Amalia, la devota de la Virgen de Lourdes que hace 45 años va a El Challao
Amalia hizo una promesa con sus hermanos cuando su mamá se enfermó de cáncer y hoy sus hijos continúan con la devoción a la Virgen de Lourdes.
Amalia y Domingo hace 45 años que van a la procesión de la Virgen de Lourdes.
Rodrigo D'Angelo / MDZMientras los últimos rayos de sol iluminan el agreste suelo laseherino y de fondo se desdibuja la ciudad en el bajo, Amalia y Domingo colocan sus reposeras en la rotonda de El Challao. Desde allí van a esperar la procesión de la Virgen de Lourdes. Es un ritual que hacen desde 45 años.
Una promesa a la Virgen de Lourdes
La Virgen de Lourdes es la patrona de los enfermos. En Mendoza, el santuario de El Challao convoca a todos los años a miles de fieles que peregrinan durante todo el día para pedir, agradecer o simplemente acompañar.
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Virgen de Lourdes: más allá de los milagros
Amalia no es un fiel más. Sus ojos se empañan cuando recuerda la primera vez que caminó desde los portones del Parque San Martín hasta la iglesia donde está la imagen de la Virgen de Lourdes. "Hace 45 años que venimos", cuenta a MDZ la mujer de sonrisa amplia.
"Ahora no puede caminar. Esa subida se me hace muy difícil. Tengo artrosis", dice Amalia.
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Miles de mendocinos peregrinaron hasta la Virgen de Lourdes en El Challao
La devoción a la Virgen de Lourdes se reafirmó después de una promesa familiar. Cuando ella y sus siete hermanos se enteraron que su mamá tenía cáncer prometieron ir caminando al santuario todos los años por la salud de Plácida. "Mi mamá falleció hace 20 años pero no tuvo nunca un dolor o un sufrimiento. Nosotros le agradecemos mucho a la Virgencita", agregó Amalia casi entre lágrimas sin soltar la mano de su esposo.
Ahora, la promesa la continúan sus hijos, con su nuera y sus nietos que partieron antes de la procesión oficial hasta el santuario para recibir a la Virgen de Lourdes entre pañuelos, cánticos y vítores.
El conmovedor testimonio de Amalia
Miles de mendocinos en las calles por la Virgen de Lourdes
Fe, promesas, agradecimientos, devoción, religiosidad, costumbre, tradición. Muchas de las miles de personas que ayer caminaron desde los portones del Parque San Martín hasta el santuario de la Virgen de Lourdes no van a misa con regularidad pero sí creen en María y su poder de intercesión.
Por la avenida El Libertador y Champagnat no había clase social, ni edades. Coquetas señoras de la Quinta Sección se mezclaban con familias de los departamentos más alejados, vendedores ambulantes con grupos de amigas del barrio Dalvian y más allá chicos de una iglesia de la zona.
Algunos iban rezando, otros cantando canciones religiosas, algunos hablando de los problemas que los aquejaban. Cerca de las 21 el tránsito colapsó y la procesión ocupó los dos carriles. Los fieles pasaban entre los autos con las antorchas en las manos y respondía a toda voz los "Viva María" que coreaba el locutor.
La misa de las 23 a cargo del arzobispo Marcelo Colombo fue multitudinaria. A los miles de peregrinos se sumaron los fieles que estaban en el santuario desde temprano. El silencio reinó en la consagración y todo fue una fiesta en el canto final. Uno de los momentos más emotivos fue la llegada de la Virgen de Lourdes al santuario.














