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Cómo las neurociencias pueden ayudar a los docentes en las aulas

Especialistas internacionales compartirán en el Congreso Wumbox los avances que están transformando la enseñanza desde la evidencia científica.

Los aportes de las neurociencias han resultado fundamentales para enriquecer las ciencias de la educación.

Los aportes de las neurociencias han resultado fundamentales para enriquecer las ciencias de la educación.

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Durante décadas, las aulas y la investigación sobre cómo aprendemos funcionaron como mundos paralelos que raramente rara vez se encontraban. Hoy, esa distancia se está acortando gracias a la neurociencia educativa, un campo que tiende puentes entre el conocimiento sobre el funcionamiento del cerebro y lo que ocurre en las escuelas.

Uno de los pilares sobre los que se construyó Wumbox, es la evidencia científica: acercar a todos los niños propuestas de enseñanza cuya eficacia ha sido investigada y demostrada. En ese camino, los aportes de las neurociencias han resultado fundamentales para enriquecer las ciencias de la educación. Por eso, este año organizamos una nueva edición del Congreso de Neurociencias que reunirá a reconocidos especialistas internacionales de distintas disciplinas para compartir los avances más relevantes y su impacto en la educación. Les compartimos un adelanto.

El cerebro que aprende a leer

Uno de los aportes más reveladores viene de la investigación sobre la lectura. Bruce McCandliss, profesor de neurociencia educativa en la Escuela de Posgrado en Educación de Stanford, sostiene que "los cerebros son increíblemente plásticos" y que en ciertos momentos del desarrollo infantil existe una plasticidad particular que abre nuevas posibilidades para ayudar a los niños. Su trabajo muestra cómo aprender a leer exige que el sistema visual interactúe de una manera completamente nueva con las redes del lenguaje, y que las experiencias educativas específicas pueden modificar los patrones de actividad cerebral vinculados a las habilidades lectoras. Pero su aporte va aún más allá: si bien todos los cerebros humanos comparten una misma arquitectura para aprender, cada uno se desarrolla de manera única según las experiencias y la calidad de la instrucción que recibe. Comprender qué tienen en común nuestros cerebros y, al mismo tiempo, reconocer sus diferencias es fundamental para diseñar propuestas de enseñanza que permitan que todos los niños alcancen su máximo potencial.

Los cerebros son increíblemente plásticos.

Los cerebros son increíblemente plásticos.

El cerebro que aprende matemática

En el campo de la matemática, Daniel Ansari, profesor e investigador en Neurociencia Cognitiva del Desarrollo en Western University, explora cómo los niños desarrollan habilidades numéricas y matemáticas, y por qué algunos tienen dificultades para adquirirlas. Su laboratorio de cognición numérica trabaja con métodos conductuales y de neuroimagen para mapear ese proceso, buscando comprender qué mecanismos del cerebro son comunes a todos los niños y cuáles explican las diferencias individuales en el aprendizaje matemático. Una de sus conclusiones más importantes es que el procesamiento básico de números —como comparar cuál de dos cantidades es mayor— está relacionado con el rendimiento aritmético de los niños. Esto muestra que las habilidades matemáticas más complejas se construyen sobre competencias fundacionales que todos los cerebros comparten, aunque cada niño las desarrolle a su propio ritmo. Conocer estas relaciones permite identificar dificultades tempranamente y diseñar intervenciones más precisas.

El cerebro que aprende... con emoción

Si todos los cerebros comparten mecanismos básicos para aprender, ¿por qué cada niño desarrolla ese potencial de manera diferente? Parte de la respuesta está en las emociones, las relaciones y las experiencias que acompañan su desarrollo. Quizás el aporte más disruptivo de las últimas décadas sea el que desafía la idea de que lo emocional y lo cognitivo son procesos separados. Mary Helen Immordino-Yang, profesora de educación, psicología y neurociencia en la Universidad del Sur de California y directora fundadora del Centro de Neurociencia Afectiva, Desarrollo, Aprendizaje y Educación (Candle), ha dedicado su carrera a demostrar que las emociones y los vínculos sociales no interrumpen el aprendizaje: lo moldean y son parte constitutiva de él.

En su libro Emotions, Learning, and the Brain (2015), Immordino-Yang reúne una década de investigación con el potencial de transformar la teoría y la práctica educativa al profundizar nuestra comprensión del vínculo entre emoción y aprendizaje. Su trabajo estudia el desarrollo psicológico y neurobiológico de la emoción y la autoconciencia, mostrando cómo el compromiso emocional y el sentido que los estudiantes construyen sobre lo que aprenden favorecen la motivación, la atención y un aprendizaje más profundo. En la misma línea, Dylan Gee, profesor de Psicología en Yale University, analizará cómo las experiencias adversas en la infancia también pueden moldear el cerebro y las trayectorias de aprendizaje. Sus investigaciones muestran que el estrés temprano no determina el futuro de un niño: comprender los mecanismos de resiliencia permite identificar oportunidades para prevenir, acompañar y favorecer el desarrollo a través de intervenciones y contextos educativos de apoyo.

Las emociones y los vínculos sociales no interrumpen el aprendizaje: lo moldean y son parte constitutiva de él.

Las emociones y los vínculos sociales no interrumpen el aprendizaje: lo moldean y son parte constitutiva de él.

Por qué un Congreso de neurociencias

Sabemos que estamos asistiendo a una transformación de la educación, y en ese escenario conocer lo que las neurociencias tienen para decir sobre cómo aprendemos es fundamental para tomar decisiones pedagógicas informadas que puedan ser efectivas. Saber que la plasticidad cerebral es mayor en ciertos períodos del desarrollo, que la atención es un modulador potente del aprendizaje, que las emociones no son ruido sino señal, cambia la manera de planificar, de intervenir y de evaluar.

El VI Congreso Wumbox - Neurociencias y Aprendizaje 2026 se llevará a cabo el 16 y 17 de octubre, de manera virtual. Para conocer más se puede visitar nuestro perfil de Instagram o bien la página de Wumbox Academy haciendo click aquí.