Arte y autoconocimiento: una experiencia única en un solo día
El arte puede convertirse en algo que nos permita conocer nuevas facetas de nuestro ser, y comprender mejor las emociones, te presentamos el “Método Lirman”
Adrián Lirman es un artista argentino reconocido aquí y en el exterior y con una larga carrera como docente en el arte visual.
Gentileza.Adrián Lirman es un artista argentino reconocido aquí y en el exterior y con una larga carrera como docente en el arte visual. Con esta larga experiencia pudo diseñar un método personal para lograr que cualquier persona pueda, no solo experimentar el placer de ser artista sino que a través de esto también se encuentre a sí mismo.
Los participantes al cabo de la jornada se irán, guiados convenientemente, con su propia obra de arte. El taller de Adrián es un lugar muy amplio, casi mágico, luminoso que está en contacto directo con la naturaleza a través de amplios ventanales con excelentes vistas, en donde se respira arte por doquier, el no solo es artista plástico sino que desde chico también se dedica a la música. En este reportaje nos cuenta los detalles de esta idea.
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-¿Cómo dirías que es trabajar en tu taller de arte?
-Básicamente tiene un clima de inspiración, Está muy bien equipado, hay muchas herramientas y cosas disponibles para poder trabajar y activar el deseo de pintar. También debido a que soy músico tengo en el taller: una batería, dos teclados, varios bajos, varias guitarras, amplificadores etc. Todo ello lo convierte en un lugar muy dinámico, porque además el proceso de pintar implica tener muchas obras que voy pintando en paralelo que, dispuestas por todos lados, van cambiando de lugar. Toda esta actividad lo carga de energía, y siempre hay movimiento.
-¿Cuándo comenzaste con estas clases?
-Empecé a dar clases en el año 1990, di grupos regulares durante muchos años. Desde el año 2007 doy el seminario “Emoción y razón”, viaje a la inspiración y autoconocimiento. Básicamente mis clases ahora se centran a eso, a los workshop ocasionales en los que trabajo para empresas o para talleres de artistas ya formados, o para personas en particular. No hace falta tener experiencia previa, lo he dado para personas de todo tipo y lo bueno de la pintura, a diferencia de otras técnicas artísticas, es que realmente no hace falta una experiencia para poder pintar, es como cuando uno tenía ocho años, formas y colores en un cierto orden en un plano libre, no es muy complicado, y como ejercicio dispone a la libertad.
-¿Cuántas personas pueden participar?
-Ahora estoy dando clases para diez personas, entre ocho y diez. Lo he dado para sesenta y cinco, pero la idea es dar una devolución y hacer la lectura de todas las obras , y eso lleva un tiempo, entonces para que todos se lleven esa información, ese es el número con el que trabajo actualmente.
Se trata de una clase de creatividad y autoconocimiento, porque ofrezco herramientas para el desarrollo de la creatividad, para producir una obra nueva que nos dé información que podamos analizar, y ese análisis revela autoconocimiento, el autor de la obra reconoce rasgos de su personalidad o de su psicología personal a través de su pintura.
-¿Qué se requiere para tomar la clase?
-Solo inscribirse. Todos los materiales están incluidos, porque yo elijo, y se van con su propia obra, todas las telas son del mismo tamaño, están los caballetes ya dispuestos y hay una mesita al lado de cada uno que tienen las pinturas, acrílicos de colores básicos para conformar el resto de los colores, pinceles, espátulas, esponjas, trapos, distintos materiales, distintas herramientas que por supuesto ya dan la pauta de las personalidades, porque la gracia del ejercicio es que todos tienen lo mismo, pero todos eligen cosas diferentes. La idea es de un lugar que disponga de caballetes y pinturas ya listos para ser usados, una de las charlas iniciales del ejercicio se dirige al niño que uno fue. Si uno tiene ocho años y entra a un estudio y ve un montón de caballetes con telas en blanco listas para pintar y pinturas dispuestas para usarse, y se le ofrece la posibilidad de elegir cualquier lugar y ponerse a pintar, los niños corre eligen un caballete y pintan con libertad, soltura, alegría y emoción. Eso es lo que busco, que haya un lugar donde uno se sienta invitado a participar y a elegir todo lo que hay disponible desde los espacios, los materiales y las herramientas. El clima induce a la inspiración y a la creatividad, después viene la charla y después viene el ejercicio con una música que acompaña y está especialmente elegida para inducir distintos estados, ese sería el proceso de la actividad.
