Cómo se investigó para detener al pediatra del Garrahan

La pesquisa tecnológica desarrollada por el Cuerpo de Investigaciones Judiciales (CIJ) fue clave para rastrear los pasos del médico acusado de producir y distribuir pornografía infantil. 

Redacción MDZ

ricardo russo el día que fue detenido.

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Las recientes detenciones de Ricardo Russo, el pediatra del Hospital Garrahan acusado de producir y distribuir pornografía infantil, y de "El Gordo Bubu", el hombre que prendió fuego a una persona que dormía bajo la autopista en el barrio porteño de Mataderos, "tienen en común la investigación tecnológica" que las hizo posibles, describió Enrique Del Carril, director del CIJ.

El Cuerpo de Investigaciones Judiciales (CIJ) es un organismo del Ministerio Público Fiscal de la Ciudad de Buenos Aires con un perfil muy marcado: 100% despapelizado, funciona con una lógica de startup tecnológica, tiene un taller en el que crea sus propios "gadgets" -drones, cámaras ocultas, placas con sensores, impresoras 3D- y cuenta con prácticas y estructuras que suponen un cambio cultural al interior del mundo judicial.

"Todo el trabajo que se hace tiene una impronta tecnológica. Estamos convencidos de que no se entiende hoy la investigación criminal sin ese perfil", destacó en una entrevista con Télam el director de este organismo creado en 2009 que hoy cuenta con más de 200 empleados.

Esa impronta se ve en estos dos casos de alto perfil mediático que derivaron en las detenciones de Damián Jorge "Bubu" Calabró y Russo en un lapso de tres días.

Ambas implicaron elementos como el uso de filmaciones de la red de cámaras de la Ciudad, análisis forense de imágenes, rastreo de relaciones en redes sociales, intervención de teléfonos en tiempo real, análisis de IPs, perfilación de nombres de usuarios virtuales y trabajo conjunto con organismos de otros países.

Al interior del edificio que el CIJ ocupa en el centro porteño, sociólogos, criminalistas, analistas en sistemas, técnicos electrónicos, analistas criminales, abogados y psicólogos, entre otros perfiles, conviven en un espacio amplio y desestructurado, moderno, con más aspecto de red social que de juzgado.

Allí investigan mayoritariamente causas de abuso sexual infantil, seguido por narcomenudeo y violencia de género; en un 90% de los casos trabajan a pedido de los fiscales porteños -que dirigen las investigaciones- y en el resto colaboran con otras jurisdicciones.

Recorrer el CIJ es como visitar una empresa tecnológica: espacios abiertos casi desprovistos de oficinas, sillones modernos, salas de reunión con pizarrones inteligentes, escritorios no asignados en los que los investigadores se ubican con sus notebooks en función de grupos de trabajo dinámicos, salas para capacitaciones y un espacio de distensión en donde organizan dos asados por mes.

"Quisimos aplicar la lógica de las empresas startup a esto. Esa fue nuestra mirada, desde la misma lógica del edificio", contó el director del CIJ.

Del Carril encuentra en esa lógica muchos paralelismos con su trabajo, "en el sentido de que la investigación también es creatividad, trabajo en equipo, agilidad... en el fondo tienen esa habilidad en común".

Esto se transmite en prácticas como las reuniones semanales "de tablero de control", donde se analizan los cuellos de botella y niveles de saturación, y en estructuras dinámicas que se adaptan a las necesidades, "tanto que siempre, entre finales de año y principios del siguiente, repensamos nuestros procesos y los modificamos", explicó.

"Lo que nos difiere (de esas empresas) es el manejo de los valores. Nos manejamos con valores, el valor de justicia guía nuestro accionar. Lo demás son medios", agregó Hernán Suazo, subdirector del organismo.

"Somos funcionarios judiciales de toda la vida. Estamos convencidos de que hay que sacarse las rémoras anteriores y avanzamos muy fuerte en ese sentido", continuó.

La novedad supone un cambio cultural en el Poder Judicial, un proceso en el que se ven más como una avanzada -que recoge experiencias previas en Córdoba y en Salta- que como un caso aislado.

Las trabas existen y suelen manifestarse en el trabajo interjurisdiccional, en particular por el peso de cuestiones burocráticas y del manejo de las pruebas, pero reconocen que ya tienen un paso dado desde el vamos porque "el Ministerio Público de la Ciudad es de por sí una estructura bastante revolucionaria, comparativamente con otros poderes judiciales".

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