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Pruebas Aprender 2024: el sorpresivo dato de las escuelas públicas frente a las privadas

Este martes se conocieron los resultados del estudio, que arrojaron informaciones alarmantes, interesantes y curiosas.
Los resultados de las Pruebas Aprender 2024 brindan información relevante y preocupante sobre el nivel de los estudiantes argentinos de todo el país Foto: DGE
Los resultados de las Pruebas Aprender 2024 brindan información relevante y preocupante sobre el nivel de los estudiantes argentinos de todo el país Foto: DGE

Mientras la discusión pública se centra en el dato sobre el bajo rendimiento de lectura  que arrojaron las Pruebas Aprender 2024, otros aspectos del informe revelan datos clave para entender qué ocurre en las aulas y qué obstáculos enfrentan los estudiantes al momento de aprender a leer. La infraestructura, el acceso a libros, el rol de la familia y los cambios metodológicos de la realización de la prueba son elementos que ayudan a comprender el panorama de la educación en Argentina. 

El acceso a los libros 

Una de las sorpresas del informe fue que las escuelas públicas tienen, en promedio, mejores condiciones de acceso a libros dentro del aula que las privadas: el 76% de las aulas de los colegios públicos cuenta con biblioteca, frente al 65,7% de las privadas. Además, en el sector público es más frecuente que los libros se utilicen en clase (74,3%) y que se presten para el hogar.

Por lo tanto, este dato contrastaría con la percepción general sobre la disponibilidad de recursos educativos en las escuelas dependientes del Estado y plantea una pregunta, como poco, incómoda: ¿por qué, a pesar de contar con materiales, tantos estudiantes no alcanzan los niveles esperados?

Resultados de la Prueba Aprender 2024.

El rol de las familias y los hábitos de lectura

Aun cuando el acompañamiento en las tareas escolares es alto en ambos sectores (siendo más frecuente en el privado), solo el 50% de los alumnos dice leer en su tiempo libre. Es un dato preocupante que refleja no solamente la escasez de hábitos de lectura en casa, sino también el desafío de competir con pantallas, ya que el 83% de los estudiantes tiene acceso a un celular, introduciendo nuevas dificultades para sostener la atención lectora

Distribución de estudiantes según el acompañamiento familiar en las tareas escolares por sector de gestión.

Además, otro dato revelador es que la lectura de los padres es más frecuente en el sector público, lo que podría llegar a asociarse con prácticas culturales y no necesariamente con el nivel socioeconómico. 

Brechas que persisten

Las desigualdades estructurales también quedaron expuestas, debido a que entre los estudiantes de menores ingresos, el 44% está rezagado en lectura, tres veces más que en los sectores más favorecidos (12,6%). Las diferencias también se evidencian entre gestión estatal y privada: solo el 40% de los alumnos de escuelas públicas alcanzan el nivel lector esperado, frente al 62% en las privadas.

Pero el problema no sólo se encuentra en los extremos, si no que un cuarto de los estudiantes en todo el país está en una especie de “zona gris” en la que logran una comprensión literal de textos complejos y apenas se inician en la lectura inferencial y reflexiva. Es decir, leen, pero no terminan de comprender.

Una evaluación distinta

La edición 2024 de Aprender no fue una más, ya que incorporó innovaciones metodológicas que permitieron una mayor precisión en los diagnósticos de los estudiantes: desde ítems que evalúan lectura de palabras hasta la comprensión profunda de textos complejos, pasando por recreos incorporados, pruebas impresas a color y una dupla de aplicadores por aula.

Además, por primera vez se redefinieron los niveles de desempeño, dividiéndolos en seis escalas, lo que permitió caracterizar con mayor detalle a los alumnos más rezagados, quienes hasta ahora quedaban fuera de los análisis.