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El Aconcagua se conecta: estaciones meteorológicas que transmiten datos en tiempo real

Un equipo liderado por el Conicet colocó sensores a más de 6.900 metros de altura. Conocé cómo estos datos impactarán en la ciencia, el cambio climático y las expediciones en la montaña.
El grupo completo en el mirador de Plaza Francia, con la pared sur del Cerro Aconcagua de fondo: Pilar Jeanneret, Mariano Masiokas, Mariano Castro, Martin “Picante” Guajardo, Pierre Pitte, Baker Perry. Foto: CONICET/Pablo Bertancourt
El grupo completo en el mirador de Plaza Francia, con la pared sur del Cerro Aconcagua de fondo: Pilar Jeanneret, Mariano Masiokas, Mariano Castro, Martin “Picante” Guajardo, Pierre Pitte, Baker Perry. Foto: CONICET/Pablo Bertancourt

El investigador del Conicet  y del Instituto Argentino de Nivología, Glaciología y Ciencias Ambientales (IANIGLA); Pierre Pitte, fue parte de la expedición para instalar una red de estaciones meteorológicas en puntos clave del cerro Aconcagua. “El proyecto tuvo un año de elaboración, de preparación, de reuniones previas”, explicó Pitte en MDZ Radio 105.5 FM.

Estas estaciones, ubicadas a distintas alturas, permitirán monitorear el clima en tiempo real y brindarán datos valiosos sobre recursos hídricos y condiciones para andinistas. La logística implicó transportar equipos muy pesados a alturas extremas. “Fueron varios cientos de kilos. Las estaciones de más abajo pesaban cerca de 140 kilos cada una, más todas las herramientas, y la estación de cumbre, un modelo especial más liviano, eran 60 kilos”, detalló.

Las estaciones, donadas por empresas estadounidenses y con financiamiento de universidades de Estados Unidos y Reino Unido, se instalaron en Plaza de Mulas (4.300 metros), Nido de Cóndores (5.580 metros) y cerca de la cumbre (6.960 metros). “Están equipadas con sensores de temperatura, humedad, viento, radiación solar, temperatura del suelo y precipitación”, señaló Pitte.  

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Los datos recopilados serán clave para estudiar fenómenos como tormentas, nevadas y ondas de calor, además de aportar información para la planificación de expediciones y la seguridad en la montaña. “Ya sabemos que unos días después de que subimos hicieron 17 grados bajo cero en la cumbre”, comentó el investigador.  

Este proyecto, innovador en su alcance, también contribuirá al estudio del cambio climático y el retroceso de glaciares. “Tener sensores de temperatura a distintas alturas nos permitirá analizar cómo viene el derretimiento durante una temporada”, destacó Pitte.  

La expedición, que contó con el apoyo de guías de montaña y un equipo internacional, se realizó en tres semanas y marcó un hito en la investigación científica en alta montaña. “Fue una gran experiencia poder aprovechar esta oportunidad”, concluyó Pitte, quien resaltó la importancia de mantener el apoyo a la ciencia en un contexto de ajustes presupuestarios.