Avanza el aeropuerto de Viña del Mar: ¿cuándo podría haber vuelos directos con Mendoza?
Con licitaciones previstas para 2026 y obras ya definidas, el nuevo aeropuerto de la costa chilena proyecta sus primeros vuelos comerciales.
El avance del nuevo aeropuerto de Concón, en la Región de Valparaíso, empieza a abrir una pregunta concreta desde Mendoza: ¿cuándo podrían darse los primeros vuelos directos entre la provincia y la costa central chilena?
La respuesta, por ahora, no está en los calendarios comerciales de las aerolíneas, pero sí en los plazos de la infraestructura y, especialmente, en un año 2026 que aparece como clave en el cronograma chileno. A partir de allí, 2031 se perfila como el primer año posible para pensar en esa conexión aérea.
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Ese es el horizonte que hoy manejan las autoridades chilenas para el inicio de los primeros vuelos comerciales en el aeropuerto emplazado en el cerro Torquemada, un proyecto que ya superó etapas ambientales y que, según el propio Ministerio de Obras Públicas (MOP), entrará en una fase decisiva a partir de este año, con licitaciones y ejecución de obras concretas.
Desde una mirada mendocina, el escenario más realista no es el de rutas permanentes durante todo el año, sino el de operaciones estacionales, especialmente en la temporada de verano, cuando la demanda turística entre Cuyo y el litoral del Pacífico alcanza sus picos más altos.
Un aeropuerto pensado para crecer, con licitaciones en 2026
El proyecto “Ampliación y Mejoramiento Aeropuerto Viña del Mar”, impulsado por el MOP, contempla una inversión estimada de US$ 43,6 millones y ya cuenta con una recomendación favorable del Servicio de Evaluación Ambiental, que concluyó que la iniciativa cumple con la normativa vigente y subsanó las observaciones técnicas formuladas durante su evaluación.
Ya con el aval ambiental, lo relevante es el calendario de obras. Según lo informado por las autoridades chilenas, 2026 será un año clave, ya que se avanzará con licitaciones para las primeras etapas de la nueva infraestructura aeroportuaria, tanto en Concón como en otros terminales estratégicos del país.
En el caso puntual del aeropuerto de Concón, los trabajos proyectados incluyen la construcción de un nuevo edificio terminal de pasajeros, mejoras sustanciales en la vialidad interior y exterior, nuevos estacionamientos, instalaciones aeronáuticas y de saneamiento, además de la ampliación de la losa de estacionamiento para aeronaves y la extensión de la pista, elementos indispensables para habilitar operaciones comerciales regulares.
Las obras se desarrollarán íntegramente en terrenos fiscales pertenecientes a la Armada de Chile, donde actualmente funciona el aeródromo de uso civil y militar, y se ejecutarán por etapas, comenzando con la renovación del pavimento de pista, calles de rodaje y plataformas, una fase considerada clave para la futura operación comercial.
Proyecciones de tráfico y escala regional
Las proyecciones oficiales indican que el aeropuerto podría movilizar 500.000 pasajeros anuales a mediados de la próxima década, con un crecimiento sostenido que lo llevaría a acercarse a los 900.000 pasajeros hacia 2045. Esa escala es la que habilita, al menos en términos técnicos y económicos, la posibilidad de rutas regionales y transfronterizas.
En ese marco, las autoridades chilenas han señalado que el aeropuerto está pensado para satisfacer las demandas propias de un aeropuerto regional e internacional, en un contexto donde Chile proyecta cifras récord de tráfico aéreo y busca descentralizar su infraestructura aeroportuaria.
2031 y la lógica de los vuelos de temporada
Pensar en vuelos directos Mendoza–Concón a partir de 2031 implica asumir una lógica conocida en la aviación regional: rutas que nacen como estacionales, ligadas a la demanda turística, y que luego -si los números acompañan- pueden transformarse en operaciones más estables.
En ese esquema, los meses de verano aparecen como el primer laboratorio posible. Mendoza aporta un flujo turístico creciente y Concón–Viña del Mar concentran uno de los principales polos turísticos de Chile, sin depender directamente de Santiago. La combinación no es nueva, pero hasta ahora estuvo condicionada por escalas, tiempos y costos.
Para Mendoza, la eventual apertura de vuelos directos, aunque sea por temporada, no es un dato menor. Suma una nueva puerta aérea hacia el Pacífico, diversifica opciones de conectividad y refuerza una agenda de integración regional que va más allá del turismo.
En un contexto donde la provincia discute su rol logístico, exportador y de servicios —con minería, agroindustria y economía del conocimiento en agenda—, contar con alternativas aéreas cercanas del lado chileno puede convertirse en una ventaja competitiva.
Hoy, Concón todavía está en obra y los vuelos siguen en el plano de las proyecciones. Pero con licitaciones previstas para 2026, trabajos definidos y un cronograma que apunta a 2031, el proyecto deja de ser una idea lejana y pasa a convertirse en una variable concreta que Mendoza empieza a mirar con atención, aunque sea primero como una ruta de verano.

