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Día Nacional del Agua: es hora de prestarle atención a lo que bebemos

Desde 1972, el 31 de marzo se conmemora el Día Nacional del Agua con el objetivo de despertar una conciencia sobre la importancia, el uso y el aprovechamiento de los recursos hídricos del país.
Cada día, nuestro cuerpo procesa alrededor de dos litros de agua. Foto: Freepik
Cada día, nuestro cuerpo procesa alrededor de dos litros de agua. Foto: Freepik

Si alguien dice "somos lo que comemos", nadie lo discute. Desde hace décadas, los medios, los profesionales de la salud y las marcas de alimentos nos han convencido de que nuestra dieta define nuestra energía, nuestra productividad y hasta nuestra longevidad. Sin embargo, hay un factor fundamental que parece quedar en las sombras: el agua. Si el alimento es clave para nuestra salud, la calidad del agua que bebemos lo es aún más. Cada día, nuestro cuerpo procesa alrededor de dos litros de agua. A lo largo de nuestra vida, esto equivale a unos 56.000 litros. Un volumen inmenso, que fluye por nuestras células, arrastra toxinas y mantiene en funcionamiento cada sistema del organismo. Pero, ¿qué pasa si esa agua está contaminada? Aquí es donde la falta de información se vuelve peligrosa.

En Argentina, millones de personas beben agua con niveles de arsénico superiores a los recomendados

Este metal pesado, presente en napas subterráneas, puede causar cáncer, enfermedades cardiovasculares y daños neurológicos. Los nitratos, originados por la actividad agroindustrial, afectan especialmente a los lactantes, provocando el "síndrome del bebé azul", que reduce la capacidad de la sangre para transportar oxígeno. A esto se suman los contaminantes emergentes, como los residuos de medicamentos y los PFAS (sustancias perfluoroalquiladas), compuestos persistentes con efectos tóxicos aún poco regulados.

En Argentina, millones de personas beben agua con niveles de arsénico superiores a los recomendados. Foto: Archivo.

Pese a la gravedad de estos riesgos, el agua rara vez es protagonista de la conversación sobre salud. La serie de Netflix "Somos lo que comemos" nos recuerda cuánto influye la dieta en nuestras vidas, pero ¿cuándo veremos una producción de gran alcance que nos alerte sobre el agua que bebemos? Mientras se multiplican los informes sobre los efectos de los ultraprocesados o los microplásticos en los alimentos, la discusión sobre la calidad del agua sigue relegada. No basta con beber dos litros de agua al día; es imprescindible asegurarnos de que sea segura. Para ello, algunos consejos son clave: conocer la calidad del agua en nuestra región, usar filtros adecuados cuando sea necesario, evitar fuentes no controladas como pozos sin análisis previo y exigir políticas públicas para el acceso al agua potable de calidad.

Si aceptamos que "somos lo que comemos", también debemos aceptar que "somos lo que tomamos". Porque, al final del día, el agua que pasa por nuestro cuerpo nos define tanto como cualquier alimento. Es hora de que le prestemos la atención que merece.

Gonzalo Meschengieser.

* Gonzalo Meschengieser. Médico Sanitarista MN 117.793. CEO de la Cámara Argentina del Agua.