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Del hermano al Papa: el legado que inspira a los líderes del mañana

Robert Prevost ya mira al mundo como León XIV, y la humanidad sigue mirándolo como un seguir del pastoreo de Francisco.
Robert, un cardenal estadounidense poco conocido, misionero en las periferias del Perú. Foto: EFE
Robert, un cardenal estadounidense poco conocido, misionero en las periferias del Perú. Foto: EFE

Francisco me volvió a convocar (como a miles). A mí, una oveja descarriada no de la fe, sino de la esperanza. Me reencontré con un liderazgo que no gritaba desde arriba, sino que susurraba desde abajo. Con un hombre que no necesitaba tronos, solo gestos. Que abrazaba con la mirada y sacudía con el ejemplo. Y hoy, más de una década después, vuelve a pasar algo parecido. Robert, un cardenal estadounidense poco conocido, misionero en las periferias del Perú, ha sido elegido como el nuevo Obispo de Roma. Contra todos los pronósticos, ha asumido el nombre de León XIV. Y otra vez, el nombre lo dice todo.

León, como el fiel hermano de San Francisco de Asís

Aquel que, sin buscar protagonismo, acompañó, sostuvo y guardó las palabras sagradas del santo. Y León, también, como el Papa León XIII, quien en 1891 escribió la Rerum Novarum y abrió el corazón de la Iglesia al clamor de los trabajadores, dando nacimiento a su pensamiento social moderno.

León, como el fiel hermano de San Francisco de Asís. Foto : EFE.

León XIV no llega desde los centros de poder, sino desde las márgenes. No viene con aires de reformista, sino con el perfume de quien ha estado entre los pobres. Y en su primer gesto público, agradeció a Francisco. No como quien rinde homenaje de ocasión, sino como quien reconoce que hereda algo más que un cargo: hereda una misión. Y ahí está el centro de esta reflexión. Como alguien que trabaja con líderes organizacionales, no puedo evitar mirar este momento como un espejo. Porque muchas veces, en las empresas, en las instituciones, los liderazgos cambian sin dejar huella. O se piensan como reemplazos técnicos, cuando en realidad deberían ser continuidades de propósito y valores.

Francisco no dejó un plan de sucesión

Dejó un ejemplo. Una cultura. Una manera de mirar, de tocar, de estar. Y León XIV, con humildad agustina, parece dispuesto a continuar ese legado con sus propios pies, pero en la misma dirección. Esto nos recuerda que los líderes verdaderos no imponen herencias, siembran inspiración. Que no lideran por estructura, sino por sentido. Y que el mayor acto de liderazgo no es construir algo grandioso, sino dejar encendida la llama para que otros quieran seguir iluminando.

Hoy, como aquel día de marzo de 2013, todos vamos a recordar dónde estábamos cuando un nuevo Papa rompió los pronósticos y volvió a sacudirnos con esperanza. Un hermano, un peregrino, un pastor que eligió llamarse León. No para rugir y sentirse un rey, sino para recordar que el liderazgo más profundo es el que se vive entre hermanos, desde abajo, y con propósito.

Gaspar Contreras.

* Gaspar Contreras. Consultor, conferencista y autor del libro “Revolución Santísima: herramientas de una cultura organizacional inspiradas en el papa del fin del mundo”