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El caballo y el indio: la llegada de la bestia que cambió a los americanos

El indio valoró al caballo como medio para trasladarse, para combatir; los jefes de las tribus sentían prestigio cuando montaban un equino.
El indio lo usó como elemento de caza, transporte y arma de guerra. Foto: Dpa.
El indio lo usó como elemento de caza, transporte y arma de guerra. Foto: Dpa.

El indio lo adopta aproximadamente unos treinta años después de la segunda fundación de Buenos Aires, realizada en 1580. Así lo mencionan documentos como las Actas del Cabildo de 1607 (primeros documentos). 

Según Ricardo Levene (padre), hacia 1628, se vieron indios montados por la zona de Tandil, Sierra de la Ventana y otros lugares de la provincia de Buenos Aires.  

El indio dejó de ser “corredor de a pie”.

El estado sociocultural del aborigen a la llegada del español al Río de la Plata, correspondía a  lo que se conoce como “cazador superior”, es decir, un nómada que desconocía el cultivo de plantas alimenticias. Era un “corredor de a pie”. 

Habiéndolo adoptado, el indio lo usó como elemento de caza, transporte y arma de guerra. Lo mismo ocurrió con el mustang en América del Norte: primero la caza de búfalos; luego, acoso a los colonos que llegaban del este y con quienes disputaban el territorio y la caza. Un conflicto de intereses que escaseaban. Una historia muy similar a la de nuestro indio, los vacunos, malones, etc., en la que los fusiles Remington, Henry y Winchester, tuvieron un papel importante, entre 1860 y 1870.

 Cada etnia le puso nombre:

  • Araucanos: kawel, cahuellu
  • Charrúas: jual
  • Guaraníes: rendá, cabayú.
  • Huarpes: cahuellu
  • Mapuches: kawel
  • Pampas: cahuallu, cahuellu.
  • Puelches: kawal
  • Quechuas: caballupi
  • Ranqueles: cauallo
  • Tehuelches: cahual
  • Tobas: kayo

Y dicho sea de paso, para el indio, el caballo era también parte de su alimento (siempre lo fue, pero más cuando el guanaco empezó a escasear); la carne de yegua era su preferencia, sobre todo, asada, lo mismo que su sangre, que comían coagulada, en trocitos o la lengua; en general, comían las partes más gordas y los costillares de potro, pero también desperdiciaban mucho lo que indica y confirma, que el caballo abundaba. Nunca mataban animales flacos.

Los indios patagónicos y tehuelches, mapuches o araucanos (estos invadieron desde Chile), llegando a San Luís y Córdoba con las tribus ranqueles, lo adoptaron y sus hábitos cambiaron... ¡Sus vidas, cambiaron gracias al caballo! Resulta muy elocuente la afirmación de Gabriel Huarte, al decir: “Cuando el indio se convirtió en jinete, dejó de ser ‘determinado’, para convertirse en ‘determinante’”. 

Indio con caballo: de determinado a determinante.

Los del norte y noroeste, mantuvieron su tradición de andar “a pie”; lo mismo los guaraníes (en este caso, porque los jesuitas, no les permitían montar). Luego con los graves conflictos con los bandeirantes entre 1630 y 1641, pudieron hacerlo. O sea que, con el caballo, el indio dominó la Pampa y Patagonia hasta fines de los años 1800 cuando sobrevino la última Campaña del desierto del general Julio A. Roca (1874 a 1880), luego de las de Rosas (1833) y Martín Rodríguez (1823).

Para combatir, el indio usaba un caballo, pero al lugar de combate iba montado en otro. Además, dio prestigio a los jefes de las tribus (caciques), ya que estos eran valorados por la cantidad y tipo de caballos que poseían. Merece ser resaltado, el trato particular que el indio le prodigaba; lo amansaba con paciencia y “caricias”. José Hernández en su Martín Fierro (segunda parte, versos 1390-1445)), describe muy bien cómo trataba el indio al caballo

En síntesis, el caballo modificó sustancialmente la estructura social indígena, transformándolo en jinete y guerrero, como así también en arriero y mercader, llevándolo de un confín al otro de tan vasto territorio. Su aparición en los llanos bonaerenses, transformó también, social y síquicamente al habitante de estas tierras. 

El caballo modificó sustancialmente la estructura social indígena.

Al decir de Álvaro Yunque, (1889-1982), “Al sentarse el indio por primera vez en el lomo de un bagual, dio un salto racial de siglos que lo convirtió en señor de vidas y haciendas desde el Atlántico a los Andes”.

Hugo A. Funtanillas.

* Hugo A. Funtanillas. Médico veterinario. Equinos. Teniente Coronel Veterinario (R) del Ejército Argentino.

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