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La trampa de la "hustle culture": cuando el éxito se mide en agotamiento

La cultura del ajetreo, también conocida como hustle culture, ha marcado profundamente la vida de los millennials y la generación Z

En los últimos años, una nueva narrativa ha invadido las redes sociales y, con ellas, la vida de millones de jóvenes: la "hustle culture" o cultura del ajetreo. Esta tendencia celebra el trabajo constante y la hiperproductividad como únicos caminos hacia el éxito, generando efectos preocupantes en la salud mental y emocional de la generación millennial y la generación Z.

El espejismo del éxito

Plataformas como Instagram y TikTok están plagadas de imágenes de emprendedores que madrugan a las 5 a.m., profesionales que combinan múltiples proyectos, influencers que predican la importancia de "aprovechar cada segundo" y estilos de vida que parecen inalcanzables para la mayoría. A simple vista, estos relatos inspiran. Sin embargo, detrás de esa fachada, se esconde una presión sutil pero devastadora: si no estás ocupado, no estás haciendo lo suficiente.

El mensaje es claro: trabajar incansablemente no solo es deseable, sino necesario. El ocio, el descanso y el tiempo personal son presentados casi como debilidades o lujos que solo algunos pueden permitirse.

Plataformas como Instagram y TikTok están plagadas de imágenes de emprendedores que madrugan a las 5 a.m. Foto: Archivo.

El costo invisible

El problema de esta narrativa es que normaliza el agotamiento. El "burnout", o síndrome de estar quemado, lejos de ser una señal de alarma, se ha convertido en un trofeo. Estar cansado, saturado o emocionalmente agotado se percibe como una prueba de esfuerzo y compromiso, en lugar de una advertencia sobre los límites del cuerpo y la mente.

Diversos estudios ya muestran un incremento significativo en los niveles de ansiedad, depresión y estrés crónico entre los jóvenes. La comparación constante, el miedo a quedarse atrás (FOMO, por sus siglas en inglés) y la sensación de no ser suficiente están afectando seriamente su bienestar emocional. Además, la cultura del ajetreo romantiza realidades laborales precarias: se exalta el "emprendedurismo" sin red de seguridad, y se invisibiliza la importancia de las condiciones laborales dignas, los derechos laborales y la estabilidad económica.

Qué estamos enseñando

La hustle culture impone una peligrosa ecuación: vale más quien produce más. Pero trabajar más no necesariamente significa vivir mejor. Confundir el valor personal con la productividad genera generaciones enteras que ven su identidad reducida a sus logros o a su agenda. El desafío actual no es solo cuestionar esta cultura, sino revalorizar otros conceptos esenciales: el derecho al descanso, el ocio como espacio de creatividad y salud, el éxito entendido como un equilibrio integral, no solo como acumulación de tareas o dinero.

La hustle culture impone una peligrosa ecuación: vale más quien produce más. Foto: Archivo.

Hacia una nueva narrativa

La pandemia dejó al descubierto la fragilidad del modelo de vida hiperproductivo. Muchas personas, obligadas a parar, comenzaron a cuestionar sus prioridades. Hoy, más que nunca, es necesario promover una cultura del bienestar donde trabajar sea importante, pero vivir lo sea aún más. El verdadero desafío de las generaciones futuras será dejar de medir su valía en función de su capacidad de producción y comenzar a construir un éxito más humano, sostenible y consciente.

Quizás la verdadera revolución no esté en hacer más, sino en ser más.

Verónica Dobronich.

Verónica Dobronich, fundadora de Hub de Emociones, lidera este espacio con la convicción de que el bienestar emocional es clave para la vida y el trabajo.