El Caso Polanco: la noche en que un ovni sorprendió a un avión en Bariloche
31 de julio de 1995. Bariloche y un vuelo de Aerolíneas Argentinas. A bordo, un piloto con 18 años de trayectoria comandaba un Boeing 727 que, sin saberlo, protagonizaría uno de los eventos más importantes en la historia de la ufología nacional. Horas más tarde, su vida cambiaría para siempre tras asegurar que un ovni lo acompañó durante un cuarto de hora mientras descendía hacia la ciudad patagónica.
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“Fue un evento que me dio vuelta la cabeza”, afirmó Jorge Polanco, el piloto que jura haber visto un ovni hace casi 30 años, durante una entrevista que le concedió en 2020 a la periodista Nanci Pazos durante su programa Ruleta Rusa. Según el relato del aviador, todo empezó cuando el vuelo AA674 que comandaba comenzó a complicarse.
Faltaban pocos minutos de vuelo cuando la Torre de Control instalada en el aeropuerto barilochense se comunicó con Polanco. La información era clara: había un corte de luz en toda la ciudad. Esa situación generó que el piloto estuviera a punto de modificar la ruta de vuelo para retornar a Aeroparque. La solución llegó pronto gracias a un generador auxiliar que permitió iluminar la pista.
Resuelto el inconveniente, el Boeing 727 comenzó su descenso. Todo parecía desenvolverse dentro de los parámetros normales de la aviación cuando Polanco tuvo que realizar un plan de escape y volver a subir 10 mil pies. La causa era una extraña luz que emergió de la nada a una distancia de 12 millas del aeropuerto.
Rápidamente, el piloto volvió a contactarse con la torre de control. Tras la consulta, desde el aeropuerto le informaron que en los radares no figuraba nada, solo un avión de Gendarmería que terminaría atestiguando lo mismo que Polanco vio esa noche: un ovni. Sorprendido, el aviador tuvo que continuar con el vuelo mientras observaba extrañado lo que estaba ocurriendo.
En todos los reportajes que Polanco otorgó en los años posteriores a su experiencia, siempre dijo lo mismo: un ovni lo acompaño en su descenso hasta el aeropuerto de Bariloche. “Cuando estábamos por tocar la pista se volvió a cortar toda la luz: el operador del sistema me explicó luego que el generador se aceleró a fondo solo, comenzó a sacar humo y se paró; el aeropuerto se quedó a ciegas. En ese momento tomé conciencia de que algo no estaba bien e iniciamos la maniobra de escape”, señaló a Pazos.
“Fue una maniobra difícil porque tenía de un lado la Cordillera de los Andes y arriba un avión de Gendarmería que vio lo mismo que yo. Esas tres luces que formaban una especie de platillo que emergió del lago Nahuel Huapi frente a mi nave”, afirmó el piloto hace años, durante una entrevista que le concedió al diario La Nación.
Tiempo después, los tripulantes a bordo del avión de Gendarmería le comentarían a Polanco que el extraño objeto lo acompañó durante unos 15 minutos para luego desaparecer en dirección al Cerro Otto. Para Polanco, el ovni tenía “30 metros de diámetro” y las características de “un plato sopero”, según señaló en varias entrevistas que concedió a lo largo de los años.
La historia acompañó a Polanco para siempre. En La Patagonia, el caso fue conocido como “El incidente Bariloche” y fue replicado por los medios de la época. De los pasajes que iban a bordo, nadie vio algo extraño, aunque reconocieron que se sorprendieron por el sacudón de la aeronave durante la maniobra de escape que se vio obligado a realizar el piloto.
Polanco siempre mantuvo la misma teoría: a bordo del avión iban 30 físicos nucleares y, según su visión, “hay otro mundo que nos está controlando”. Al menos, eso es lo que declaró en múltiples oportunidades. El resto, es creer o reventar.

