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La dura realidad que afrontan cientos de familias en Salta tras la crecida del río: "Muchos no quieren volver a sus casas"

El desborde de los ríos Pilcomayo y Bermejo obligó a cientos de personas a autoevacuarse lejos del agua. En diálogo con MDZ, Diego Bustamante llamó a la solidaridad de los argentinos para con el Norte
La ONG Pata Pila sigue trabajando en las zonas afectadas por la crecida del río, para contener a los más afectados Foto: Gentileza Pata Pila
La ONG Pata Pila sigue trabajando en las zonas afectadas por la crecida del río, para contener a los más afectados Foto: Gentileza Pata Pila

Las crecidas de los ríos están provocando estragos en distintos puntos del país. Hace tan solo tres semanas, el temporal en Bahía Blanca conmovía a todo el pueblo argentino, que rápidamente se movilizó para ayudar -con lo que podía- a los miles de ciudadanos damnificados ante la catástrofe que dejó un saldo fatal de 16 fallecidos. Ahora, es el Norte argentino el que pide a gritos ayuda para hacerles llegar comida, abrigo e insumos de higiene y de limpieza a las comunidades que afrontan una terrible emergencia humanitaria, ante la crecida de los ríos Pilcomayo y Bermejo en Salta.

La crítica situación en el Chaco salteño comenzó hace dos semanas, cuando fundaciones que trabajan con las comunidades que ya vivían en condiciones de extrema vulnerabilidad y pobreza, denunciaron la crecida del Pilcomayo por las fuertes precipitaciones en Bolivia, país donde nace el caudal de agua. Con el agua hasta el cuello, los propios vecinos comenzaron a autoevacuarse, buscando refugio en las zonas un poco más elevadas, lejos del río.

Luego, desde el gobierno salteño dispusieron dos centros oficiales de evacuados, donde, por unas horas, hubo alrededor de 1.000 personas, cifra que más tarde descendió a alrededor de 600, según Diego Bustamante, director de la ONG Pata Pila, que estuvo y sigue acompañando a los damnificados por las inundaciones en el Norte. “Había dos centros de evacuados oficiales, pero, también, había gente auto evacuada en la vera de los caminos, en las subidas, en las defensas”, aseguró Bustamante en diálogo con MDZ.

Mirá el video de la crisis humanitaria en Salta por las inundaciones

“Actualmente, el río, por suerte, volvió a su curso natural. Lo que hoy queda son los destrozos de todas las comunidades que fueron arrasadas por el río”, destapó en director de la ONG que trabaja con las comunidades del Norte argentino para combatir la desnutrición. “El agua bajó y hoy deben quedar unas 50 personas en el centro de evacuados, más o menos. Muchos de ellos son niños. Pero la mayoría de las familias ya volvieron a sus comunidades. En algunos casos, eran familias que se autoevacuaron por prevención y, en otros casos, sí eran familias afectadas directamente”.

Sin embargo, no todas las personas quieren volver a la zona en la que, hasta hace poco, tenían sus hogares, construidos con sus propias manos y con lo poco que tenían a su alcance. “Algunas familias no van a volver directamente. Se están acomodando nuevamente en el territorio. Y, después, sí hay algunas familias que están tratando de volver a sus casas, a ver cómo comienzan de vuelta”, manifestó Bustamante.

Lo cierto es que, al ver que el desborde del río Pilcomayo sucede con mayor frecuencia, muchas personas tienen una “sensación de inseguridad de saber que el río podría volver a llegar hasta allí”. “La gente piensa: ‘Para volver a levantar mi casa en el mismo lugar donde yo sé que el río se pone bravo y llega, mejor me instalo en un nuevo lugar’. Es gente que ya vive muy vulnerablemente. Son ranchos de palos de tierra levantados con piso de adobe. Hay algunas infraestructuras un poquito más armadas, como la escuela”, reveló el director de la ONG, agregando que las personas más afectadas, probablemente, vuelvan a levantar una nueva casa “más cerca de la ruta o más arriba de la defensa costera”.

Foto: Gentileza Pata Pila

En un principio, la crecida afectó, principalmente, a las localidades de Santa Victoria Este, Misión La Paz y Monte Carmelo. Ahora, desde la ONG Pata Pila indicaron que las comunidades del monte, Alto de la Sierra y Misión La Paz, siguen aisladas por los cortes en los caminos, por lo que las tareas de rescate y de asistencia humanitaria no pudieron llegar aún. “Hay lugares adonde todavía no se está pudiendo llegar porque quedaron aislados. Recién el martes estaban tratando de recuperar el camino, porque el agua no solo fue por el río. Las mismas comunidades rompieron el camino para que el agua pase”, señaló Bustamante, respecto al difícil panorama en la zona.  

“Hay lugares a los que todavía desde la ONG, por lo menos, no pudimos pasar, a los que solo se llegaba en helicóptero. En otros casos, con botes y lanchas. Lo que pasa es que sigue lloviendo. Estuvo constantemente lloviendo en el norte”, dijo con preocupación el directivo, y agregó: “Ahora, también, el problema está un poquito más al sur de Salta, en Rivadavia, por el desborde del Bermejo”.

