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Cómo se darán las clases cuando se suspendan por viento Zonda o tormentas

La DGE aprobó un plan para que las escuelas continúen con actividades virtuales cuando el Zonda u otra emergencia impida las clases presenciales.

La DGE estableció qué ocurrirá cuando una emergencia obligue a suspender las clases presenciales y cómo se acreditará la asistencia virtual.

La DGE estableció qué ocurrirá cuando una emergencia obligue a suspender las clases presenciales y cómo se acreditará la asistencia virtual.

Rodrigo Dangelo / MDZ

Los motivos que pueden llevar a suspender las clases presenciales son variados, pero en Mendoza el Zonda suele ser uno de los factores que más inciden a la hora de tomar esta decisión. Frente a estas situaciones, la Dirección General de Escuelas (DGE) reglamentó qué deberán hacer los establecimientos cuando las condiciones impidan que los alumnos concurran a las aulas.

La nueva normativa establece que la suspensión de la presencialidad no necesariamente significará la interrupción de la actividad educativa. En esos casos, las escuelas deberán activar un plan previamente preparado para continuar con las clases de manera no presencial, con actividades, comunicación y seguimiento de los estudiantes.

El esquema no contempla solamente al Zonda. También alcanza a situaciones como frío extremo, nevadas, hielo, tormentas severas o problemas en los edificios escolares que puedan representar un riesgo y obliguen a modificar temporalmente la modalidad de cursado.

La medida quedó establecida mediante la Resolución 6231, publicada este jueves 10 de septiembre. La principal novedad es que cada escuela deberá tener su propio Plan de Contingencia. Ese documento tendrá que ser presentado todos los años ante la Supervisión correspondiente y deberá indicar cómo trabajará la institución si una contingencia impide mantener las clases presenciales.

Cómo se define qué hacer si los chicos no pueden asistir

Las escuelas deberán tener un plan propio para continuar las actividades cuando el Zonda, el frío extremo o una tormenta impidan la presencialidad.

Las escuelas deberán tener un plan propio para continuar las actividades cuando el Zonda, el frío extremo o una tormenta impidan la presencialidad.

La decisión de pasar de la presencialidad a la virtualidad no quedará en manos de cada escuela. Ante una emergencia climática, Defensa Civil evaluará los informes del Servicio Meteorológico Nacional y de Contingencias Climáticas, y emitirá la recomendación correspondiente.

Con esa información, será la DGE la que determine si corresponde cambiar la modalidad de dictado. La medida podrá alcanzar a toda la provincia, a determinadas zonas o solamente a algunos turnos, según la situación.

Una vez tomada la decisión, la comunicación deberá realizarse por los canales oficiales del Gobierno de Mendoza, de la DGE y de cada establecimiento. A partir de allí, las escuelas deberán poner en marcha el plan que prepararon previamente para continuar con las actividades a distancia.

Las actividades a realizar frente a una suspensión

La propuesta no será exactamente igual si la suspensión presencial dura un día o si se extiende por más tiempo. Para una jornada, la DGE plantea actividades breves como repasos, lecturas, ejercicios en las plataformas digitales y autoevaluaciones.

Si el cambio de modalidad se extiende durante dos días o más, las escuelas podrán trabajar con propuestas más amplias, como videos, guías y trabajos prácticos. En ambos casos, la recomendación es no avanzar con contenidos nuevos y concentrarse en reforzar conocimientos ya trabajados, resolver problemas, leer y producir.

Hay además un dato que puede modificar la manera en que las familias entienden estos días. La DGE establece que el servicio educativo no se considera interrumpido, sino que cambia temporalmente de modalidad: si el estudiante completa las actividades asignadas durante el día de la suspensión, tendrá “Presente (virtual)”.

Cada escuela tendrá que preparar su propio plan

Las escuelas deberán organizar tareas virtuales, canales de comunicación y seguimiento para los días en que no puedan recibir a sus alumnos.

Las escuelas deberán organizar tareas virtuales, canales de comunicación y seguimiento para los días en que no puedan recibir a sus alumnos.

Si un alumno no tiene conectividad durante la jornada, la normativa contempla un plazo de hasta 48 horas desde el comienzo de la modalidad virtual para resolver las actividades. La realización de esas tareas dentro de ese período también permitirá acreditar la asistencia virtual correspondiente.

La organización quedará repartida entre distintos integrantes de la comunidad educativa. Los directivos deberán coordinar y controlar el plan, los docentes tendrán que publicar y desarrollar las actividades, mientras que preceptores, equipos de orientación y referentes tecnológicos tendrán funciones de seguimiento, comunicación y asistencia.

Las escuelas podrán utilizar las herramientas digitales que ya ofrece la DGE, entre ellas Aulas Edutec, Cumbre, Mendoza Aumentada, Matific y Eduten. También deberán contemplar alternativas para los casos en los que existan dificultades de conectividad y definir cómo se organizarán los horarios y el seguimiento de los estudiantes.

El plan también deberá contemplar situaciones que van más allá de las tareas escolares. Las instituciones que tienen merienda o comedor tendrán que prever cómo reprogramar el servicio o cómo realizar eventualmente la entrega posterior de los módulos alimentarios, de acuerdo con las pautas que establezca la DGE.

Detalles sobre la puesta en marcha

La implementación será progresiva. Durante septiembre está prevista la revisión o elaboración de los planes de cada escuela, mientras que en octubre se contempla la presentación de los planes y la capacitación de supervisores y directivos sobre las herramientas disponibles para realizar el seguimiento.

Después de cada contingencia, además, las escuelas deberán revisar cómo funcionó el esquema y detectar problemas, dificultades y posibles mejoras. Los equipos de supervisión tendrán que realizar el seguimiento de lo ocurrido y los planes deberán actualizarse una vez por año.

En la práctica, la nueva reglamentación busca que una jornada sin presencialidad por Zonda u otra emergencia deje de depender de respuestas improvisadas de cada establecimiento. La seguridad seguirá siendo el motivo para sacar a los alumnos de las aulas, pero la DGE pretende que esa decisión no implique necesariamente detener la actividad educativa.