Presenta:

El desgarrador relato del padre de Alan Villouta tras el atropello de su hija: "Es inaceptable que esto vuelva a pasar"

"Mi señora gritaba ‘¿Otra vez?’ cuando vio a Lucía en el asfalto", contó Andrés Villouta. La angustia de una familia marcada por la inseguridad vial.
Andrés Villouta, papá de Alan y Lucía en la puerta de la clínica Santa Isabel de Hungría donde se encuentra hospitalizada su hija. Foto: ALF PONCE MERCADO / MDZ
Andrés Villouta, papá de Alan y Lucía en la puerta de la clínica Santa Isabel de Hungría donde se encuentra hospitalizada su hija. Foto: ALF PONCE MERCADO / MDZ

En agosto del 2017 falleció Alan Villouta  tras ser atropellado en el Acceso Sur  por Alejandro Verdenelli, quien en ese momento se dio a la fuga. La familia Villouta revive un infierno y enfrenta otra tragedia pero esta vez con algo de suerte ya que su hija Lucía (23) sigue con vida luego de ser atropellada, también en el Acceso Sur, por un camionero que también huyó del lugar.

"Está viva, pero agonizó en el asfalto como su hermano. Es inaceptable que esto vuelva a pasar", afirmó con indignación. Lucía sufrió múltiples lesiones, incluyendo un traumatismo en la cabeza, daños en la tráquea y una fisura en la cadera. "La ambulancia tardó una hora y diez minutos en llegar. ¿Cuántas víctimas más necesitan para invertir en seguridad vial?", cuestionó Villouta. El conductor, al igual que en el caso de Alan, escapó del lugar, y hasta el momento no hay detenidos.  

Homenaje a Alan en el Acceso Sur, frente a La Barraca, en Guaymallén Foto: Archivo MDZ

El reclamo de Villouta no es nuevo.  "Con Alan, las cámaras no funcionaban. Ahora, otra vez, mi hija tirada en la ruta y nadie hace nada", denunció. En este caso Lucía conducía una motocicleta, pero Villouta no olvida que las promesas de mejorar la seguridad vial están en la nada desde la muerte Alan: "Cambiaron autoridades, hablaron de inversión, pero la pasarela nunca se construyó. Mientras, la ruta sigue cobrándose vidas" dijo en referencia al reclamo de la construcción de una pasarela peatonal.

"Necesitamos alcohol cero, radares, cámaras que funcionen y pasarelas. No es un capricho, es salvar vidas", insistió. Mientras Lucía se recupera en la clínica Santa Isabel de Hungría, su padre advierte: "Hoy fue mi hija, mañana puede ser cualquiera. Basta de muertes evitables".