemos estar hablando de 1810 y de 2026. ¿Por qué?

- Porque justamente esas diferencias existieron, no como grieta en un principio, sino más bien como fisuras. Todavía estábamos formando nuestra nacionalidad, todavía no se entendía por qué camino íbamos a tomar. Te diría que ya con la Constitución quedó muy marcado. Después de la época rosista quedó muy marcado cuál era el camino de cada una de las posturas, y principalmente la gran diferencia histórica fue la de federales con nacionalistas. Vamos a poner dos nombres fundamentales para la historia y para esta división: Mitre y Urquiza. Hubo una gran división entre ellos, y justamente terminó marcando el camino, todos los caminos que nos llevaron después al radicalismo, al peronismo, a todo. Yo diría que nacen más en esa época que en las anteriores. Por eso es tan importante que durante la presidencia de Sarmiento, siendo nacionalista, haya ido a visitar al presidente Urquiza, al líder federal. Imaginate dos personalidades fuertes de la política, muy enfrentadas, dándose un abrazo y conviviendo durante una semana. Qué momento histórico. Y sin embargo, como bien decís, todavía seguimos navegando a dos aguas.

Daniel Balmaceda corte 1

- Cada partido en Argentina ha construido sus propios héroes nacionales. ¿Quiénes son los verdaderos héroes nacionales?

- Te diría que nos tenemos que ir justamente a la época previa. Es difícil plantear un podio, pero claramente San Martín tiene una impronta fundamental, porque lo que hizo fue generar un ejército de profesionales. Hasta ese momento veníamos combatiendo con los realistas con jefes no preparados, con comerciantes y abogados devenidos en militares. Ahora, con San Martín y con el grupo que llegó con él en un barco en marzo de 1812, comenzamos a tener un ejército altamente profesional. Eso fue fundamental. Inclusive, la conformación de los Granaderos a Caballo fue el primer cuerpo de élite que existió en nuestro territorio. Así que te diría que San Martín, por un lado, y Belgrano, por otro, tienen gran importancia, porque Belgrano, siendo abogado, terminó comandando ejércitos de notable participación. Si querés ir más allá, pensemos que San Martín, en nuestro territorio, tuvo participación solo en el combate de San Lorenzo, que duró 15 minutos. San Martín cayó herido al comienzo, o sea que ni siquiera tuvo dos o tres minutos de actividad física en ese combate. Todo lo demás lo hizo cruzando las fronteras. Belgrano, en cambio, estuvo mucho más enfocado en nuestro territorio. En términos deportivos, Belgrano vendría a ser la Copa Argentina y San Martín la Copa Libertadores. Son dos caminos distintos. Ellos sí se juntaron, estuvieron juntos durante un tiempo, y San Martín reconoció grandes capacidades en ese abogado, que por las circunstancias de la vida fue más economista que jurista.

- ¿Y Güemes?

- Una figura también muy polémica en ese momento. Perteneció al Ejército del Norte, el Ejército de Belgrano. Belgrano lo envió a Buenos Aires con una comunicación, y la comunicación era que quedara castigado y permaneciera allí, porque un oficial le contó que Güemes estaba con su mujer mientras debía estar con las filas patriotas. En Buenos Aires conoció a San Martín, empezó a tener muy buena relación con él, y a partir de allí Güemes comenzó a tener una relación fundamental también con Belgrano. Fijate que empezó muy mal y terminó muy bien. Acá hay otro punto clave. Nombramos a San Martín, a Belgrano, a Güemes, y te agrego a Juan Martín de Pueyrredón. El 9 de julio de 1816 tendría que haber habido una reunión clave en Córdoba entre San Martín y Pueyrredón, diputado del Congreso de Tucumán y ya elegido Director Supremo. Se tenían que reunir el 1 de julio, pero Pueyrredón se quedó unos días más en Tucumán. Cuando finalmente se reunieron, estuvieron 17 horas encerrados, porque San Martín le quería explicar todo el plan. Necesitaba una opción, un plan B, por si lo mataban. San Martín dijo: yo cruzo los Andes y hago la campaña; Güemes sostiene en el norte a las fuerzas realistas; Pueyrredón maneja la política en Buenos Aires; y Belgrano queda en Tucumán con un ejército auxiliar, una reserva para colaborar si alguno tenía problemas. Belgrano terminó ocupando el lugar de menos exposición, pero fue fundamental. Ese cuarteto, para un estratega como San Martín, fue clave para llevar adelante la campaña libertadora.

- ¿Y por qué se terminó denostando la imagen de Pueyrredón y de cualquier Director Supremo, diciendo que le dio la espalda a la campaña libertadora?

- Pueyrredón hizo todo lo que estaba en sus manos para llevar adelante la campaña de San Martín. Incluso en algún momento dijo que ya no había nada más que darle. San Martín seguía pidiendo recursos y en Buenos Aires sentían que, si seguían, lo iban a terminar desplazando. Estuvo muy a favor del comienzo de la campaña. Cuando San Martín volvió a Buenos Aires, siguió organizando todo con Pueyrredón. El distanciamiento tiene más que ver con cuestiones políticas, cuando Pueyrredón fue desplazado y San Martín ya estaba en Lima. Ahí ya no tenía respaldo político ni militar y tuvo que correrse.

- ¿Por qué se ha jugado tanto con la historia para justificar el accionar del presente?

- Eso se utilizó en todo tiempo. Cuando empezamos a tener oleadas migratorias, fue Mitre y su gente quienes pensaron que había que generar una concepción nacional y una épica local, porque los grupos migratorios eran más numerosos que la población con formación histórica y cívica. Mitre pretendía que tuviéramos raíces donde aferrar nuestras ideas de patria. Desde ese momento comenzamos a acomodar la historia a nuestras necesidades. Pero así como te nombro a Mitre, te nombro a Gorriarán Merlo, uno de los jefes del ERP. Antes de La Tablada, en una arenga a sus combatientes, dijo que ellos iban a seguir el ejemplo de San Martín para liberar la patria. Las piezas de la historia, muy lamentablemente, se usan para hacer política.

Daniel Balmaceda corte 2

- ¿Qué tan riesgoso es el uso y el abuso de la historia?

- Es un riesgo muy grande, porque uno termina perdiendo el norte de los hechos y llevándolos por caminos que convienen a cada uno. A veces los hechos históricos pueden ser más aburridos si les quitás la épica, pero el manoseo de la historia y pretender convertirnos en jueces de la historia es un mal feroz, porque termina tergiversando los hechos reales. ¿Tiene que ser todo bueno de un lado y todo malo del otro? No. Rosas, por ejemplo, tiene enormes claroscuros. La historia no es tan lineal como para que el bueno sea siempre bueno y el malo siempre malo. Eso es acomodar los hechos a conveniencia.

- Muchas veces se juzga con la moral actual lo que pasó hace 100 o 150 años.

- ¿Cómo vas a comprender la historia si no entendés cómo se vivía en ese momento? San Martín se casó con 34 años con Remedios de Escalada, que tenía 14. Hoy eso parece una barbaridad, pero en esa época era normal que las chicas se casaran a los 13, 18 o 20 años, y después empezó a ser más común casarse más grandes. Son realidades distintas. Si nos despojamos de nuestros valores actuales cuando viajamos al pasado para entenderlo, todo va a estar mucho más claro.