Aprendizaje: cómo ayudamos a los chicos a estudiar
Las formas de estudiar están cambiando a medida que cambian también las formas de aprender. ¿Cómo se puede acompañar a los niños en este camino?
La tecnología al servicio de aprender
¿Cómo ayudamos a los chicos a estudiar? Cada tanto cambian las formas de aprender y de enseñar. Suele pasar que los padres y madres se ven desconcertados cuando ven a sus hijos estudiar materias como matemáticas o lengua porque usan métodos distintos a los que usaron ellos en la escuela. Esto hace que a veces sea difícil acompañarlos en el proceso de aprendizaje.
Sin embargo, si se tiene en cuenta algunos datos que aportan las neurociencias y las ciencias de la educación sobre cómo se aprende, se pueden poner en marcha estrategias para apoyar a los niños en su trayectoria escolar.
Si nos pidieran que pensemos una situación típica de estudio, seguramente pensaríamos en estudiantes sentados con la cabeza agachada sobre un libro. Esta imagen está lejos de ser la real, porque las nuevas generaciones están redefiniendo sus formas de aprender y estudiar, gracias a al acceso a la información y a métodos innovadores que involucran la tecnología como un aliado indispensable. La memorización y repetición, si bien siguen siendo utilizados, se están complementando con enfoques más dinámicos y participativos.
El psicólogo y especialista en educación Carles Monereo dice que hay evidencia que permite afirmar que las y los estudiantes pueden avanzar en regular su cognición, progresiva y activamente, a través de diferentes procesos, con el fin de alcanzar determinados objetivos académicos. La clave está entonces en enseñar a cultivar la metacognición, esa reflexión que permite valerse de las distintas estrategias que tienen a disposición cuando encaran nuevos desafíos.
Cómo acompañamos entonces a los niños en lo que respecta su camino escolar
Ganar autonomía en el proceso de aprendizaje requiere también de un entrenamiento. Para que un niño se vuelva protagonista de su aprendizaje necesita ayuda para poder desarrollar esas capacidades que le permiten organizar sus tiempos, identificar los apoyos que necesita para vincular información nueva con otra que ya tienen y organizarla para poder utilizarla en distintas situaciones.
Según la edad del niño y el grado escolar, se pueden poner en marcha distintas estrategias para ayudarlos a desarrollar esas capacidades que fortalecen su autonomía. En los primeros años de primaria no suele haber exigencias de estudio fuera de la escuela, pero se puede empezar por definir momentos en la semana o incluso en el día para hablar de lo que se aprendió, pedirles que relaten con sus palabras lo que vieron, preguntarles qué les resultó fácil o si tuvieron alguna dificultad, preguntarles qué les resultó más divertido e ir construyendo la responsabilidad por las tareas y materiales que deben llevar a la clase.
A partir de cuarto grado, cuando las exigencias empiezan a ser mayores, se pueden poner en marcha ciertas estrategias que ayudan a desarrollar un hábito de estudio:
- Tomar nota de las tareas, exámenes, pedidos de materiales en una agenda.
- Definir y pactar un tiempo en casa dedicado al repaso, al ejercicio o al orden de cuadernos, carpetas, etc.
- Conversar acerca de lo que están aprendiendo para que puedan reponer con sus palabras lo que están haciendo, para que expliquen a otro cómo están resolviendo las tareas.
- Ayudarlos a tomar conciencia del tiempo que les lleva realizar las tareas, o estudiar un tema.
- Ayudarlos a identificar cuándo necesitan ayuda y a qué tipo de apoyos pueden recurrir.
La tecnología al servicio de aprender
Muchos estudios científicos demuestran que el entrenamiento de las funciones ejecutivas favorece el aprendizaje porque mejora la atención, la memoria, el planeamiento, la toma de decisiones, y ayuda a monitorear el desempeño.
Las tecnologías educativas pueden ser de gran ayuda para este entrenamiento
Porque lo proponen a través del juego. Wumbox, la plataforma de aprendizaje de adaptativo con actividades para niños de 4 a 12 años, desarrolló un módulo llamado Cogni, específicamente destinado al entrenamiento de las funciones ejecutivas. Este incluye juegos en los que hay que recordar el orden de distintos sonidos, descubrir patrones, reaccionar de acuerdo a consignas, son son algunos ejemplos.
Estas actividades están pensadas para niños, pero también son divertidas y efectivas para jóvenes y adultos. Ejercitar las funciones ejecutivas unos minutos a diario puede marcar la diferencia a la hora realizar un exámen, planificar un ensayo, o incluso plantear los pasos a seguir para resolver un problema matemático.
Si querés conocer Wumbox y Cogni podés seguirnos haciendo click aqui
o a través de nuestra página web



