La pequeña Iglesia en la que dio misa el Papa Francisco y el recuerdo que lo emocionó
En medio del dolor por el fallecimiento del Papa Francisco, un pequeño pueblo de la provincia de Córdoba revivió con orgullo una historia que lo une íntimamente con el Sumo Pontífice.
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Se trata de Impira, una localidad con apenas 170 habitantes ubicada a 75 kilómetros de la capital cordobesa, que fue el escenario de un importante momento en la vida de Jorge Mario Bergoglio: a los 23 años, en la capilla del pueblo celebró una misa cuando todavía se formaba como sacerdote.
Corría septiembre de 1959 cuando, en el marco de las fiestas patronales dedicadas a la Virgen de la Merced, el joven seminarista llegó en sulky al pueblo. “Las celebraciones duraban semanas, y la gente se instalaba para vivirlas en comunidad”, relató el historiador local Adrián Gallo en Noticiero Doce. Allí, en la Iglesia fundada en 1880, quien se convirtió años después en el Papa Francisco dejó una huella imborrable para los vecinos.
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El templo, ubicado justo al lado del club y sobre la calle principal del pueblo, hoy es motivo de orgullo para sus habitantes. “Bergoglio dio una misa aquí siendo seminarista”, subrayó Gallo.
Décadas después, ese recuerdo volvió a cobrar vida en el Vaticano, cuando Luis Castillo, vecino de la ciudad de Oncativo y presidente de la cooperativa local, viajó como invitado especial. En su valija llevó una imagen de la Virgen de la Merced que adorna la capilla de Impira. Al mostrársela al Papa, recibió una respuesta inesperada.
“La miró y me dijo ‘Impira’”, rememoró Castillo. Bergoglio no solo la reconoció, sino que también relató que allí, con apenas 23 años, había oficiado misa. La emoción del momento lo llevó a tomar el cuadro y bendecirlo, en un gesto que el cordobés describió como “difícil de poner en palabras”.
Para Castillo, ese instante frente al papa Francisco fue tan emotivo como inolvidable. “Los que somos católicos, estar ante alguien de esa magnitud nos toca el alma”, expresó conmovido.