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Franco Piffaretti: “Espartanos permite una sensación de unidad que hace que se genere menos reincidencia"

En exclusiva para MDZ, el actor uruguayo compartió detalles de "Espartanos", la nueva serie de Disney+ que retrata el proyecto de "Coco" Oderigo de llevar el rugby a las cárceles.
Franco Piffaretti encarna al personaje de Nicolás en la serie Espartanos Foto: Agustín Tubio/MDZ
Franco Piffaretti encarna al personaje de Nicolás en la serie Espartanos Foto: Agustín Tubio/MDZ

Un proyecto puede cambiar la vida de miles de personas, para mejor, si así se lo propone. Eduardo “Coco” Oderigo, abogado y exjugador de rugby, vio con sus propios ojos la dura realidad que debían afrontar a diario los reclusos de la Unidad 48 de un penal de la provincia de Buenos Aires, y pensó en qué podía hacer para que su condición mejorara. Entonces fue que ideó un proyecto al que llamaría “Espartanos ”, el primer equipo de rugby carcelario del país. Con el tiempo, su proyecto se volvió una Fundación que llegó a otras cárceles del país y del exterior, ayudando a miles de personas a mejorar su calidad de vida mientras se encuentran privadas de su libertad como al finalizar sus condenas.

Inspirados en la historia y el proyecto de “Coco” Oderigo, el 19 de febrero se estrenó en la plataforma Disney+ la serie Espartanos, una historia real. La serie, dirigida por Sebastián Pivotto, cuenta con las actuaciones de Guillermo Pfening (Eduardo “Coco” Oderigo), Pablo Rago (Varela), Lautaro Zera (Tomi), Juana Viale (María Laura) y con la participación de los exjugadores de Los Pumas Juan Leguizamón (Tatú) y Javier Ortega Desio (Bebe).

En ese contexto, en una entrevista exclusiva con MDZ, hablamos con Franco Piffaretti, el actor uruguayo que interpreta a Nicolás en Espartanos. En la misma charla, el artista habló de cómo fue la creación de su personaje para la serie, el entrenamiento, los encuentros que tuvo para poder ponerse en la piel de una persona privada de su libertad que se va adentrando en el mundo del rugby, y cuál es el impacto social del deporte. Asimismo, el artista adelantó en qué otras producciones audiovisuales lo veremos este 2025.

La serie ya está disponible en la plataforma de Disney Plus. Foto: Disney Latinoamérica

- ¿Querés contarme de qué trata la serie Espartanos?
- Espartanos es una serie sobre la historia de "Coco" Oderigo. “Coco” es abogado; fue un día al penal y vio que había mucha desesperanza en todo el ámbito carcelario. Ahí dijo: “Yo voy a mostrarles que hay una salida de todo esto”. Y decidió enseñarles a jugar al rugby. A partir de ahí se creó una fundación y este proyecto enorme que hasta el día de hoy sigue vigente en un montón de países.

- ¿Cómo es tu personaje en la serie?
- Mi personaje se llama Nicolás. Tengo miedo de spoilear alguna cosita, pero sí te puedo contar que para este personaje hubo mucha preparación en un lapso muy corto de tiempo, tanto desde que empecé con el proceso de casting hasta que terminamos de filmar. La filmación duró como unos dos meses y medio, y yo me comprometí mucho con el proyecto.

- ¿Cómo te preparaste para poder encarnar a un personaje que está privado de la libertad?

- Cuando empecé el proyecto, fue algo así como un “cachetazo”. Cuando uno hace este tipo de proyectos que están basados en historias reales, hay muchas actividades para adentrarte a vos también en toda esa realidad. Uno de ellos fue el Rosario, que es un momento más de espiritualidad del proyecto Espartanos, y ahí conocí a una persona, que representaba uno de los tipos de personas a las que yo iba a retratar en la serie. Me contó un poco su historia y fue muy fuerte. Yo pasé muchas cosas en mi vida, pero lo carcelario, no. Pensaba que era algo muy ajeno y, de pronto, me vi involucrado en este proyecto que nunca me hubiese imaginado, y tuve que empezar a indagar mucho. Estar en contacto con el mundo real así de lleno fue muy enriquecedor para mí personalmente y, también, para la construcción del personaje, porque estás ahí y él te está contando su historia.

- ¿Y creés que cambió algo en vos? ¿Qué aprendiste de ese encuentro?
- Cien por ciento. Voy a ser muy honesto. Nosotros, en la sociedad, como que estamos muy cargados de estigma; tenemos una visión equívoca acerca de las personas o de otros grupos de personas. Antes, capaz que prejuzgaba a las personas que estaban en la cárcel, pero estar en este proyecto a mí me dio la oportunidad de darle mucha más explicación a las cosas, al trasfondo de por qué las personas terminan ahí. Capaz que uno, por lo que escucha o porque tal vez no le pasó nada en la familia que involucre ese tipo de eventos, lo ve ajeno. Pero, a partir de este proyecto, mi compasión hacia esas personas y mi relacionamiento en sociedad es totalmente distinto. Lo recontra charlé en terapia. El proyecto me dio vuelta y me generó una sensibilidad muy distinta con mi entorno.

