Lucas Menghini Rey: el testimonio de la muerte que recuerda un país
Este sábado se cumplen 13 años de una de las mayores tragedias en el último tiempo en la Ciudad de Buenos Aires. Un miércoles 22 de febrero de 2012, aproximadamente a las 8:30 de la mañana, un tren de la línea Sarmiento que transportaba alrededor de 1.500 personas impactó contra uno de los andenes de la estación de Once, en el centro porteño, dejando 52 muertos y cerca de 800 heridos. Entre ellos Lucas Menghini Rey, quien fue encontrado dos días después del incidente.
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El día anterior se había realizado una celebración por carnaval en la localidad de San Antonio de Padua. En ella, Lucas Menghini Rey se había presentado con su banda de rock, “Los Chimeneas”, y su familia acudió para presenciar su show, que terminó cerca de la 1 de la madrugada.
A la mañana siguiente, como solía hacer el joven de 20 años y padre de una nena de 4 años, se levantó en la casa de Paolo Menghini, su padre. Desde allí salió a la estación de trenes de Padua para llegar a Once; ahí hacía una conexión con el subte para llegar a su trabajo en un call center.
Su madre, maestra y exdiputada nacional por la provincia de Buenos Aires entre 2019 y 2023, habló con este medio y contó cómo se enteró del momento de la tragedia, qué opina de los fallos judiciales y cómo las familias se reúnen cada 22 de febrero en la estación para recordar a sus seres queridos, transformando ese dolor en una lucha para evitar nuevas tragedias.
"Al principio no se sabía si habían chocado dos trenes o qué había pasado. El papá de Lucas, que trabajaba en un canal de televisión, me contó que pasó algo en Once, en el tren en el que suele viajar Lucas. Empecé a llamarlo, no contestaba. Sabíamos que había salido del departamento de su papá, así que no se había quedado dormido y tampoco llegó nunca a su trabajo. Eso nos dio la pauta de que había subido al tren".
Lucas tomaba el tren en la estación de Padua cada mañana para llegar a su trabajo en un call center en el centro. Él entraba a las 9 de la mañana a trabajar, por lo que solía tomarse el tren siempre a la misma hora, para luego conectar con el subte desde Once.
"Cuando me enteré del accidente en Once, me imaginé que Lucas podría estar entre los heridos, ya que era el tren que usaba para hacer conexión con el subte y así irse a trabajar. Pero lo que yo esperaba era encontrarlo en un hospital y traerlo de vuelta a casa, después pensé que lo encontraría en algún hospital y tendría que quedarme a cuidarlo. Y, para la noche, como muchas familias, me tocó ir a la morgue a ver si estaba entre las víctimas fatales. Tampoco encontramos a Lucas ahí. Lo que vino después, ya todos lo saben", comentó María.
Ella había acompañado a Lucas la noche anterior en los festejos por carnaval de la localidad. "A la madrugada, a la 1 de la mañana, cuando bajó del escenario donde tocó, nos despedimos porque yo, al otro día, tenía que tomar exámenes en la escuela y él tenía que irse a trabajar temprano. Así que nos despedimos y fue la última vez que nos vimos".
En relación a si ella cree que se hizo justicia, planteó que, junto al colectivo de familiares de los heridos y de las víctimas, el concepto de justicia es más amplio que solo la sentencia. "En cuanto a los reproches penales, estamos conformes, lo hemos dicho siempre. Es una tragedia que ha tenido dos juicios orales y públicos que condenaron a los máximos responsables: De Vido, Jaime y los hermanos Cirigliano. Jaime la sigue cumpliendo. Las penas son más cercanas a las máximas que podíamos pedir que a las mínimas. Después podemos pensar si no tenemos que revisar el Código y si las penas de los funcionarios tienen que ser iguales a las de cualquiera o si deberían ser más altas".
Si bien las familias creen que las penas sancionadas fueron correctas, esperaban que el Estado Nacional interviniera y sancionara una ley de reparación histórica, como ocurrió con los atentados a la AMIA y a la Embajada de Israel o las tragedias de Río Tercero e, inclusive, el ARA San Juan. "Nunca tuvimos una reparación. Las demandas civiles nunca avanzaron. Se van a cumplir 13 años y hay familias que perdieron el sostén del hogar, chicos que quedaron sin su papá, quien les llevaba el plato de comida. Entendemos que todavía falta que el Estado Nacional actúe para que la palabra justicia sea completa", expresó María Luján Rey.
Todas las familias viven la fecha con mucho dolor, creen que su lucha potenció que el Estado interviniera e hiciera las reformas necesarias con la llegada de nuevos trenes a los andenes.
"Aprendimos a vivir cada 22 de febrero como nace, sabiendo que nos reunimos todos en el mismo lugar donde nuestros seres queridos perdieron la vida. Obviamente, es un día de mucho dolor, pero también reconocemos la importancia de la lucha que hemos llevado adelante durante todos estos años: ver llegar trenes nuevos o en condiciones al andén de Once. Sabemos que eso es fruto de nuestra lucha. Esos trenes se compraron gracias a que nosotros nunca bajamos los brazos y a que hicimos todo lo posible para que el Estado se hiciera cargo de darle a los pasajeros la seguridad que se merecían".
De todas formas, agregó que es siempre un día difícil y de mucho dolor para todos. "Es un día de dolor, donde pareciera que uno revive aquella mañana del 22 de febrero de 2012, pero nos sostenemos unos a otros. En mi caso, viendo cómo va creciendo la hija de Lucas, que tenía 4 años y hoy tiene 17. Somos como una gran familia que se sostiene mutuamente".
Finalmente, María cerró comentando: "Te agradezco, porque la verdad es que la gente joven, por ahí, cuando ve los trenes, cree que siempre fueron así. Y, aunque hace tan solo 13 años que ocurrió, es mucho tiempo. Para nosotros, mantener viva la memoria de lo que sucedió también es una garantía para que no vuelva a suceder".


