Qué es la fiebre tifoidea, la enfermedad que tiene alarmada a Buenos Aires, y por qué volvió tras 21 años
En las últimas horas se dio a conocer por parte de La Gerencia de Epidemiología de la Ciudad de Buenos Aires un brote de fiebre tifoidea. Sobre los mismo, según el Boletín Epidemiológico Nacional (BEN), se confirmaron entre el 9 de marzo y el 22 de abril diez casos confirmados y un fallecimiento. Ante este dato, se inició una alerta con protocolos a raíz de que la enfermedad se transmite por alimentos y agua contaminada.
Sobre los contagios de la fiebre tifoidea, se dieron a conocer que fueron originados en la localidad de Ciudadela. En este sentido, al menos cuatro pacientes permanecen hospitalizados, con evolución favorable, mientras que el resto fue tratado de manera ambulatoria con antibióticos.
En referencia a los contagiados de la fiebre tifoidea, las investigaciones resaltan que se han dado a causa de dos edificios que comparten un tanque con agua de pozo, donde a principios de año se registró un corte prolongado de suministro de agua potable. Sobre esto mismo se ratifica una hipótesis sobre el mal estado del agua.
Qué es la es la fiebre tifoidea y cómo se transmite
Dicha enfermedad bacteriana afecta directamente el sistema digestivo y la sangre, y se transmite por el consumo de alimentos o agua contaminados con heces humanas que contienen la bacteria Salmonella Typhi. Sobre esta, refleja los síntomas de: fiebre alta prolongada, dolor abdominal, diarrea o estreñimiento, náuseas y vómitos, dolor de cabeza y fatiga, y en algunos casos, erupciones cutáneas.
En este sentido, las autoridades sanitarias de la Ciudad de Buenos Aires advierten que incluso después de la recuperación de la fiebre tifoidea, algunos pacientes pueden seguir siendo portadores de la bacteria. Por lo que informaron que se debe respetar el tratamiento hasta el alta médica oficial y evitar manipular alimentos.
Por último, las autoridades recomendaron: usar agua segura para beber, lavar frutas y verduras, preparar alimentos, lavar utensilios. Evitar el consumo de huevos crudos o poco cocidos, especialmente en grupos de riesgo (niños, embarazadas, adultos mayores e inmunocomprometidos). Separar carnes crudas de otros alimentos durante la preparación, almacenamiento y cocción. No lavar carne cruda antes de cocinarla; sólo la cocción destruye las bacterias. No dejar alimentos cocidos a temperatura ambiente por más de una hora. Refrigerar inmediatamente los excedentes y consumirlos dentro de las 24 horas.

