Cuando una crisis es el puntapié para reivindicar una noble profesión: así es la vida de los bomberos voluntarios
Semanas atrás, el Ministerio de Seguridad organizó una colecta de donaciones en Mendoza para ayudar a los damnificados del temporal de Bahía Blanca, muchos de los cuales perdieron todas sus pertenencias tras el temporal que azotó a la ciudad.
La logística estuvo a cargo tanto de Defensa Civil como de Bomberos Voluntarios, además de la colaboración de otras instituciones. El operativo resultó exitoso, y obtuvo una gran adhesión de la sociedad mendocina, quienes se acercaron a los distintos puntos de recepción para donar alimentos no perecederos, elementos de limpieza, ropa, útiles escolares y bidones de agua potable.
El cuartel de Bomberos Voluntarios de Godoy Cruz fue uno de los múltiples lugares que puso a disposición sus instalaciones y personal para ayudar en la gestión de la iniciativa, poniendo en valor, una vez más, el arduo trabajo no remunerado que realizan a diario por el simple gusto y satisfacción de ayudar.
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Ayudar, por el simple gusto de ayudar
Es en este tipo de situaciones, que requieren una respuesta rápida y efectiva en un momento de crisis, cuando se pone en valor una labor tan noble y altruista como la de los bomberos voluntarios.
Gustavo Romero es chofer de profesión y bombero voluntario por vocación. Logró encontrar el equilibrio entre el trabajo que le brinda un sustento económico y aquel que le genera una gran satisfacción personal desde hace 28 años: “Así como hay gente que se va a una juntada, o a jugar a un partido de fútbol, nosotros nos dedicamos a esto. A algo que nos gusta mucho”. Ellos lo eligen como su hobby, una pasión; ya que no perciben un sueldo por sus tareas.
Una historia similar ocurre con todas aquellas personas que deciden seguir este camino. Algunos, como en el caso de Gustavo, encuentran otro trabajo con un horario flexible, mientras que otros, que trabajan en relación de dependencia, tienen que hacer un mayor esfuerzo para encontrar el punto medio entre su trabajo, su vida y su vocación. Y, a pesar de esto, siguen eligiendo este ritmo en su cotidianidad.
Una profesión que no es para cualquiera
A pesar de ser un trabajo voluntario, la buena formación es indispensable. La última convocatoria para ingresar en la profesión fue hace tres años. En ese entonces, el número de interesados e inscriptos ascendió a 120. Si bien esto no se traduce en el total de egresados, ya que deben pasar por varios “filtros”, sí habla del interés que todavía existe por ser bombero voluntario.
Como toda ocupación que implica una responsabilidad social mayor, como es también el caso de los policías o médicos, las exigencias físicas y académicas durante la formación del bombero son altas. El proceso dura un año aproximadamente. Realizan, por ejemplo, el conocido test de Cooper, utilizado para medir la resistencia física, y diversos tests psicológicos para determinar la entereza frente a situaciones traumáticas.
Este punto es fundamental. Después de ese año académico empieza el trabajo en el mundo real y se implementa un alta provisoria, una adaptación: «Hay mucha gente que ha hecho la carrera de bombero y después de la primera emergencia que tuvo, si fue muy fuerte, te dice, “hasta acá no más llegué, no vuelvo más”. Es una cuestión de impacto, no es lo mismo un ejercicio controlado, como es en una academia, que ir a una emergencia real», cuenta Gustavo.
Una sociedad agradecida
¿Y por qué decidió ser bombero voluntario?: “Para ayudar a la gente. Te nace, hay cosas que te reconfortan y te llenan el alma, y te hacen seguir en esta profesión. Por ahí una persona que vos rescataste viene a este cuartel y te lo agradece. O, por ahí se ponen a llorar. Por ahí largan un llanto, pero de emoción, porque está viva. Está, porque un bombero voluntario la rescató”.
Gustavo Romero afirma que son estas las situaciones que demuestran que es una profesión que socialmente está reconocida, en donde la gente tiende a mostrar su agradecimiento, a pesar que no siempre trasciende en la opinión pública o se “viraliza” en las redes sociales.
“Es más, nosotros por ahí lo hemos quedado con la inquietud, en alguna emergencia muy grande, y ha habido algo a nivel personal. Hemos ido hasta la casa o un hospital para ver cómo están. Entonces, todo te reconforta. Más cuando a la persona la rescataste y dijiste, bueno... valió la pena”.