Presenta:

Carlos Kaspar: "La ficción nacional atraviesa un momento difícil"

El actor Carlos Kaspar vuelve al Teatro San Martín, recuerda Resistiré, cuenta su anécdota con Brad Pitt y critica el presente cultural argentino, sin ficción.

El actor, director y dramaturgo, Carlos Kaspar, repasa sus más de 30 años de carrera, habla de Resistiré, su experiencia con Brad Pitt y lanza una fuerte crítica a la actualidad cultural argentina, sin ficción. Este año vuelve a los escenarios del Teatro San Martín mientras desarrolla nuevos proyectos como autor y director.

En diálogo con MDZ, reflexiona sobre el oficio, la constancia, la formación pública y el presente de la industria audiovisual. Un 2026 con teatro y nuevos proyectos.

Mirá la entrevista completa a Carlos Kaspar

Entrevista Carlos Kaspar

-¿Cómo viene este verano para vos? ¿Cómo viene el 2026?

-Bien. Con trabajo.En marzo estamos arrancando con los ensayos de una obra que vamos a estrenar en el San Martín en la Sala Casacuberta. La obra, se llama La Niña sobre el altar, de Marina Carr que es una autora irlandesa que dirige Oscar Barney Finn y Pablo Brunetti, y tiene un gran elenco. Ahí estamos preparándonos para eso. También estoy dando clases, escribiendo mucho. Y vamos a reponer también, con otro elenco una obra que se llama Puntera de acero que fue una obra que estrenamos el año pasado con los chicos del Vacío Fértil y repetire este año. Todavía estamos definiendo la sala, pero calculo que para marzo estaremos ya arrancando de vuelta le fue muy bien el año pasado y ya después en octubre, sale de gira por Europa.

-Tenes una carrera de más de 30 años es imposible abarcar todo lo que has hecho. ¿Pero me gustaría preguntarte por lo que vos sientas que son momentos importantes o hitos de tu carrera, cosas que te marcaron? Cuatro o cinco que te que te parezcan así muy resonantes para, para la gente, para que la gente luego investigue y vea.

-La verdad mi abuelo decía que uno tenía que levantarse todos los días a la mañana, teniendo la sensación de que no iba a trabajar, o sea que tenía que hacer lo que uno le gusta. Y yo, por suerte me considero un privilegiado. Puedo vivir de lo que me gusta, cosas que en este país y con la realidad que estamos viviendo es un poco difícil, pero he tenido mucha suerte y también he sabido adaptarme a los tiempos. He hecho de todo. No es que solamente hice televisión, o cine o teatro, hice ópera y doblaje también. ¡Qué se yo, hice de todo! Y tuve mucha suerte. Me tocó trabajar también para afuera. Trabajé con Robert Duval, trabajé con Brad Pitt, trabajé con Sonia Braga, y con cada uno tengo anécdotas, situaciones, cosas que uno no olvida. Después trabajé también con Max Rimel que es otro actor protagonista una película alemana que se llamó La Ola. Y hasta hace poco trabajé como protagonista de una película que hicimos en Uruguay, que se llama Mengele. También trabaje con un actor de Bastardos sin gloria, el nazi malo que está en el sótano, que les hace jueguito, que se llama August Diehl y la verdad que fueron unas experiencias muy muy lindas, muy, muy gratificantes, porque realmente no es solamente desde lo que era la experiencia de trabajar con estos monstruos, sino todo lo que uno aprende y todo lo que lo que ellos cuentan. Y después vino Resistiré. Para mí fue un antes y después. Me convirtió en un actor, digamos, entre comillas. Me generó a mí la continuidad de trabajo permanente, como dicen los actores, trabajamos salteado, nuestros contratos son siempre tres meses, Y después te van renovado. Y la verdad que yo venía haciendo bolos y venía haciendo teatro y Resistiré fue así como se dio también todo de casualidad y de la mejor manera. Me afirmó en la profesión y realmente fue también muy linda la experiencia, las cosas que hice en esa novela maravillosa, me gustaban mucho la película de acción, así que imagínate, maté más de treinta tipos en esa, en esa novela y las cosas que hacíamos, digamos. Pero la pasé muy bien con un equipo de trabajo maravilloso

-En una época donde se hacían novelas con mucho presupuesto ¿no?