- ¿Creés que antes eras sensible, pero no respecto a esa temática? O, ¿la serie te despertó una sensibilidad desde cero?
No, yo soy muy sensible. Pero no entendés lo que me movilizó. A veces pienso en cómo a todos, creo, nos interpela el tema de la libertad, más allá de estar o no estar en una cárcel; cómo todos somos presos de muchas cosas que a veces ni nos damos cuenta. Me vi muy interpelado.

- ¿Cómo surge la posibilidad de actuar en Espartanos?
- Yo ya venía entrenando bastante, desde antes de saber del proyecto. Me pasaba que no me estaban considerando actoralmente para ciertas cosas para las que me hubiese gustado que me consideraran. Yo hacía como mucho hincapié ahí y me preguntaba: “¿Por qué no me están considerando?”. Entonces, dije: “Vamos a romper un poco con esto”. Ahí Mercedes “Mechi” Lambre (conocida por su papel como Ludmila en Violetta), que es una amiga que tiene un gran recorrido, me dijo: “¿Por qué no buscás romper un poco y algo diferente?”.

Foto: Gentileza Franco Piffaretti

- ¿Qué personajes buscabas vos en ese momento?
- Laburé en producciones más infanto-juveniles, que están buenísimas y me encantan, y sigo en eso. Pero, también, quería abrir un poco el espectro y trabajar en otro tipo de proyectos como Espartanos. Entonces, en esa búsqueda, empecé a entrenar y me pegó un momento “Britney Spears” y me rapé el pelo. Nueva era; nueva personalidad descubierta. Y, posta, ahí me empezaron a llegar un montón de propuestas como fue la de Espartanos.

- ¿Cómo te preparaste a nivel físico?
- Cuando estuvo la posibilidad de hacer un casting para este personaje, empecé a entrenar muchísimo más. Después me pidieron un video jugando al rugby, para el que junté amigos. Hice una sesión de fotos con 14 looks distintos como para ampliar ese rango y que pudieran tener distintos perfiles. Y, cuando me dieron el sí para quedar, me puse frenético entrenando dos veces por día, con personal trainer y nutrición. Así fue como aumenté como cinco kilos de músculo y bajé cuatro kilos de grasa desde que empecé con los entrenamientos de rugby hasta que terminamos de filmar.

Fue un cambio físico muy grande para mí, que era muy flaquito, como más menudo. Terminó el proyecto y era como Sylvester Stallone.

- De ahí, ¿bajaste un cambio con el entrenamiento o seguiste con el mismo ritmo?
- Bajé porque estábamos, también, con el proyecto de Cero Miligramos, que es la serie de Santi Talledo. Cuando filmamos unas cositas para el proyecto, al principio de año, yo era mucho más chiquito, más menudo y, en un año, terminé muy grandote y rapado. De pronto, era demasiado. Y me dijo: “Hermano, ¿cómo hacemos?”. A partir de ahí, crisis. Siempre hay una crisis de turno, ¿viste? Ahí dije que iba a dejar de entrenar rugby y empecé a hacer mucho cardio. Y me empecé a achicar. Hoy, la verdad es que estoy mucho más flaco de lo que estaba.

Foto: Gentileza Franco Piffaretti

- ¿Cómo te sentís vos al verte tan diferente para interpretar a distintos personajes?
- Está buenísimo. Esa es un poco la búsqueda que como actor me gusta. Hacer cosas completamente distintas y verme lo más distinto posible, creo que es lo que más me gusta de mi profesión. Siempre tuve un perfil muy cuidado de chico, no sé por qué, y este proyecto vino a romper un poco eso a nivel personal y profesional.

- Volviendo a Espartanos, ¿querés contarme cómo fue tu preparación respecto al deporte en sí? Si bien empezaste a entrenar antes de la filmación, los ex “Pumas” Javier Ortega Desio y Juan Leguizamón, quienes también participan en la serie, ¿te dieron consejos profesionales?
- Obvio. Nosotros tuvimos entrenamientos durante el proceso, antes de empezar a filmar. Y, la realidad es que los reclusos que se unen a los Espartanos no juegan al rugby. Entonces, no había una necesidad de que hubiera una destreza en el deporte, excepto en el caso de mi personaje. Entonces, buscaban a alguien que supiera jugar al rugby. Yo jugué al rugby cuando era chico. Tuve que retomar, pero ya tenía ese contacto con el deporte. Después, fue volver a entrenar, entrenar, entrenar y entrenar.

- ¿Por qué creés que el rugby les cambió la vida a los reclusos que se unieron al proyecto? Para vos, ¿por qué creés que es importante llevar este proyecto a las cárceles?

