Así fue el acto oficial por el Día del Veterano y los Caídos de la Guerra de Malvinas en Mendoza
El acto oficial por el Día del Veterano y los Caídos de la Guerra de Malvinas en Mendoza comenzó a las 17 en la explanada de la Casa de Gobierno y fue encabezado por la vicegobernadora Hebe Casado. Después hubo un un desfile militar a pie y motorizado. También se exhibió la última adquisición del Ejército Argentino y hubo un pasaje aéreo con aviones IA-63 Pampa de la Fuerza Aérea Argentina
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En las actividades participarán las distintas fuerzas: las tropas de la IV Brigada Aérea, Comando de Brigada de Montaña VIII “Brigadier General Toribio de Luzuriaga”, Regimiento de Infantería de Montaña 11 “General Las Heras”, Regimiento de Infantería de Montaña 16 “Cazadores de los Andes”, Regimiento de Caballería de Exploración de Montaña 15 “Libertador Simón Bolívar”, Compañía de Cazadores de Montaña 8 “Teniente 1ro Ibáñez”, Compañía de Comunicaciones de Montaña 8, Base de Apoyo Logístico Mendoza, Compañía de Inteligencia de Montaña 8 “Teniente Coronel Pedro Vargas”, Sección de Aviación de Ejército de Montaña 8, Agrupación XI “Cuyo” de Gendarmería Nacional, Policía Federal Argentina, Policía de la Provincia de Mendoza y Veteranos de la Guerra de Malvinas.
Como cada año, las bandas militares “Talcahuano” y “Brigadier General D. Ángel María Zuloaga” tocaron para los presentes. Luego, se realizó un desfile motorizado con vehículos pertenecientes a la última adquisición del Ejército Argentino y un pasaje aéreo con aviones IA-63 Pampa de la Fuerza Aérea Argentina.
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Para finalizar el encuentro la Base de Apoyo Logístico del Ejército de Mendoza compartió con la comunidad y familiares de los ex combatientes un chocolate con sopaipillas.
El discurso de Hebe Casado
Autoridades militares, funcionarios del gobierno provincial, legisladores provinciales y nacionales, representantes de las fuerzas de seguridad, veteranos de Malvinas, familiares, mendocinos:
Cada 2 de abril, el país entero vuelve su mirada hacia las Islas Malvinas. Y lo hace con un propósito claro: rendir homenaje a quienes combatieron por la soberanía nacional y renovar un compromiso que no admite dilaciones. Hoy no solo recordamos a los que estuvieron ahí: reafirmamos que la causa Malvinas no pertenece al pasado, sino al presente y al futuro de la Nación.
No es un acto meramente ceremonial. Es una convocatoria a la responsabilidad. Porque no hay Patria sin quienes estén dispuestos a defenderla. Y no hay soberanía posible sin una ciudadanía consciente y un Estado que honre sus deberes.
Cuando mencionamos a los veteranos, no estamos hablando de una historia lejana. Estamos hablando de mendocinos que, siendo apenas adolescentes en muchos casos, cruzaron el país con la convicción de estar haciendo lo correcto. Con un bolso al hombro, un uniforme prestado y una bandera en el corazón. Muchos no sabían lo que les esperaba, pero sabían por qué lo hacían. No buscaban reconocimiento, buscaban cumplir con la Patria.
Y eso hicieron.
Las condiciones fueron extremas. El clima, el terreno, la desventaja logística. Todo estaba en contra. Y sin embargo resistieron. Porque sabían que en esa resistencia estaba en juego algo más grande que ellos mismos. Algo que se llama soberanía, que se llama dignidad nacional, y que no se negocia.
Hoy queremos hablarles a ustedes, veteranos. Y a sus familias. A quienes acompañaron desde la distancia, con la incertidumbre como única certeza. A quienes recibieron telegramas, cartas, silencios. A quienes esperaron, a veces en vano. A quienes recibieron a sus hijos con vida, pero también con heridas. A quienes no los volvieron a ver. A ustedes les decimos: su entrega es parte del alma de esta Nación.
Y a Mendoza, nuestra provincia, le cabe también un lugar central en esta historia. Porque desde este suelo partieron soldados. Acá se organizó la logística, se prepararon los batallones, se cruzaron miradas que tal vez fueron las últimas. En cada rincón de la provincia hay un eco de Malvinas: en los barrios, en las escuelas, en los centros de excombatientes, en las placas, en los silencios. Mendoza no fue ajena: fue protagonista.
Pero no alcanza con honrar a los héroes en palabras. La verdadera soberanía se construye en las decisiones que tomamos como Estado y como sociedad. No se trata de repetir consignas. Se trata de tener una política exterior firme, de cuidar nuestras fronteras, de respetar y fortalecer nuestras Fuerzas Armadas, y de recuperar el lugar que merecemos en el mundo.
Durante demasiado tiempo se desprestigió el rol de las instituciones militares. Se intentó borrar su historia, se las condenó al abandono y al olvido. Hoy, como sociedad madura, debemos decir con claridad: sin defensa nacional no hay soberanía posible. Un país que no respeta a quienes lo defienden, pierde el respeto de quienes lo rodean.
Y soberanía no es solo un mapa o una bandera. Soberanía es poder decidir sin depender. Es tener recursos, energía, tecnología, seguridad. Es tener voz propia. Y es, también, tener la determinación de sostener esa voz con hechos concretos.
No hace falta recurrir a conflictos para defender nuestros derechos. Pero sí hace falta orden, compromiso, desarrollo y una visión clara de Nación. Porque las Malvinas no volverán por inercia: volverán cuando Argentina sea nuevamente una Nación próspera, fuerte, respetada, y capaz de ofrecer un horizonte a las generaciones que vienen.
A los jóvenes presentes: no miren Malvinas como una historia ajena. Pregunten. Escuchen. Conversen con quienes estuvieron ahí. Comprendan que no hay Nación posible si no entendemos lo que se entregó para que hoy estemos de pie. La soberanía también se defiende desde el aula, desde el trabajo, desde la responsabilidad cotidiana.
Desde el Gobierno de Mendoza, y desde esta Vicegobernación, no hablamos de soberanía solo una vez al año. Nuestro compromiso con los veteranos y sus familias es permanente. Se traduce en políticas concretas, en presencia institucional, en dignificación real. No alcanza con homenajes si no hay acompañamiento. Y no hay verdadero reconocimiento sin acciones.
Este acto es militar, sí. Pero es, sobre todo, humano. Porque detrás de cada uniforme hay una historia, una familia, una vida marcada por una experiencia que no se borra. Y porque detrás de cada veterano, hay una lección de valentía, de coraje, de resiliencia.
Gracias por haber defendido lo que otros solo nombran.
Gracias por haber sostenido la bandera aún en el frío y en el barro.
Gracias por enseñarnos, con el ejemplo, que la Patria se construye con hechos y no con discursos.
Honor y gloria a los veteranos.
Honor y gloria a los caídos.
Honor y gloria a quienes siguen sirviendo en silencio, cada día, con la Patria en el corazón.
Vivan las Malvinas.
Vivan nuestros héroes.
¡Y viva la Patria!
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