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Adopción interrumpida: una deuda pendiente con las infancias para crecer en una familia

Un informe de Aldeas Infantiles SOS revela adopciones interrumpidas que vulneran derechos y exponen fallas en el acompañamiento y la responsabilidad adulta.

La adopción es el punto final de una historia de vulneración.

La adopción es el punto final de una historia de vulneración.

Archivo MDZ

Un relevamiento de Aldeas Infantiles SOS Argentina aporta evidencia sobre una problemática estructural que vulnera derechos y exige repensar cómo se construyen y acompañan los procesos adoptivos. La adopción suele pensarse como el punto final de una historia de vulneración. Un acto de reparación, de cuidado y de pertenencia.

Sin embargo, hay una realidad menos visible y profundamente dolorosa que pone en jaque esa idea: las adopciones que se interrumpen y obligan a niños y niñas a regresar a dispositivos de cuidado alternativo, como si el derecho a vivir en familia fuera una experiencia provisoria. Los llamados procesos excluyentes no son hechos aislados ni excepcionales. Son la expresión de un fenómeno más amplio que interpela al sistema de protección integral, a las prácticas institucionales y, sobre todo, a la responsabilidad adulta frente a las infancias.

Los procesos excluyentes no son hechos aislados ni excepcionales

Cada interrupción implica vínculos que se rompen, expectativas que se frustran y una nueva herida emocional que se suma a trayectorias ya marcadas; en un contexto donde la adopción debería ser una respuesta de protección, cuidado y pertenencia. Un relevamiento realizado por Aldeas Infantiles SOS Argentina, que analiza lo ocurrido en sus filiales (Oberá, Córdoba, Mar del Plata y Luján) a lo largo de la última década (2015-2025), viene a aportar evidencia concreta sobre esta realidad. Los datos muestran que las interrupciones existen, que se repiten y que, en algunos casos, afectan reiteradamente a los mismos niños y niñas. También, dejan en claro algo clave: en la mayoría de los casos, las causas de las interrupciones están vinculadas a decisiones de los adultos adoptantes y no a la voluntad de los chicos y chicas.

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La adopción es un acto de reparación, de cuidado y de pertenencia.

La adopción es un acto de reparación, de cuidado y de pertenencia.

El informe indica que el total de casos relevados (60 procesos excluyentes) incluye a chicos y chicas que atravesaron una única experiencia de exclusión, pero también a 8 que vivieron dos procesos excluyentes, y un caso con tres interrupciones, algo que profundiza la vulnerabilidad y el daño emocional.La evolución histórica muestra una tendencia en ascenso de los procesos excluyentes. Entre 2021 y 2023, superaron a las adopciones, siendo 2022 el año con mayor diferencia: 10 procesos excluyentes frente a solo 2 adopciones. En 2025, se registraron 5 procesos excluyentes y una sola adopción. El análisis de los motivos revela que, de las 31 causas expresadas, solo 3 se vinculan a decisiones personales de los niños, mientras que 28 corresponden a los adultos adoptantes. Estos datos permiten dimensionar el impacto de una problemática cuyas consecuencias se acumulan y profundizan con cada interrupción. Durante mucho tiempo, las adopciones interrumpidas permanecieron en gran medida invisibilizadas: se habló de adopción, pero poco de lo que sucede cuando los procesos fracasan.

La adopción es el punto final de una historia de vulneración.

Se puso el foco en la voluntad de adoptar, pero no siempre en las condiciones necesarias para sostener ese compromiso. Capacitación insuficiente, acompañamientos discontinuos y marcos normativos que no contemplan la complejidad de los vínculos adoptivos forman parte de un escenario que requiere una revisión urgente. Organizaciones como Aldeas Infantiles SOS Argentina, vienen advirtiendo que la adopción no puede pensarse como un acto aislado, sino como un proceso que exige preparación, acompañamiento y corresponsabilidad del Estado y de la sociedad en su conjunto.

Desde esta mirada, ha trabajado para visibilizar esta realidad y promover cambios estructurales en la legislación actual: desde 2023 impulsa “Adopción: Procesos excluyentes - Hacia un compromiso colectivo y federal para las infancias y adolescencias”, un espacio de diálogo federal con especialistas y autoridades de distintas provincias del país para fortalecer los procesos adoptivos, y que en 2025 derivó en la presentación en Misiones un proyecto de ley que propone la capacitación obligatoria y el acompañamiento profesional a las familias adoptantes, con el objetivo de prevenir interrupciones y garantizar vínculos familiares sostenibles.

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Durante mucho tiempo, las adopciones interrumpidas permanecieron en gran medida invisibilizadas.

Durante mucho tiempo, las adopciones interrumpidas permanecieron en gran medida invisibilizadas.

Evitar los procesos excluyentes es una responsabilidad colectiva

Implica reconocer que cada interrupción vulnera derechos y deja huellas profundas. Asegurar adopciones responsables, acompañadas y respetuosas es clave para que ningún niño o niña vea interrumpido, una vez más, su derecho a vivir en familia.

* Lic. Lucía Buratovich, Directora de Programas de Aldeas Infantiles SOS Argentina.