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La góndola del "no se puede": qué alimentos quedaron fuera del alcance

La inflación transformó a muchos alimentos en productos premium. MDZ recorrió supermercados y detectó cuáles quedaron fuera del alcance de una familia mendocina promedio.

La pérdida del poder adquisitivo es cada vez más visible en los precios  que muestran las góndolas. Productos  que antes eran parte de la dieta semanal y de algún "lujito", pero hoy se volvieron inalcanzables.

Durante una recorrida por supermercados  mendocinos, MDZ  identificó una lista de alimentos que, por sus precios, ya no forman parte del consumo habitual de una familia tipo. Algunos directamente se transformaron en bienes de lujo.

El salmón, con un precio de $29.900 el kilo, es casi inalcanzable. Foto: MDZ.

Salmón, carne premium y frutas "prohibidas"

El salmón lidera el ranking: cuesta $29.900 el kilo y se ha convertido en una rareza en las cocinas mendocinas. Le siguen cortes vacunos como el ojo de bife o el bife de chorizo, que rondan los $21.900 el kilo, e incluso sus versiones en medallones superan los $13.000.

En el rubro de frutas, el kiwi se vende a $6.790 el kilo, el mango a $6.590, y la lima a $4.590, lo que las relega automáticamente a consumos muy esporádicos, casi testimoniales.

El kiwi, a $6.790 el kilo, se convirtió en una fruta de lujo. Foto: MDZ.

Palta y frutos secos: lujo millennial

La palta, símbolo de la alimentación saludable, cuesta $990 la unidad, un precio que la saca del desayuno diario de cualquier familia. Lo mismo pasa con los frutos secos mixeados, que por su costo se reservan solo para ocasiones especiales.

Las paltas, a $990 cada una, ya no figuran en la mayoría de las dietas. Foto: MDZ.

Leche, queso y yogurt: los básicos también se escapan

Este fenómeno no afecta solo a los alimentos exóticos: también impacta en productos cotidianos. El queso cremoso se encuentra entre $10.000 y $15.000 el kilo, dependiendo de la marca. El yogurt individual ya cuesta entre $1.000 y $1.200, y la leche se vende a $1.500 el litro, cifras que obligan a ajustar cantidades o buscar segundas marcas.

En definitiva, con cada vez más productos alejándose del poder adquisitivo de la familia promedio mendocina, la dieta se vuelve menos variada. Además, una actividad cotidiana como ir al supermercado, de a poco se vuelve más y más exclusiva.