-¿Cómo explicarías este método de enseñanza que estás aplicando?
-Yo llamo “Método Lirman” a mi sistema de trabajo. Lo que diseñé es para encontrar en los primeros pasos del trabajo sorpresa y desconocimiento en la materia prima, entonces para eso induzco a trabajar con el hemisferio derecho, con la creatividad, con la intuición, sin responder a mandatos de obligaciones externas, o pretensiones externas. Entonces llevo a quien participa a pintar con gestos y materiales relacionados a su sentir, a su estado de ánimo. En una segunda parte, lo acompaño para que utilice el hemisferio izquierdo con la razón, que compensa la primera, y allí están las herramientas y posibilidades técnicas o virtuosas, aquello que aprendí o aquel gusto que tengo para ver arte en la vida, para generar arte en la vida. Por último lo que hago con los alumnos es la lectura, ahí el método consiste en enseñar a leer quien soy, como operé desde la emoción y que cosas hizo la razón para hacer equilibrio y encontrarnos, encontrar armonía personal.
-¿Cómo hacés para que puedan trabajar diferenciando los hemisferios?
-Para trabajar con los hemisferios por separado lo que necesito es una buena inducción previa. Para trabajar con el hemisferio derecho quito la orden de gustar o ser querido, entonces respondo al juego, a la infancia creativa, esa que no se sentía juzgada. Y para trabajar con la razón, el hemisferio izquierdo, busco solamente encontrar equilibrios y segundas voces, armonías que equilibren lo que ocurre en la primera etapa. Todo parte siempre de un desequilibrio que es un paso, es una armonía incompleta, necesito compensar con otra cosa.
Si uno no controla el uso de cada uno pueden terminar peleando, o sea queriendo ocupar un solo lugar. Si trabajan en equipo y juntos, si uno controla el uso y la función de cada uno, el resultado es armonía, que es lo que buscamos, es belleza, es arte, formas de arte.
-¿En qué se diferencia de una clase de pintura tradicional clásica?
Esto es un ejercicio que empieza y termina, o sea tiene una serie de pasos y uno se lleva un cuadro terminado. El objetivo no es solamente producir una obra de arte o una pieza, que por supuesto tendrá un valor artístico, porque es la idea, la búsqueda de esa belleza y de ese resultado. El valor agregado es básicamente que uno se va a llevar una cantidad de información sobre sí mismo allí atrapada en forma de pintura, el momento en que lo descubre, y porque lo descubrió. Es lo que se puede hacer a través de la pintura para desbloquearse, para resolver problemas de la vida cotidiana generándolos en la plástica y resolviéndolos. Porque no son más que los mismos problemas que tenemos nosotros, o los desafíos que nos planteamos como personas los que aparecen en la pintura.
-¿Cómo es la interacción con los participantes?
-La idea es que pasen un buen momento, entonces por supuesto compartimos, de acuerdo a la hora que sea, un café unos mates o podemos degustar algunos quesos con algunos vinos, en un clima muy ameno, donde cada uno viene a realizar su ejercicio individual. Puede tener o no experiencia, pero se termina produciendo un clima de mucha comunión, de una energía muy particular, porque cada uno descubre cosas Importantes, tal vez personales, y está a la vez expuesto al otro, que también está pasando por ese mismo proceso. Así que es muy rico emocionalmente, produce endorfinas y bienestar. Sin duda en un cien por ciento de los casos se termina con un grupo de mucho afecto y unión.
Adrián Lirman es una persona intelectualmente generosa, el año pasado se publicó un libro suyo en colaboración con Lucila Cornejo: “Ser Artista”, que recomiendo por si desean saber un poco más sobre el autor y sobre el tema. Su bellísimo taller queda en el barrio San Sebastián, en Pilar límite con Escobar a, más o menos, una hora de capital. Allí el impacto de la naturaleza ya sería la primera razón para pasar un momento de arte y bienestar, el aire, el cielo, y el sonido de los pájaros ya cambia la predisposición para dejar atrás la ansiedad que uno pueda traer.