- Yo me acuerdo de cuando era chico y jugaba al rugby, que el rugby tiene esta cosa muy de equipo. Sí prevalece la destreza, obvio, como en todos los deportes, pero creo que hay una cuestión muy de equipo, que eso es lo que muestra la serie. Entendiendo y habiendo estado en contacto con todo este mundo, lo que pasa es que este programa permite una sensación de unidad, de equipo y de conciencia por el de al lado, que hace que se genere menos reincidencia. O sea, el índice de reincidencia baja de 65% a un 5%, cuando están en el proyecto de Espartanos. Efectivamente, es un método súper asertivo para las segundas oportunidades, también, después de que salen del penal. Es un proyecto muy completo; tiene espiritualidad, deporte, segundas oportunidades, reinserción laboral. Entonces, realmente ayuda mucho a las personas que salen y, también, al vivir dentro de un penal, genera una sensación de unidad, de estar ahí en un equipo.

- ¿Cuáles son tus próximos proyectos para este año?
- Ahora, Espartanos por Disney+. Después, todavía no hay una fecha confirmada, va a estrenarse Locos de amor: Mi primer amor; es una película para Perú que hice con gente hermosa. Después, en algún momento del año, sale una serie mexicana que va a estar muy buena; yo estimo que saldrá a fin de año. Solo te puedo decir que la dirigió Humberto Hinojosa Ozcáriz, el director de la serie de Luis Miguel. En el segundo semestre del año vamos a filmar Cero Miligramos, que eso me pone muy feliz. Es un muy buen proyecto.

- ¿Y cuál va a ser tu rol en Cero Miligramos, la serie basada en el libro de Santiago Talledo?
- Ahora salió el libro de Cero Miligramos, que se basa en la historia de Tomás, en su vida de los 30 y de los 17. Yo vendría a encarnar al Tomás de 17 años.

- Estás de acá para allá todo el tiempo, porque sos de Uruguay, pero estás grabando muchas cosas acá en Argentina y también con gente de México. ¿Cómo lo vivís?
- Yo me fui de Uruguay diciendo que capaz que en Argentina empezaría a conseguir más series, más películas que se hacen ahí y capaz que en Uruguay no tanto. Y, de pronto, vuelvo a mi país de visita y empieza a salir un montón de laburo ahí. La verdad que yo no me dejo de sorprender mucho con esto de filmar allá, filmar acá. A veces, me enloquece un poco esto de ser muy nómade, pero está buenísimo porque conocés muchos lados, muchas cosas. Te vas a sorprendiendo. Sería más lindo si pudiera tener muchos departamentos en todos lados, cosa de llegar y tener mi casa. Yo que soy de mis cosas, muy del hogar, extraño eso.

- ¿Cuándo decidiste venirte a la Argentina?
- Cuando terminé la secundaria. A los 19, terminé la secundaria y me vine para Buenos Aires.

- ¿Viniste a estudiar actuación?
- No, yo actúo desde que tengo cinco años. Empecé con obras de teatro y con musicales; fue algo que hice siempre. Yo emano arte, porque siempre quise hacer cosas artísticas. Cuando era muy chico quería pintar y estaba muy encarrilado; había salido entre los diez mejores de Uruguay. Pintando me iba a ir a competir a Bruselas. Estaban todas las fichas puestas ahí. Pero, al mismo tiempo, en el colegio siempre me daban la posibilidad de actuar, o había un profesor de música que me impulsaba. Entonces, ya de muy chiquito me ponían en los musicales. Había algo ahí que estaba como latente, una semillita.

A medida que fui creciendo estaba con el tema de la pintura. Después, empecé con la música. En un momento me quise alejar un poco de la actuación por presión social. Dije “esto no es lo mío”. Pero se me cruzaban personas que me proponían cosas. Hice una gran producción de teatro en Uruguay, hasta que dije “efectivamente, esto es lo que yo quiero hacer”. Y ahí me empecé a profesionalizar, como a los 13 años. Estaba muy seguro. Empecé a visitar universidades, siempre, también, orientadas un poco más a la música.

De hecho, me vine a Buenos Aires a estudiar música. Yo había producido mis canciones y todo. Pero mi vieja me dijo: “Franco, no dejes la actuación. Lo hiciste desde siempre, seguilo”. Ahí entra lo de Julio Chávez y empecé como agarrarle un gusto muy grande. Ahí surgió mi primera serie, Entrelazados, tiempo después de la pandemia. Ahí dije “era esto”.

- ¿Te sigue llamando la música? ¿Te gustaría unir la música y la actuación?
Hoy, elijo a la a actuación. Encontré algo en la actuación muy poderoso. Como que en la música creo que me siento un poquito más expuesto. Igual tengo mis canciones y todo, pero me siento demasiado vulnerable y expuesto. Pero eso está ahí y, en algún momento, si tiene que salir, va a salir.

- De alguna forma en la actuación también te exponés. Tal vez, al interpretar a otro personaje no te exponés vos como persona desde lo vulnerable…
- Desde ya, en actoral uno se recontra vulnera, pero encubierto. Es una vulneración encubierta y eso es un poco lo que me gusta.

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