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El fino equilibrio entre compartir y proteger: el uso de imágenes de menores en redes sociales y en instituciones educativas

El uso de imágenes de menores en redes sociales y en instituciones educativas es un tema complejo que requiere una reflexión profunda y un enfoque multidisciplinario.
Se debe proteger la privacidad del menor evitando compartir información que pueda identificarlo. Foto: Archivo MDZ
Se debe proteger la privacidad del menor evitando compartir información que pueda identificarlo. Foto: Archivo MDZ

En la era digital, las redes sociales se han convertido en una parte integral de nuestras vidas. Compartimos momentos especiales, noticias y fotografías con amigos y familiares. Sin embargo, cuando se trata de menores de edad, el uso de sus imágenes en estas plataformas plantea serias preocupaciones sobre su privacidad y seguridad.

El "sharenting" y sus riesgos

El término "sharenting" hace referencia a la práctica de compartir fotos y videos de los hijos en redes sociales. Aunque la intención suele ser compartir los momentos más dulces de la infancia, esta práctica expone a los menores a diversos riesgos:

  • Grooming: predadores en línea pueden utilizar estas imágenes para identificar a potenciales víctimas y establecer contacto con ellas.
  • Ciberbullying: las fotos pueden ser utilizadas para burlarse o acosar al menor, tanto dentro como fuera del entorno escolar.
  • Robo de identidad: la información contenida en las imágenes, como la ubicación o el uniforme escolar, puede ser utilizada para fines malintencionados.
  • Violación de la privacidad: los menores tienen derecho a la privacidad, y compartir sus imágenes sin su consentimiento puede vulnerar este derecho.
Los menores tienen derecho a la privacidad.

Las instituciones educativas y el uso de imágenes

Por otro lado, las instituciones educativas también utilizan fotografías de los alumnos para diversos fines, como ilustrar eventos escolares, crear anuarios o promocionar programas. Sin embargo, es fundamental que estas prácticas se lleven a cabo de manera responsable y respetando la privacidad de los estudiantes ya que se corren los cuatro riesgos antes mencionados.

Las implicaciones del deepfake en las fotografías escolares: un riesgo creciente

La tecnología de deepfake, capaz de crear imágenes y videos falsos hiperrealistas, plantea un nuevo conjunto de desafíos en el ámbito de la fotografía escolar. Aunque su uso en este contexto puede parecer remoto, es importante considerar las posibles implicaciones y tomar medidas preventivas.

¿Qué es un Deepfake y cómo podría afectar las fotografías escolares?

Un deepfake es una imagen o video manipulado digitalmente para representar a una persona realizando o diciendo cosas que nunca hizo. En el contexto escolar, las implicaciones podrían ser:

  • Suplantación de identidad: alguien podría crear una imagen falsa de un estudiante involucrado en actividades inapropiadas o ilegales.
  • Difusión de información falsa: se podrían generar imágenes falsas de eventos escolares para difundir rumores o desinformación.
  • Ciberacoso: los deepfakes podrían utilizarse para acosar o intimidar a estudiantes, creando contenido sexualmente explícito o violento que los victimice.
  • Daño a la reputación: tanto estudiantes como profesores podrían ser objeto de campañas de desprestigio a través de deepfakes.
Los deepfakes podrían utilizarse para acosar o intimidar a estudiantes, creando contenido sexualmente explícito o violento que los victimice.

Docentes y fotografías: un equilibrio delicado

Los docentes, al igual que cualquier otro adulto, deben ser cautelosos al compartir fotografías de sus estudiantes. Aunque las fotos pueden ser una herramienta útil para documentar actividades escolares, es fundamental respetar la privacidad de los menores. Nunca deben ser publicados en las redes sociales de los adultos, sino, en el mejor de los casos en las redes institucionales. 

Qué dice la ley, la legislación argentina y el uso de imágenes de menores en redes sociales

La legislación argentina protege el derecho a la imagen de los menores de edad y establece límites claros para el uso de sus fotografías en espacios públicos, como las redes sociales. Si bien no existe una ley específica que prohíba a los padres compartir fotos de sus hijos en redes sociales, diversas normativas convergen para garantizar la protección de los menores:

  • Código Civil y Comercial de la Nación: establece que el retrato fotográfico de una persona no puede ser puesto en comercio sin su consentimiento expreso. En el caso de los menores, este consentimiento debe ser otorgado por sus padres o tutores legales.
  • Ley de Protección Integral de los Derechos de Niños, Niñas y Adolescentes (Ley 26.061): esta ley establece el interés superior del niño como principio rector y prohíbe la publicación de datos personales de niños, niñas y adolescentes si puede afectar su bienestar o desarrollo integral.
  • Ley de Protección de Datos Personales (Ley 25.326): esta ley establece que el tratamiento de datos personales, incluyendo las imágenes, debe ser lícito, leal y transparente, y que se debe obtener el consentimiento previo, informado y libre del titular de los datos.
La legislación argentina protege el derecho a la imagen de los menores de edad.

¿Qué implica esto para los padres y educadores?

Consentimiento informado: es fundamental contar con el consentimiento expreso de los padres o tutores legales para utilizar la imagen de un menor. Este consentimiento debe ser informado, es decir, los padres deben conocer el propósito para el cual se utilizará la imagen y las consecuencias de su publicación.

  • Privacidad: se debe proteger la privacidad del menor evitando compartir información que pueda identificarlo, como su nombre completo, dirección o escuela.
  • Limitación del uso: las imágenes solo pueden ser utilizadas para fines específicos y autorizados, como documentar actividades escolares o familiares.
  • Derecho al olvido: los menores tienen derecho a solicitar la eliminación de sus imágenes de internet.

Qué pasa con los docentes

Los docentes, al igual que cualquier otro adulto, deben respetar el derecho a la imagen de sus estudiantes. Si desean utilizar fotografías de los alumnos en materiales educativos o en la página web de la escuela, deben:

  • Obtener el consentimiento por escrito de los padres: este consentimiento debe ser específico y detallar el uso que se dará a las imágenes.
  • Respetar la privacidad: evitar incluir información personal que pueda identificar a los estudiantes.
  • Cumplir con las normas institucionales: cada institución educativa debe contar con un reglamento interno que establezca las pautas para el uso de imágenes de los estudiantes.
Los menores tienen derecho a solicitar la eliminación de sus imágenes de internet.

Si bien no existe una prohibición absoluta para compartir fotos de menores en redes sociales, es fundamental actuar con responsabilidad y respeto por los derechos de los niños. Al compartir imágenes, los adultos deben tener en cuenta las posibles consecuencias y asegurarse de que el uso de estas imágenes sea beneficioso para los menores y no los exponga a ningún riesgo. Por último, nunca un docente o cualquier otro adulto de la escuela puede compartir fotos o videos de alumnos en sus redes sociales personales. 

La importancia de un marco legal adecuado

Para proteger los derechos de los menores en el entorno digital, es necesario contar con un marco legal sólido que regule el uso de sus imágenes. Este marco legal debería establecer límites claros sobre qué tipo de información puede ser compartida, quién puede hacerlo y bajo qué condiciones. Existen experiencias en algunos países, como en Alemania, en el que además de la autorización de los progenitores responsables de los menores, se necesita la autorización de los niños para publicar imágenes suyas. En especial, en instituciones educativas. 

Al tomar medidas para proteger la privacidad de los menores, estamos garantizando su bienestar y su futuro en un mundo cada vez más digital.

* Mg. Juan Manuel Ribeiro, Especialista en Educación.