Boom de cafeterías en Mendoza: el café se consolida como una experiencia cultural al estilo del vino
En los últimos años, Mendoza ha ganado un lugar privilegiado en el mapa mundial del vino. Sin embargo, un nuevo aroma comienza a colarse entre las calles de la ciudad: el del café de especialidad. Actualmente, la provincia vive un verdadero boom cafetero, impulsado por propuestas innovadoras y una generación de consumidores cada vez más curiosos, informados y exigentes.
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“Levantás una piedra y hay una cafetería ”, bromea Sebastián Calvi, propietario de Mucho, un local ubicado en la Ciudad de Mendoza. Sin duda, con esta frase resume la realidad que vive la provincia, que desde hace unos años atraviesa una verdadera expansión de la cultura del café.
“El consumo de café ha crecido y, como gran aspecto positivo, en calidad. El cliente ahora está pidiendo mejor calidad de café, y eso está bueno porque nos permite trabajar de otra manera: nos levanta la vara del mercado, de la oferta, de lo que preparamos desde el local y, también, desde lo que el proveedor nos ofrece como grano. Esto define al producto”, señala el empresario mendocino.
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Para Calvi, uno de los cambios más significativos ha sido el abandono progresivo del café torrado. “Hasta hace dos años atrás, en Mendoza una de cada dos cafeterías usaba una proporción del café torrado. ¿Por qué? Porque genera más crema, más color y le da ese sabor intenso al café que, cuando lo mezclás con leche, disimula la calidad del grano”, explica y remarca que, a partir de las exigencias de los consumidores, eso fue cambiando y abrió puertas a nuevas tendencias.
“La gente se anima nuevos sabores. Si hacés un análisis generacional –centennial, millennial, generación X, baby boomers-, ves que cada grupo va pidiendo algo distinto. Los más chicos, por ejemplo, están impulsando el consumo de los filtrados”, señala.
De igual manera, Facundo González de Etiopía Barista Bike, un carrito ubicado en plena Plaza España, coincide en que cada vez más personas se animan al ritual del buen café. “Desde que arrancamos, notamos muchísimo crecimiento en la cultura del café. La gente se interesa, quiere probar y aprender sobre la historia, por ejemplo. Además, nosotros decidimos enseñarles a quienes vienen acostumbrados al café industrial, que existen otras opciones de mejor calidad”, cuenta el joven barista.
La nueva cultura del café: variedad, calidad y experiencia en cada taza
Actualmente, en la Ciudad de Mendoza existen más de 180 cafeterías habilitadas, algunas de ellas participarán en el Boulevard del Café, un evento que busca difundir la cultura cafetera y que este año se realizará el 24 y el de mayo. En este nuevo escenario urbano, las propuestas se multiplican: cada cafetería aporta su estilo, combinando sabores, diseño y una nueva forma de experimentar el ritual del café.
En el caso de Mucho, la cafetería cuenta con una carta clásica y otra especial. Es así que, como valor diferencial, ofrece sabores que remiten a la ciruela y al durazno maduros del Valle de Uco, a la untuosidad del aceite de oliva o al varietal emblema de Mendoza, el Malbec. Esta forma de "mendocinizar" la experiencia, como describe su dueño Sebastián Calvi, se combina con la cultura del barismo.
La propuesta de Etiopía Bike, en cambio, va más allá de ser una simple opción al paso. Se trata de un emprendimiento familiar que apuesta al café de calidad y a la pastelería artesanal, invitando a los consumidores a compartir un espacio de encuentro en la plaza. En la carta combinan tradición y creatividad, con opciones que van desde los clásicos italianos como el ristretto, el espresso, el macchiato y el cappuccino, hasta cafés de autor como el Naranja Latte, el Latte Cream o el Mocha White.

Como en otras iniciativas mendocinas, en ambas propuestas el café se convirtió en una experiencia. Así como hace décadas Mendoza transformó su relación con el vino -pasando de simplemente beberlo a querer conocer el origen del viñedo y el proceso detrás de cada botella-, hoy ocurre lo mismo con el café. Ya no alcanza con una buena taza: el consumidor ahora quiere saber de dónde proviene el grano, cómo fue tostado, cuál es el método de extracción y qué motivó a cada marca a emprender en este amplio universo.
“Me encanta ir a las cafeterías y disfrutar con amigas, con la familia. Elijo los lugares por los sabores y por la atención. A veces repetimos, pero nos gusta conocer diferentes locales”, dice Nadina mientras comparte una charla con una amiga en una cafetería.

Por su parte, Martín, otro fanático del café, destaca que a la hora de elegir una cafetería hay varios factores a tener en cuenta. “La variedad de café y el tipo de tostado son clave. No todas las cafeterías ofrecen métodos de filtrado distinto, como la prensa francesa, por ejemplo, pero cuando lo hacen suma muchísimo”, comenta.
Para este consumidor la propuesta gastronómica es fundamental. “No solo es el café, sino con qué lo acompañás, cómo lo presentan”. Y agrega: “En Mendoza la oferta de locales ha crecido un montón. Hay diferentes opciones para conocer, y eso está buenísimo”, concluye.

“Para mí, el café es un pequeño ritual en familia. Salimos a desayunar con mi hija y siempre buscamos algún lugar nuevo por la zona. Vivimos sobre calle Colón, y muchas veces pasamos por la plaza, donde nos gusta sentarnos a tomar un cafecito, algo rico, charlar y compartir un rato. Es como una pausa al paso, pero no tan al paso; porque al final nos quedamos un buen rato, disfrutando”, agrega María José.
Definitivamente, hoy existen propuestas para diferentes públicos. Sin embargo lo que más llama la atención, según Sebastián Calvi, es el protagonismo de los jóvenes en esta movida. “Los chicos de entre 20 y 30 años están copando las cafeterías. Incluso los he visto con sus libretitas punteando cada experiencia”, comenta y resalta que esta nueva generación llega a los cafés, pregunta por las proporciones exactas de café y agua, disfruta que el barista prepare su bebida en la mesa explicando cada paso. En conclusión -resalta-, los clientes buscan, como en una cata de vino, comprender lo que están tomando.

Café con historia: el valor de lo clásico
A pesar del auge de las nuevas cafeterías de autor y la explosión del café de especialidad, los bares clásicos siguen siendo refugio para muchos. Un ejemplo es el Sportman, un histórico café ubicado en el barrio de Villa Hipódromo, en Godoy Cruz.
Esta cafetería fue inaugurada el 18 de junio de 1938 por Alberto Zamora y actualmente es atendida por su nieta Jorgelina, quien continúa el legado familiar. Allí, el tiempo parece haberse detenido: los diarios sobre las mesas y el diseño del lugar conservan las huellas de otra época.

En la carta predominan los clásicos, como el café con leche y la tradicional tortita mendocina. Cada promoción rinde homenaje a cada integrante de la familia, como la “Promo Alberto” o la “Promo Jorge”. “Cada uno de nosotros dejó una huella en este café”, comenta Jorgelina, orgullosa de seguir los pasos de su abuelo y su padre.
“Muchos de los que vienen lo hacen desde siempre, o vuelven aunque ahora vivan lejos. Nuestros clientes sienten que el Sportman es su hogar”, afirma sobre el vínculo que mantiene con quienes los visitan.
Orlando Ortiz, un cliente habitual, lo resume con afecto: “Para mí, esto es como mi casa. Vengo dos o tres veces por semana a leer el diario, a distraerme un rato. Es más barato que el psicólogo”, dice entre risas.
Fotos y video: Marcos García

