Un mendocino en California: cómo la música lo mantiene cerca de su tierra
David Cunningham, músico y enólogo mendocino radicado en California, lleva consigo no sólo el oficio de la vitivinicultura, sino también una pasión por la música y la guitarra que lo ha acompañado desde su infancia. Nacido en Godoy Cruz y casado con Cecilia, una ingeniera agrónoma oriunda de Rivadavia, Cunningham llegó a Estados Unidos en 2015 por oportunidades laborales en la industria del vino. Sin embargo, su corazón sigue dividido entre California y Mendoza, a donde intenta regresar cuando puede para reconectar con sus raíces.
De Godoy Cruz al mundo: una vida entre guitarras
Desde pequeño, Cunningham sintió una conexión especial con la guitarra, aunque su aprendizaje fue autodidacta y desordenado. "Siempre guitarreaba, pero sin método", recuerda. Fue en la adolescencia, durante el secundario, cuando formó una banda con sus primos y conoció a Víctor Silione, productor y amigo que ha sido clave en su trayectoria musical.
En enero de 2022, durante una de sus visitas a Mendoza, Cunningham grabó dos canciones en el estudio de Silione. Una de ellas fue un tema de Bob Dylan, interpretado con una guitarra y voz captadas en una sola toma, sin metrónomo, lo que añadió un desafío para los músicos que completaron la pista después. La otra fue Amelie, una pieza instrumental que lleva años tocando.
Un proyecto colaborativo con sello mendocino
El proceso de creación de su música es un verdadero esfuerzo colaborativo que une talentos de diferentes partes del mundo. Pablo Quiroga y Javier Guajardo, desde Mendoza, se encargaron de las bases: Pablo con batería, percusión y artefactos, mientras que Javier grabó todos los bajos. José Quiroga, también mendocino, aportó slides y guitarras en Desierto.
Las guitarras y solos en Instrumental en La fueron grabados por Gabi Amendola, quien envió las pistas desde Buenos Aires. Demian Ortiz Abal, mendocino radicado en Canadá, contribuyó con guitarras eléctricas, piano y arreglos en Out there, mientras que Mati Sánchez, desde España, añadió su talento en el piano para el mismo tema.
Leonardo Fugy Altavilla, desde Mendoza, grabó la trompeta en Adrenalina, y Lucas Russo, desde Rosario, aportó piano y Hammond en Knockin' on Heaven's Door. Omar Duarte, desde su estudio en Vistalba, se encargó de la masterización.
Víctor Silione, además de producir el proyecto, grabó violines, acordeón y coros, consolidando un trabajo que une a artistas de diferentes latitudes. Cunningham, por su parte, cantó y grabó las guitarras acústicas en todos los temas durante sus visitas a Mendoza.
Influencias musicales: de Nirvana a Piazzolla
Las influencias de Cunningham son tan variadas como su vida. Desde el rock de Nirvana y La Renga en su adolescencia, pasando por The Doors, The Rolling Stones y Los Redondos, hasta llegar a los clásicos como The Beatles, Bob Dylan y Pink Floyd. También admira a Leonard Cohen, Astor Piazzolla y el jazz de Miles Davis, además del blues de Buddy Guy y B.B. King.

Entre sus referentes locales, destaca a Moriquendi, una banda de heavy metal de Maipú que lo impactó en su juventud, y a Facu Silione, hermano de Víctor, cuyo trabajo musical considera "genial".
Música como puente entre mundos
Para Cunningham, la guitarra no es solo un instrumento, sino un puente que lo conecta con su pasado, su presente y su identidad como mendocino en el mundo. Su historia, entre vinos y melodías, es un reflejo de cómo la música puede ser un refugio y una forma de mantener viva la conexión con las raíces, sin importar la distancia.
Este proyecto, tejido con colaboraciones que atraviesan fronteras, no solo resalta su talento, sino también la capacidad de la música para unir a personas y culturas, creando algo verdaderamente universal.


