El regreso de Francisco al Vaticano
Francisco reapareció en público y, como no podía ser de otra manera, sorprendió a la multitud que lo esperaba. Superando las expectativas de la gente, pronunció unas pocas palabras que, en un gesto más que simbólico, estuvieron casi exclusivamente dirigidas a una mujer que el pontífice reconoció entre las más de 1000 personas reunidas en la explanada del Policlínico Gemelli.
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Instantes después de su aparición en el balcón de la décima planta del hospital, observando a la gente que aplaudía y gritaba “¡Francesco!, ¡Francesco!”, el papa detuvo su mirada en Carmela Mancuso, una calabresa de 72 años a la que señaló con picardía haciéndole un gesto afirmativo con el dedo pulgar. Después de decir: “Gracias a todos”, Francisco se refirió a ella diciendo: “Veo una señora con flores amarillas, ¡brava!”. Como explicó ella después, durante estos 38 días de internación, se ha acercado al Gemelli llevando flores para el pontífice prácticamente todos los días. Pero muchas otras veces lo ha saludado en las audiencias generales de los miércoles en la Plaza San Pedro.
La presencia de fieles italianos que se acercaron a recibir la bendición del pontífice fue significativa. Giuseppe, un romano que conoció a cuatro papas, parado al lado de la inmensa estatua de san Juan Pablo II, portaba un original mensaje de apoyo: “Querido Papa Juan Pablo, es estupendo tener un amigo cerca, Jorge Mario, Papa Francisco. Pero por favor, junto con Dios, los médicos y todos en general, que vuelva al Vaticano. Papa Juan Pablo, no te preocupes, aquí no estarás solo”. Para Giuseppe, cuando el Papa regrese y retome su actividad, seguramente insistirá en un único mensaje: “Pace, pace, pace”.
Carla y Renato también son italianos. Estaban haciendo una peregrinación por la Vía Franciscana y al enterarse en la tarde de ayer, que hoy el Sumo Pontífice daría su bendición desde el Gemmelli, desviaron su camino para ver al Papa.
Junto a los italianos, algunos peregrinos venidos de otros países, también se trasladaron hasta el Gemelli superando obstáculos y limitaciones. Es el caso de Teresa Chávez, una mexicana de 85 años que viajó con sus nietas a Roma con el deseo de ver a Francisco. Enterada de la noticia, la mujer no dudó en acercarse y, en su silla de ruedas, esperó durante una hora la aparición del pontífice.
Monseñor Pedro Cannavó, Obispo Auxiliar de Buenos Aires
Entre la multitud, y visiblemente emocionado, se encontraba Mons. Pedro Cannavó, obispo auxiliar de Buenos Aires para la zona de Flores. De paso por Roma por trabajo, no imaginó que viviría este momento del alta de Francisco y expresó su alegría: “Tengo muchísimas ganas de escuchar todo lo que el Señor le estuvo diciendo en el corazón durante este mes”.
El Papa saluda y bendice
La segunda sorpresa, pronosticada por algunos pero inesperada para otros, fue que minutos después de saludar y bendecir a las más de 1.000 personas reunidas en la explanada del Gemelli, antes de regresar a su casa en Santa Marta, Francisco quiso pasar por la Basílica de Santa María la Mayor para dejar un ramo de flores a la Virgen de la que es devoto.
* Clara Fontan. Periodista. Corresponsal de MDZ en Roma.


