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Casas en 60 días: de qué se trata la alternativa de viviendas que crece en Mendoza

Diferentes empresas mendocinas ofrecen una vivienda lista en 60 días. Cómo funcionan, cuáles son sus ventajas, sus desventajas y cuánto cuestan.


Tanto en Mendoza como en el resto del país, acceder a la vivienda propia se volvió un objetivo cada vez más difícil. Es allí donde aparecen nuevas formas de construcción que intentan achicar los tiempos y los costos. Entre ellas, la arquitectura modular empieza a ganar terreno.

Mientras los desarrollos inmobiliarios tradicionales enfrentan demoras, inflación y escasez de mano de obra, estas propuestas prometen entregar casas listas para habitar en tan solo 60 o 90 días. La idea atrae, especialmente entre jóvenes y familias que buscan una solución concreta.

Modular no es sinónimo de precario

Uno de los casos que viene creciendo es el de Grupo Zebra, una empresa mendocina que trabaja con contenedores marítimos reciclados para convertirlos en viviendas personalizadas. “La idea principal era generar una arquitectura sustentable”, contó Marcos Erio, uno de sus socios, a MDZ. "Recuperamos contenedores en desuso, los adaptamos y los transformamos en ambientes habitables, con durabilidad, bajo mantenimiento y seguridad", afirmó Erio.

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Viviendas rápidas, sustentables y a medida: la nueva apuesta local.

Según detalló, una casa de más de 12 metros con cocina, baño completo y dormitorio puede estar lista en 60 días y costar entre 20 y 23 mil dólares. Sustentabilidad y rapidez son los pilares del modelo, que se apoya en procesos controlados en taller y en el uso de aislantes reciclados como la celulosa.

Otra propuesta similar es la de Grupo Lauro, que se especializa en viviendas transportables hechas con paneles SIP (una estructura en seco con excelente aislación térmica). “Nosotros construimos todo en nuestra planta y después lo ensamblamos en el terreno. El cliente no tiene que lidiar con albañiles, arquitectos ni proveedores”, explicó Facundo Carrión, referente de la firma.

El sistema permite levantar una vivienda modular en 60 a 90 días, con costos desde $1.400.000 pesos argentinos el metro cuadrado. “Fabricamos a medida, según las necesidades de cada familia. Después se traslada, se apoya en el lote y se enchufa a las conexiones. Así de simple”, resumió. El modelo atrae tanto a particulares como a inversores del sector turístico.

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Con paneles SIP y la posibilidad de transportarse, los hogares cambian de forma.

¿Solución o parche?

MDZ consultó con Bruno, un ingeniero civil dedicado a la construcción de viviendas que aportó una mirada más cautelosa sobre la situación. “Se ha avanzado bastante con la construcción modular, pero todavía faltan procesos más sólidos y mano de obra calificada para que funcione como se promete”, advirtió.

Desde su experiencia, los tiempos de obra muchas veces se extienden, sobre todo cuando se suman detalles personalizados. También señaló que el público mendocino aún es reacio a cambiar el ladrillo por métodos en seco.

Costos, diseño y adaptabilidad

Una de las mayores ventajas de este tipo de construcciones es su flexibilidad. Tanto Zebra como Lauro ofrecen múltiples opciones de diseño y permiten sumar o quitar módulos según el crecimiento familiar o el presupuesto disponible.

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Los contenedores al utilizarse como vivienda pueden quedar sellados herméticamente reutilizando todas sus placas.

“La personalización hoy es casi infinita”, explicó Erio. “Cada cliente elige colores, cantidad de dormitorios, si quiere cochera o no. No tengo dos casas iguales”. En el caso de Lauro, cuentan con un catálogo de muebles, griferías y revestimientos, fabricados a medida por carpintería propia.

Otro de los puntos fuertes que destacan los desarrolladores es la eficiencia energética. Gracias a los materiales que utilizan (como el panel SIP o el aislante de celulosa), las viviendas logran mantener temperaturas más estables durante todo el año.

“Vivimos en una provincia con calor extremo en verano y frío seco en invierno. Si usás buenos materiales, la aislación es excelente”, explicó Carrión. Esto se traduce también en ahorro en calefacción o aire acondicionado, un aspecto muy valorado ante el aumento de las tarifas.

Más viviendas, menos obra

El concepto de “llave en mano” que ofrecen estas empresas permite que el cliente reciba su casa lista para vivir, sin tener que ocuparse de proveedores, permisos ni seguimiento de obra. Para muchos, esta comodidad es una gran ventaja frente al sistema tradicional.

“Uno termina descuidando su trabajo para estar encima de la construcción. Con el sistema modular eso no pasa”, afirmó Carrión en la entrevista con MDZ. “El que gana tiempo, gana plata”, concluyó, haciendo foco en la economía de recursos y energía personal.

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Una casa transportable como las de Lauro ofrece la ventaja de poder llevar viviendas a lugares de difícil acceso.

Al respecto de qué falta para que este tipo de construcciones se masifique, Bruno cree que todavía hay obstáculos importantes. “Hay que tener en cuenta que el mendocino está muy acostumbrado a la forma clásica de construir, entonces a veces cuesta que estos métodos nuevos terminen de convencer.”, sostiene.

Además, señaló que si bien los costos pueden parecer más accesibles, en realidad dependen mucho del tipo de materiales y de los servicios que se incluyan. “Conseguir mano de obra calificada es un problema constante, no solo en estos tipos de construcción, sino en general, y eso también influye en los retrasos”, agregó.

Una opción en crecimiento

Aunque la construcción tradicional sigue dominando el paisaje urbano mendocino, cada vez más personas se interesan por las alternativas modulares. Los desarrolladores coinciden en que hay un cambio en puerta, especialmente en contextos donde construir se ha vuelto complejo.

“La gente está empezando a entender que se puede tener una casa digna, bien hecha y rápida de construir, sin necesidad de esperar años ni endeudarse de por vida”, afirmó Erio. “Es otra forma de pensar el hogar”, culminó.

En un contexto donde el acceso a la casa propia es cada vez más difícil, especialmente para los sectores medios, las alternativas modulares aparecen como una posibilidad concreta. Rápidas, adaptables y menos invasivas, son una forma de acortar los tiempos sin resignar calidad.