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Claudio Barragán: caballos y máscaras, el arte de construir símbolos

La nueva exposición de Claudio Barragán celebra la unión entre arte y oficio: esculturas de caballos que respiran entre la tradición, la poesía y la innovación.

Caballada 2022/23

"Caballada" 2022/23

Gentileza.

En Buenos Aires, el escultor Claudio Barragán (Buenos Aires, 1956) presenta una nueva exposición que confirma su lugar singular dentro del panorama argentino contemporáneo. Su mundo es de madera y color, poblado de caballos y máscaras, figuras arquetípicas que construye con un método tan preciso como poético: la técnica de los carpinteros de ribera, aquella que se utilizaba en el Río de la Plata para fabricar embarcaciones deportivas.

La elección no es casual. Barragán no talla la madera: la construye desde adentro, como quien arma el casco de un barco. Cada pieza se compone de cuadernas, costillas y pieles de madera que se unen y ensamblan hasta dar cuerpo a un animal o a un rostro. Luego, a menudo, les da color introduciendo una dimensión pictórica que refuerza la expresividad de sus obras acentuando a la vez el carácter contemporáneo de las mismas.

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"828" 2025

Oficio y genealogía

Hijo de Julio Barragán y sobrino de Luis (dos maestros de nuestra pintura), Claudio creció entre pinceles, óleos, bastidores y lienzos. Sin embargo, donde sus mayores buscaban la superficie, el hijo exploró el volumen. Así, tras iniciarse en la pintura, a comienzos de los años noventa decidió volcarse a la escultura. Años después descubrió que en su propio linaje familiar, entre sus ancestros en Soria, España, había antiguos talladores e imagineros. Genética, oficio y paciente experimentación—tan distante del vértigo contemporáneo— definieron su identidad.

“Mi tema no solo es la imagen sino también el proceso”, dijo en una entrevista. Esa declaración resume su poética: más que representar, Barragán construye; más que reproducir una figura, elabora un modo de habitar la materia. Cada caballo, cada máscara, parece resultado de un acto de ingeniería afectiva.

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"Les Demoiselles d'Avignon" 2023

Caballos, una forma de eternidad

En el centro de su obra se impone el caballo, símbolo que atraviesa toda la historia del arte. Desde los caballos de bronce del Duomo de Venecia, que llegaron desde Constantinopla como trofeos y aún guardan la memoria de imperios, hasta el Marco Aurelio del Campidoglio, que sobrevive como emblema del poder y la sabiduría, el equino ha sido representación de dominio, fuerza y libertad.

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"Caballo de cobre" 2025

También en Buenos Aires tiene su eco monumental: el monumento a Carlos María de Alvear, modelado por Antoine Bourdelle, donde el caballo se vuelve impulso y geometría, pura tensión contenida. En ese linaje se inscribe Barragán, aunque su aproximación sea íntima, silenciosa y artesanal.

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"Le noir cheval" 2023

Sus caballos no son héroes ni alegorías; no llevan jinetes. Están solos, suspendidos entre el movimiento y la quietud, como si encarnaran un instante previo a la fuga. Su estructura interna les otorga ligereza y dinamismo: el animal parece respirar. Al pintarlos, el artista introduce una vibración cromática que multiplica sus lecturas. Cada uno es distinto: algunos palpitan en rojos o dorados, otros en azules o en la desnudez del material.

En ellos late algo antiguo y al mismo tiempo nuevo: el gesto de construir con las manos un cuerpo que remite a los grandes modelos de la escultura universal, pero desde una sensibilidad contemporánea y local.

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"Ausente" 2025

Máscaras, la otra cara

Si los caballos representan lo visible y expansivo, las máscaras condensan lo oculto, lo que se esconde detrás del rostro. Barragán las llama “máscaras-arquitecturas”, y no por azar: las concibe como estructuras habitables, refugios del alma.

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"Guardián" 2024

Su procedimiento es el mismo: maderas ensambladas, curvas, huecos, planos que se interceptan. Como a los equinos, a veces las deja al natural, otras las cubre con pintura o con pátinas metálicas. No son máscaras teatrales sino entidades plásticas, rostros despojados que parecen contener voces ancestrales.

En diálogo con su serie de caballos, las máscaras completan una dualidad: cuerpo y rostro, fuerza y enigma, movimiento y contemplación.

La máscara —objeto ancestral de todas las culturas— se convierte aquí en una forma de autoconocimiento. Barragán parece decir que cada uno de nosotros, como sus esculturas, está hecho de capas, uniones, fragmentos que se sostienen mutuamente.

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"Un tipo brillante" 2022

La nueva exposición

La muestra que Barragán presenta este año en Buenos Aires, reúne una veintena de piezas recientes. Los caballos dominan el espacio: suspendidos o apoyados sobre bases casi invisibles, parecen flotar. A su alrededor, las máscaras crean un ámbito más introspectivo, casi ritual. La muestra se completa con una serie sorprendente de papiroflas.

La exposición invita a pensar la continuidad de un oficio —la madera ensamblada, la pintura manual— en tiempos de tecnologías digitales y materiales sintéticos. Barragán demuestra que la lentitud del proceso y la precisión artesanal pueden seguir siendo caminos de contemporaneidad.

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"Big Bro" 2025

En tiempos de producción acelerada y artificio, Claudio Barragán trabaja como un constructor antiguo: sin apuro, con devoción por el material y respeto por la forma. Sus esculturas son cuerpos de madera que respiran, entre el mito y la técnica, entre la tradición y la invención.

En suma, una exposición que merece ser visitada

En Av. Quintana 125, Recoleta, de lunes a viernes de 12 a 19 hs.

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