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La educación: un gran legado de Francisco

Francisco siempre reivindicaba el valor humano en los procesos educativos.

En estos 12 años de intensa transformación de la Iglesia Católica, es inevitable pensar en una nueva concepción sinodal de ejercer la vida eclesiástica, su visita a la isla Lampedusa en su cruzada en favor de los inmigrantes, su acercamiento a la comunidad LGBT, el ascenso de las mujeres en el Vaticano y así podríamos seguir hasta el cansancio. Pero hay un ámbito en el que también se destacó el Papa argentino y muy pocas veces se repara: la educación. Con eje en la creación de Scholas Occurrentes, Francisco ahondó sobre un concepto muy argentino: la enseñanza y el aprendizaje son derechos, no servicios.

Jorge Mario Bergoglio fue elegido Papa el 13 de marzo de 2013. Eligió el nombre de Francisco como testimonio de su compromiso con los pobres y los marginados. Cinco meses después creó Scholas Occurrentes. El objetivo era promover la cultura del encuentro, reuniendo jóvenes provenientes de distintos estratos sociales a través de la educación, el arte y el deporte. Si retrocedemos en el tiempo, nos vamos a encontrar con que esta iniciativa es la continuidad de las Escuelas de Vecinos y las Escuelas Hermanas. Bergoglio, como arzobispo de Buenos Aires, había promovido estas iniciativas durante la crisis del 2001.

Eligió el nombre de Francisco como testimonio de su compromiso con los pobres y los marginados. Foto: Archivo.

La partida del papa Francisco obliga a reflexionar sobre su obra

Durante su papado, Francisco predicó con la palabra y el ejemplo, no sólo que todos tienen derecho a la educación, sino que este proceso requiere colaboración dado que no hay desarrollo humano sin educación. “Educar - dijo el Papa - es un acto de esperanza en quien tenemos delante, en el horizonte de su vida, de sus posibilidades de cambio y de contribución a la renovación de la sociedad. Por eso nadie debe ser excluido”. También sostuvo que la educación es “una labor coral, que pide siempre colaboración y trabajo en red; no se queden nunca solos, eviten la autorreferencialidad. La educación no es posible sin apostar por la libertad abriendo paso a la amistad social y a la cultura del encuentro". Sobre esta base, advirtió: “La educación es un alimento. Es la comida del alma, del espíritu, de la mente”.

Francisco muchas veces hablaba como Jorge Bergoglio

Desde su experiencia decía: “Yo soy argentino educado por el pueblo argentino, con su riqueza y sus contradicciones. Heredé todo. Hijo de inmigrantes, pero argentino de alma. Toda mi educación fue en la escuela pública”, recalcó. El Santo Padre nunca olvidó su país y mediante Scholas Occurrentes contribuyó a la creación de diversas instituciones educativas en Argentina. Por caso, la sede del CBC de la UBA en el “Barrio Padre Mujica” actualmente necesita ampliar sus espacios físicos porque tienen tantos estudiantes que ya quedaron chicas las instalaciones. Este proyecto tan grande e importante fue impulsado por el Papa Francisco a través de un convenio con la universidad mencionada y APUBA, el sindicato no docente, para cambiar la vida de los que menos tienen.

Francisco muchas veces hablaba como Jorge Bergoglio. Foto: Archivo.

Como dijo en una ocasión: “Expresamos nuestro amor al otro, a los que están cerca o nos han sido confiados. Al mismo tiempo, es esencial que la educación se fundamente, en su método y en sus fines, en el amor. Sin el amor no se puede educar”. En el eco de su recuerdo, resuena una sentencia clara y contundente que dejó sobre la educación superior: “¡El pueblo necesita formar cabeza! Necesita una cultura universitaria grande y un país debe proveer a que su universidad forme los cerebros del futuro. En esto la Argentina tiene buena fama, porque ¡cuántos profesionales nuestros los reclaman del extranjero!".

* Jorge Anró. Secretario adjunto de la Federación Argentina del Trabajador de las Universidades Nacionales (FATUN)