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Los caminos irracionales de la suerte

Quienes creen en la suerte, aseguran que las condiciones de vida pueden depender del destino o de la existencia y utilización de amuletos. Una buena descripción a continuación.

Cuando lo imposible de soportar se transforma para cada uno de nosotros en un acontecimiento de carácter traumático es factible que lo acompañemos con la expresión ¡qué mala suerte! Es donde nos cuestionamos las cosas que habitualmente nos pasan y establecemos un balance donde la figura del destino puede acompañarnos o no. La palabra “suerte” proviene del latín “sors” que significa azar o destino. A lo largo de la historia, la palabra ha evolucionado para referirse a la fortuna que afecta a las personas de modo impredecible.

La suerte se percibe de manera diferente en diversas culturas y cada una tiene símbolos o números asociados con la buena o mala suerte. En la cultura occidental y en Estados Unidos, el número 7 se considera afortunado debido a la conexión con los días de la Creación o a las Siete Maravillas del Mundo Antiguo. En China, el número 8 es extremadamente afortunado porque su pronunciación es similar a la palabra “riqueza” o “prosperidad”. Asimismo en ese país el temido 666 se considera afortunado porque la repetición de ese número simboliza abundancia y buena navegación en todos los aspectos de la vida.  En India, el número 9 es sagrado y se asocia con la iluminación a la plenitud espiritual. En Japón, el número 4 se considera de mala suerte porque su pronunciación es similar a la palabra “muerte”, pero en Alemania se asocia con estabilidad y equilibrio, posiblemente debido a la mitología germánica y la simetría en las construcciones tradicionales.  En Occidente el número 13 se asocia con la Última Cen y la presencia de la traición de Judas a Jesús.

“El mito de la suerte. Filosofía, destino y fortuna”.

Es decir, lo que se considera afortunado en una cultura puede ser exactamente lo contrario en otra, de acuerdo a creencias de carácter individual que se arraigan luego en lo popular de un decir. Steven Hales es un profesor de Filosofía en la Universidad de Bloomsburg, Pensilvania, en Estados Unidos, Sus trabajos recientes se centran en temas como la suerte, el relativismo y la intuición. Ediciones Godot con traducción de María Marcela Alonso, acaba de publicar “El mito de la suerte. Filosofía, destino y fortuna”.

En el capítulo que lleva como título esta columna, Hales nos presenta el hombre mas (des)afortunado del mundo. Se trata de Tsutomu Yamaguchi, ingeniero japonés, testigo y única víctima oficialmente reconocida que sobrevivió a la explosión de las dos bombas atómicas lanzadas por Estados Unidos sobre Hiroshima y Nagasaki en agosto de 1945.

Yamaguchi trabajaba como diseñador de barcos petroleros cuando su jefe lo envía a Hiroshima, Japón, durante el verano de 1945 y a realizar un viaje de negocios. Su visita termina abruptamente cuando el bombardero Enola Gay suelta la bomba Little Boy que estalla a menos de 3 kilómetros de donde él se encontraba. Es decir, situado dentro de la zona “de muerte instantánea”. Logra escapar con quemaduras, ceguera temporal y rotura de tímpanos. A pesar de eso, regresa a su hogar en Nagasaki y se presenta a trabajar. Su supervisor no le cree lo que decía Yamaguchi y en el medio de esa conversación, la oficina se llena de una luz blanca, cegadora y fantasmal, producida por la detonación de la segunda bomba, Fat Man, en Nagasaki. Sobrevive a esa explosión y vive hasta el 2010 que muere a los 93 años.

La suerte se percibe de manera diferente en diversas culturas y cada una tiene símbolos o números  asociados con la buena o mala suerte. Foto: Archivo.

En sus últimos años, Yamaguchi decidió contar su historia y se convirtió en un activista contra la creación de armas nucleares. Veía su terrible experiencia como un destino y un camino sembrado por Dios para transmitir lo que pasó. Si bien es la única persona reconocida oficialmente como superviviente de dos ataques nucleares, el Museo de la Paz de Hiroshima calcula que pudieron existir  cerca de 165 personas con las mismas circunstancias. El interrogante que se formula Steven Hales en este libro absolutamente recomendable es si Yamaguchi fue afortunado o no. ¿Ambigüedad de la suerte?

La culpa por una vida desafortunada recae en la persona que elige esa vida. La suerte, el buen o mal encuentro con las cosas, depende de nosotros, La suerte no es una cualidad objetiva del mundo y resulta más un punto de vista. Una valoración de carácter subjetivo que hacemos valer según nuestras circunstancias. Hales afirma que el secreto de ser afortunado o desafortunado es vernos a nosotros mismos de ese modo. Nuestras acciones, nuestras ambiciones crean un puente con los buenas o malas conexiones que solemos tener. Hales es determinante: cada uno crea su propia suerte.

No sólo lo acompaño en sus afirmaciones sino invito a que lean este libro que resulta de buena suerte haberlo encontrado.

Carlos Gustavo Motta

Carlos Gustavo Motta es psicoanalista y cineasta. Pueden escucharlo en su programa radial MEGAPSINEPOLIS que conduce en Radio Amadeus FM 91.1 todos los martes a las 20 hs.