-Y era otro país. Ahora ya no se hace la ficción nacional terminó hasta muerta y con la política que aplica este gobierno está sepultada, no solo la televisión, la ficción nacional, el cine. Han destruido una industria y se vanaglorian de eso. y sí que se yo, antes se robaba y se hacían películas, ahora no se roba y no se hacen película no entiendo. Que me lo explique porque yo no lo entiendo. Como verás es algo que me enoja mucho, me molesta mucho, porque veo que hay mucha ignorancia detrás de esto.

-¿La ignorancia de cómo funciona la industria?

-No solamente, también la manera en que el poder se expresa y se maneja. Cuando una persona que tiene investidura, que realmente tendría que inspirar respeto, insulta a sus conciudadanos, los maltrata, se abraza banderas extranjeras, hace caso omiso a las necesidades y a las a las urgencias que el país necesita. Lo que está pasando en la Patagonia, con los incendios. Realmente a mí me genera mucho enojo y mucha, mucha ira y mucha tristeza. Pero bueno, es lo que hay eh. Y hay que seguir luchando y pensar en lo que uno quiere para uno y para los que quiere y seguir adelante.

"El esfuerzo y el trabajo siempre tienen que ir de base"

"El esfuerzo y el trabajo siempre tienen que ir de base"

-Seguir generando proyectos que, dentro de todo, como decíamos este año por suerte te está yendo bien ¿no?

-Y fíjate que estamos todos haciendo teatro, todos los actores estamos en este momento, no hay ficción, no hay televisión, no hay cine, nada en las plataformas digitales, ficciones grandes, El Eternauta sí, En el barro. Basta. No contemos más. Después sí alguna que otra ficción. Pero no nos olvidemos que la ficción es una plataforma digital. Son ocho capítulos. Antiguamente en una tira, no bajaba de los 120 capítulos y tenías canal 9, el 11.y el 13. Y ninguno bajaba de tres o cuatro novelas por día. Y cada tanto el canal 7 te hacia algún especial, una miniserie, digo, se trabajaba mucho. Bueno, todo eso desapareció.

-Recién decías venias escribiendo mucho ¿esto también te ha hecho ponerte a escribir más o ya venías escribiendo de antes?

-Yo venía escribiendo. Lo que pasa que a veces por cuestiones de trabajo y alguna cosa que uno tiene que hacer, no tienen tiempo. Pero de un tiempo a esta parte fue como que me activé y estoy escribiendo mucho y estoy desarrollando un montón de ideas que tengo y que también tienen que ver con esto de que bueno ahora tenemos el teatro y entonces bueno, es más fácil de realizar que de pronto conseguir dinero para una producción para hacer una película. El teatro independiente en ese sentido es más accesible. Entonces estoy escribiendo mucho, estoy dirigiendo y también, bueno, digamos, que es algo que ha estado siempre. Volviendo a la pregunta que me hacías, yo siempre dije que me pude dar el gusto. Yo tenía 11, 12 años, y estaba sentado en la sala Martín Coronado. Mi madre me llevaba, ella se preocupó mucho por llevarme al teatro, al cine. Con mi vieja salíamos de un cine, nos metíamos en otro. Salir con mamá era entrar a un cine y por ahí terminar viendo tres películas en vez de una En los cines de barrio. Te daban dos o tres películas juntas en esa época, que también lo hacía y también iba. Pero era más cuando venimos a Capital, porque yo vivía en Vicente López, en el Gran Buenos Aires. Mi vieja me llevaba mucho al cine, al teatro y me llevó obviamente al teatro San Martín y ese día vi El burgués gentilhombre de Moliere, protagonizado por Osvaldo Terranova. Y para mí fue una experiencia mística, por no decir religiosa. Fue maravilloso lo que vi quedé impactado, porque aparte en el tercer acto entraba una turquería por la sala, entraban los actores bailando y quemando incienso. De pronto por eso para mí el olor a incienso tiene que ver con el teatro. En ese momento y cuando vi eso dije yo quiero ser actor. Y fui apuntando los cañones a eso. Y quiso la vida que ese día que yo vi esa obra, en esa obra estuviera Rita Terranova, la hija de Osvaldo, tenía 16 o 17 años, estaba actuando, la vida quiso que el año 2000 hiciéramos El Mercader de Venecia que dirigía Robert Esturuba. la y me tocó trabajar con Rita y fue mi primera vez en la sala Coronado del San Martín Entonces el día que entrabamos por primera vez a la sala coronado a ensayar, primero ensayas en la sala de ensayo y después vas al teatro. En el primer ensayo la tome a Rita de la mano y nos fuimos al proscenio. Y le dije mira, yo tenía 11 o 12 años, yo estaba sentado por ahí y yo te vi a vos acá arriba y a tu viejo. Y ese día quise ser actor y soñaba con subir acá. Bueno, hoy estoy acá y vos también estás acá. Y bueno nos abrazamos, lloramos, fue terrible, pero fue muy lindo, de forma muy emotivo y la verdad que entonces digo yo no me puedo quejar. Yo tengo mucha suerte.

