Terror en la entrada a Mendoza: ataques con piedras a autos y turistas en la zona del aeropuerto
La inseguridad en el Acceso Norte camino al Aeropuerto Internacional de Mendoza continúa generando preocupación entre los trabajadores del transporte y los vecinos de la zona. En los últimos días, se han reportado diversos ataques con piedras a vehículos en movimiento, lo que pone en riesgo la integridad tanto de conductores como de pasajeros.
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Los ataques con piedras a vehículos en la entrada a Mendoza no son un fenómeno nuevo, sino una peligrosa modalidad delictiva que se ha repetido en diferentes accesos a la provincia en los últimos años.
Hace más de una década, esta modalidad delictiva se puso en práctica en el Acceso Sur a la altura de Carrodilla y terminó con el empresario avícola Juan Manuel Olmo fallecido después de que una piedra rompiera el parabrisas de su camioneta.
Los últimos episodios más recordados tuvieron lugar en la ruta 7 a la altura del Acceso Este, donde varios conductores fueron víctimas de hechos similares lo que generó preocupación entre automovilistas y turistas.
A pesar de las denuncias, el problema persiste, con la diferencia de que ahora ha tomado relevancia en otro sector de la provincia, la ruta 40 con destino al aeropuerto provincial.
Uno de los incidentes más recientes en dicha zona ocurrió el pasado viernes 28 de febrero por la noche, cuando una conductora que iba a buscar turistas al aeropuerto fue víctima de un ataque. Al pasar por la zona del Parque de la Niñez, un objeto impactó contra el parabrisas de su vehículo, provocando la rotura del vidrio. Lo sucedido fue catalogado por los protagonistas como un intento de robo, ya que todo indica que el objetivo era obligarla a detener el vehículo para luego robarle.
Pese al susto, la conductora logró llegar hasta la entrada del aeropuerto, donde verificó los daños y continuó con su trabajo. Los turistas que transportaba le comentaron que este tipo de ataques también son frecuentes en ciudades como San Pablo, Brasil.
Choferes y vecinos en alerta
Los trabajadores del transporte que operan en la zona han advertido que este tipo de hechos no son aislados. Raúl, un chofer que frecuentemente recoge pasajeros en el aeropuerto, dialogó con MDZ y relató un episodio similar. “Hace poco busqué a 12 turistas brasileños y cuando pasé las vías, una piedra impactó contra la camioneta. Por suerte pegó arriba, pero si hubiera sido más abajo podría haber lastimado a alguien”, aseguró.

Según el testimonio de Raúl, no es la primera vez que esto sucede. “El año pasado ya había ocurrido varias veces. Siempre pasa en el mismo tramo, entre la calle Libertad y las vías”, detalló.
Los vecinos piden mayor seguridad
Vecinos que frecuentan el Parque de la Niñez confirmaron que la situación cambia drásticamente al caer la noche. En coincidencia con esto, Javier y Vanesa, una pareja que se encontraba viendo el despegue de los aviones, explicaron a MDZ que durante el día la zona es tranquila, pero después del atardecer la inseguridad aumenta. “Esto se convierte en tierra de nadie. No hay iluminación y la presencia policial es escasa”, comentaron.

Los relatos coinciden en que los ataques suelen ocurrir en horarios nocturnos y con el mismo modus operandi: arrojan piedras, escombros o hasta neumáticos viejos a los autos para obligar a los conductores a detenerse y asaltarlos.
Un problema que afecta al turismo y a los mendocinos
La inseguridad en esta zona no solo pone en peligro a los trabajadores del transporte y a los vecinos, sino que también afecta la imagen de la provincia ante los turistas. “Muchos nos preguntan si Mendoza es segura y estas situaciones generan una muy mala impresión”, comentó Raúl, quien dedica su vida a transportar pasajeros que recién arriban a la provincia.

El aeropuerto es la puerta de entrada a la provincia y muchos consideran que se debería mejorar la iluminación, aumentar la presencia policial y tomar medidas para evitar estos ataques, que generan temor en quienes transitan por la zona.
A su vez, la falta de respuestas y soluciones concretas al respecto deja en evidencia un problema de seguridad que, lejos de resolverse, se sigue agravando.