Por otra parte, desde la fundación hicieron hincapié en la urgencia de acercar donaciones a todas las localidades salteñas afectadas, sobre todo a La Puntana, KM 2, Nevackle, La Bolsa y Pozo El Araoz, donde las familias se quedaron sin acceso a comida, agua y electricidad el viernes pasado.

En ese contexto desolador, desde Pata Pila trabajan incansablemente para asistir a las comunidades que se quedaron sin nada. “En esa zona, tenemos un centro de Pata Pila, donde siempre hay un equipo conformado por nutricionistas, trabajadores sociales, estimuladores tempranos, enfermeros, médicos y demás. En este caso lo que hicimos fue armar otro equipo más que se fue de otra parte de la provincia a trabajar ahí con el equipo de Santa Victoria”, afirmó Bustamante.

Foto: Gentileza Pata Pila

La fundación repartió las tareas fundamentales para trabajar en el territorio. En primer lugar, fueron “a los centros de evacuados para darles el servicio a las familias, o sea, preparar la comida, contención humana, relevamiento de necesidades, jugar con los niños”. Por otro lado, “el equipo en territorio fue recorriendo los caminos para ver a la gente autoevacuada, y relevar sus necesidades”. Además, Bustamante asentó: “Un último equipo regional viajaba entre Tartagal y Santa Victoria para llevar recursos a medida que íbamos pudiendo gestionar recursos de alimentación, de ropa; todo lo que se necesita ante una inundación y la desesperación de la gente”.

“Seguimos desplegando ese trabajo en el territorio porque esto continúa. Hay muchas familias que quedaron muy golpeadas. Los golpes después de una inundación se siguen viendo por meses y meses, por familias que quedaron mal, con problemas en la salud, desnutrición. Hay familias que perdieron lo poco que tenían, que se les murieron sus animales, que perdieron sus huertas”, advirtió con congoja.

¿Cómo responde el Estado ante la crisis humanitaria en Salta?

En las últimas horas, el ministro de Desarrollo Social de Salta, Mario Mimessi, anunció el envío de asistencia aérea a las comunidades aún aisladas por la crecida del río Bermejo. En concreto, el funcionario indicó que para Rivadavia Banda Sur se destinarán 1.000 módulos alimentarios, mientras que Rivadavia Banda Norte recibirá 800. Asimismo, aprovechó para recordar que sigue la asistencia en Santa Victoria Este, donde el operativo consiste en la entrega de más de 4 mil módulos alimentarios.

Foto: Gentileza Pata Pila

Aun así, Mimessi reclamó la ayuda por parte del Gobierno Nacional. "Nos han ofrecido ayuda, pero debemos ir a buscarla a Villa Martelli, en Buenos Aires. Es ridículo pensar en mandar camiones desde Salta a Buenos Aires en plena emergencia. Lo lógico sería que dispongan de un transporte propio para hacer llegar los insumos a la provincia", denunció en un comunicado oficial. 

En tanto, desde la ONG Pata Pila, Diego Bustamante señaló: “La respuesta por parte del Estado es muy frágil en Salta, siempre. Las comunidades, en líneas generales, viven a la buena de Dios. El acompañamiento del Estado recrudece en lo que el servicio del hospital puede dar, como en algunas obras de agua potable que se hacen. Pero, después, las comunidades viven de forma muy vulnerable en el medio del monte. Muchas no tienen agua potable; no tienen luz”.

No obstante, reconoció que, el año pasado, “desde el Estado estuvieron haciendo bastantes obras en materia de lo que necesita el río”. “Pero bueno, no alcanzó. También, la naturaleza es así. Es una zona inundable, no es que fue una catástrofe provocada por intensas lluvias. Esto cada tres o cuatro años pasa. Esta vez, fue más duro”, declaró.

¿Cómo ayudar a los damnificados por las inundaciones en Salta?

De acuerdo con el director de la ONG, en las últimas semanas llegó ayuda por parte de particulares de cada rincón del país. “Hay mucha gente que está escribiendo, gente que se fue enterando por los medios o por las redes de Pata Pila. Mismo, hubo todo un operativo con otras organizaciones, con la Cruz Roja, con el Ejército, con el Gobierno de la Provincia. Dentro de todo, se trabajó muy articuladamente para poder contener, para poder asistir, algo que va a continuar”, enunció.

Toda la información necesaria para donar a los damnificados en el Chaco salteño, a través de la ONG Pata Pila. Foto: Instagram @patapilaok

Uno de los canales oficiales para realizar donaciones para los damnificados por las inundaciones en Salta, es el de la ONG Pata Pila. En ese sentido, los interesados pueden donar por alguno de los siguientes medios:

“Nosotros siempre necesitamos la ayuda de la gente para sostener la presencia de la ONG en el territorio. Es un territorio en el que, en los últimos dos años, murieron más de 300 niños por desnutrición. Esto es un problema más de los que le pasa a la gente del lugar. Por eso, necesitamos sostener la presencia constante ahí, acercar recursos, sobre todo, hacer posible la contención humana y tratar de volver a construir algunos procesos de desarrollo que se venían dando y que son muy necesarios”, concluyó Bustamante.