Cauces, diques y cómo creció Mendoza en su defensa aluvional en los últimos años
A 56 años del aluvión de 1970, la provincia cuenta con diques, cauces y controles que reducen el riesgo, aunque las lluvias extremas siguen siendo una amenaza.
Dique, colectores y cauces forman hoy un sistema clave para frenar crecidas, pero especialistas advierten que las defensas no eliminan el peligro.
Prensa Gobierno de Mendoza
El 4 de enero de 1970, Mendoza vivió uno de los episodios más trágicos de su historia reciente. Un aluvión bajó desde el piedemonte y arrasó con barrios enteros de Godoy Cruz y la Ciudad, dejando al menos 24 personas fallecidas. Calles sin defensas, cauces inexistentes y una urbanización sin planificación quedaron expuestas ante una tormenta extrema.
Ese hecho marcó un antes y un después. No solo por el impacto social, sino porque obligó a la provincia a repensar cómo crecer en un territorio atravesado por riesgos naturales. A más de medio siglo de aquel evento, la pregunta sigue vigente: ¿qué tan preparada está Mendoza hoy?
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Para responderlo, MDZ dialogó con Pablo Rodríguez, director de Hidráulica de la provincia, quien explicó cómo cambió la infraestructura, la planificación y la mirada sobre el agua en estos 56 años.
Una ciudad que creció hacia zonas de riesgo
“Mendoza creció mucho en población y, sobre todo, hacia el oeste”, explicó Rodríguez. Esa expansión llevó a ocupar zonas del piedemonte que tienen características aluvionales y torrenciales, algo que no siempre fue tenido en cuenta al momento de urbanizar.
El funcionario recordó que Mendoza no solo es una provincia sísmica, sino también un territorio donde las lluvias intensas generan escurrimientos rápidos y peligrosos. “Al ocupar esos espacios, lo que hacemos es asumir un riesgo, porque la amenaza de la lluvia está siempre presente”, señaló.
Ese crecimiento, muchas veces desordenado, obligó al Estado a intervenir con obras que no existían en 1970 y que hoy forman parte del paisaje urbano, aunque muchas veces pasen desapercibidas.
Un sistema de defensas que antes no existía
Desde aquel aluvión, Mendoza desarrolló un sistema de protección que incluye diques de contención, colectores y cauces que buscan frenar y encauzar las crecidas. “En la provincia hay alrededor de 100 kilómetros de obras de conducción, más todo un sistema de diques que atenúan las avenidas y largan el agua de forma controlada”, explicó Rodríguez.
Estas estructuras permiten reducir la velocidad y el volumen del agua que baja desde el piedemonte durante tormentas intensas. No eliminan el riesgo, pero sí lo reducen de manera significativa en comparación con lo que ocurría hace más de cinco décadas. Además, en los últimos años se aceleraron inversiones para adaptar el sistema a una ciudad que sigue creciendo y a lluvias cada vez más intensas.
¿Cuánta agua puede soportar Mendoza?
La pregunta aparece cada verano, pero Rodríguez fue claro en evitar respuestas simplistas. “Es una pregunta compleja y puede generar falsas expectativas”, advirtió. El antecedente concreto es que el sistema respondió bien ante tormentas de más de 70 milímetros, como ocurrió en los últimos años.
Esos registros equivalen a lluvias con una recurrencia muy poco frecuente. Sin embargo, el director de Hidráulica remarcó que no se conforman con eso. Por primera vez, se firmó un convenio con la Universidad Tecnológica Nacional para revisar estructuralmente diques que tienen hasta 80 años. “No nos quedamos con que están ahí y van a aguantar. Vamos a ver cómo están, si necesitan mantenimiento”, explicó, comparando ese control con un chequeo médico preventivo.
Reparar rápido cuando el sistema falla
Aun con defensas, los eventos extremos pueden generar daños. Rodríguez recordó que en la tormenta de 2020 se perdieron 200 metros de losa en el colector Los Ciruelos y que fue necesario reparar de urgencia. “La respuesta tiene que ser rápida”, señaló. Para eso, Hidráulica cuenta con equipos técnicos y una relación directa con Infraestructura que permite ejecutar obras en plazos cortos.
Además de las reparaciones, la provincia sigue proyectando nuevas intervenciones en Godoy Cruz, Luján y San Rafael para reforzar puntos críticos.
Una provincia más preparada, pero no invulnerable
A 56 años del aluvión de 1970, Mendoza está en una situación muy distinta. Tiene obras, controles, planificación y una estructura estatal dedicada a reducir el riesgo. Pero el peligro no desapareció.
El crecimiento urbano, el cambio climático y las decisiones individuales siguen jugando un rol importante. Las defensas funcionan, pero necesitan mantenimiento, control y compromiso social.
El recuerdo del aluvión no es solo memoria. Es una advertencia permanente de que, en Mendoza, el agua siempre vuelve a reclamar su lugar.