-¡Suerte y también talento!

-Capacidad digo yo. Ahí es donde yo creo que es un factor de los tantos ¿no? Yo creo que digo el esfuerzo y el trabajo siempre tienen que ir de base. Yo siempre digo que la diferencia entre un actor que trabaja y no es talentoso y un actor que trabaja y es talentoso. Es como ver dos copas de helado maravillosas. Y bueno, quizás el que tiene talento tiene arriba una cereza. Y ya, pero es la única diferencia ¿eh? Los dos tienen que preparar el helado y para llegar ahí tiene que saber hacer el helado. Bueno después, alguno tiene alguna cosita más y entonces uno dice bueno que talentoso, pero eso no hace la diferencia. La diferencia en esta profesión al menos que hemos elegido y hemos abrazado, es la constancia. Yo. Digo que como en la colimba, al pedo, pero temprano. Hay que estar, es una profesión que hay que estar. Si sin prisa, pero sin pausa. Yo creo que uno tiene que ir a por lo que quiere y darle para adelante y sostener un sueño y defenderlo. Y con criterio de realidad, digamos, no a tontas y a locas. No es bueno quemar naves, dejar todo ahora y entonces que haces. Dejas ese laburo Y ahora soy actor. Uno tiene que tener un palenque donde rascarse. Tiene que ver de qué manera. Yo bueno, en su momento mis padres me inculcaron mucho eso. mis viejos siempre me alentaban para que hiciera teatro, pero me decían mira que el teatro es pan para hoy y hambre para mañana. Entonces siempre me preocupé por tener hacer una carrera. Yo quería buscar una carrera alternativa. Primero quería hacer letras, pero terminé haciendo psicología porque sentía que me ayudaba mucho. Yo ya sentía afición por la dirección, sentía que podía ser una herramienta que me iba a servir para trabajar con la gente, para tratar con la gente.

-Como para cerrar te quiero hacer dos preguntas, una más banal, más divertida, me contaron por ahí que tenes una anécdota con Brad Pitt ¿Puede ser? Y la otra pregunta que tengo. Vos que trabajaste con varios actores internacionales ¿Sentís o le ves mucha diferencia al laburo de esos actores, con el laburo que hacen los actores en Argentina?

-No, para nada. Tenemos actores muy buenos y están a la altura y algunos hasta más que los de allá. Como te mencioné, actores de la talla de los que te nombre, te puedo decir orgullosamente que trabajé con Jorge Marrale, con Ricardo Darín, que laburé con Francella, con Mercedes Mora, trabajé con un montón de actores y actrices. Y estoy siendo injusto, porque estoy dejando afuera a un montón de artistas con los que trabajé y que realmente son increíbles y maravillosos. Y nosotros no tenemos nada que envidiarle a ningún país en nada, en talento, en cuanto a lo cultural y en cuanto a lo científico. Y en cuanto al técnico, tenemos ingenieros argentinos y científicos argentinos en todo el mundo y cuando no han tenido posibilidades acá han ido afuera y han descollado. ¿Cuál es la diferencia?, eso tiene que ver creo yo, con una cultura, con una política que arrancó con una mentalidad y que arrancó a partir de yo diría que, a partir de la constitución de la proclamación de la constitución, nuestro país siempre tuvo una educación laica y gratuita y pública, Y creo que después a partir de del peronismo, cuando las universidades también se abren y se dejan de arancelar, creo que eso también generó un gran movimiento. Creo que eso fue lo que hizo crecer la clase media argentina y creo que también eso generó, digamos, la excelencia y la calidad de las universidades que tenemos, y eso se ve, se sigue viendo a pesar de que el gobierno hace esfuerzos denodados para destruirla. A pesar de todo, seguimos adelante. Entonces digo, no a nivel cultural. Y ya te digo, a nivel científico y a nivel académico. La Argentina no tiene que envidarle a nadie.

-Bueno, y para cerrar, algo más light como es esta anécdota de Brad Pitt.

-Bueno, la anécdota tiene dos partes tiene una parte que fue el momento, en donde en tres días, se grabó la escena mía en la ciudad de La Plata. Tiene que ver con los primeros minutos del comienzo de la película. Éramos ocho o nueve los actores argentinos que integramos el casting de la película y estábamos contratados y que cobramos nuestro cachet y fuimos tratados como actores y realmente grabamos nuestras escenas maravillosas de las cuales no hubo ninguna en el corte final de la película, cosa que yo pude constatar cuando fui al estreno de la película por que justo estaba en París, porque habíamos ganado el Melie con un cortometraje que habíamos hecho con un amigo y digo mira están dando “Siete años en el tibet”, vamos a verla. y yo todo contento fui a ver la película y cuando la veo, me doy cuenta y veo que hay un actor que es un coronel alemán que se pone a hablar con Brad Pitt y digo, pucha esas líneas son mías, y la escena mía que era en el tren, era un periodista del partido nazi con otro actor. Mi escena nunca quedo. Y hablando de mí, vi que después no quedaron ninguna de las escenas que hicieron mis compañeros, y después supimos que ese era un convenio, que se hacía que tienen todos los países, que un porcentaje del elenco tiene que ser del país donde se filma, pero como la productora se reserva el derecho de corte final. La otra es que el primer día cuando llegamos, obviamente vino la prensa, entonces nos paramos a todos. Ahí nos sacaron fotos, que se yo, pararon en un andén de la estación y en el andén de en frente estaba la prensa meta sacar fotos y estábamos justos al lado, justo en la escena con el charlando y al día siguiente sale en La nación una foto súper grande con el titular: Y estaba Brad Pitt y estaba yo al lado entonces y él me decía “Big guy” y “Che big guy te vi en el diario. Y yo le conteste, quizás el día que sea tan famoso como yo también vas a salir, ya que saliste del lado, y él se cagaba de risa. Fue maravillosos y la pasamos muy bien. Es un tipo realmente muy, muy accesible, muy abierto, muy serio, también muy profesional, pero la pasamos muy bien. Fueron tres días donde se trabajó muy muy cómodo, muy distendido, pero también pude ver lo que es trabajar a ese nivel. Entonces el cámara y los dos asistentes de cámara eran alemanes eran de Hamburgo, este extranjero en Alemania, era lo mejor de todos. La asistente de Brad Pitt era Indú. El director era Blega y el asistente primero de dirección en norteamericano. Había un instructor militar que era pakistaní. Era realmente muy interesante lo que pasaba, porque en ese tipo de producciones, lo que ves es bueno, había gente de administración españoles, por ejemplo. O sea, realmente fue como experiencia muy linda en un horizonte y la pasé muy bien.

"Brad Pitt me decía "Big Guy"

"Brad Pitt me decía "Big Guy"

El recorrido de este gran actor argentino confirma que, más allá de los contextos y las dificultades, el motor sigue siendo el mismo: el deseo. Entre la memoria de aquel niño que descubrió su vocación en una butaca y el presente de un artista que continúa creando, enseñando y resistiendo, Carlos Kaspar reafirma una idea simple y poderosa: el oficio se sostiene con pasión, constancia y la decisión de no renunciar nunca a aquello que le da sentido.